Esta crisis no es un mero crash económico, sino un momento crucial en la historia de la cultura. Así lo sostiene Vicente Verdú en el El capitalismo funeral (2009), un atestado donde se constata hasta qué nivel de espasmo e inmaterialidad había llegado el cuerpo (¿difunto?) del sistema económico y su irradiación en la mentalidad y las formas de vida.
Así en Wallstreet como en el Messenger, en los despachos inmobiliarios como en el consumo, las grandes inversiones se hacían en experiencias y especulaciones antes que en productos y bienes contantes y sonantes. En este capitalismo virtual o "de ficción", la tensión, el dolor y los requerimientos morales han sido borrados, la vida se ha convertido en un videojuego libre y horizontal donde el único que muere es el avatar o doble imaginario.
Como utopía tras el colapso de la espiral neobarroca al que nos ha conducido la crisis, Vicente Verdú apela a un viaje de retorno a la realidad, un regreso a la materia profetizado casi en clave evangélica: dice el físico Joâo Magueijo que la luz, -rápida e intangible como el capitalismo financiero-, se irá solidificando a lo largo de millones de años hasta encarnarse en una inalterable pulpa o piedra filosofal. Entonces las especulaciones y recalificaciones infinitas se habrán acabado para siempre y el valor de verdad estará al alcance de nuestros dedos. Amén.
VICENTE VERDÚ
"Las guerras -como la crisis- estallan por una chispa, sea el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo o las hipotecas subprime"
Parecerá exagerado, pero el desafecto por el prolongado periodo de prosperidad en los comienzos del siglo XX explicaría, en gran medida, la amplia popularidad de que gozó la Gran Guerra durante sus inicios, lo que a su vez ayudó a condicionar la forma, la duración y la intensidad de su desarrollo.
Las guerras -como la crisis- estallan por una chispa, sea el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo o las hipotecas subprime, pero algo va anunciando que la gran explosión se halla cerca y será inevitable de un momento a otro, tal como el desorbitado precio de los pisos o los corruptos campos de golf deshaciendo las huertas como plagas hacían presagiar (...).
La Humanidad, que con Homero había sido objeto de contemplación para los dioses olímpicos, ha venido a ser la noticia bomba para ella misma. Su alienación, del sí misma para sí misma, ha alcanzado ese grado que la hace convertir su propia destrucción en una sensación desgraciada pero de máxima calidad teatral. Éstas son las palabras aproximadas de Walter Benjamin hace medio siglo, pero hoy, con el capitalismo revestido de millones de pantallas, la realidad se contempla a través de miles de imágenes y ya nada que importe realmente dejará de ser objeto de una autopsia espectacular (...)
"La especulación ha pasado el modo de vida: ya no hay polaridad de sexo, sino mixturas de género"
Habitábamos de este mundo un reino, donde, convalidada la verdad por la falsificación, la especulación pasaba a ser un natural modo de vida. En este juego ocurría lo mismo que con el sexo, ahora transformado en género. Con el sexo podía hablarse del modelo masculino y del modelo femenino como polos de definición, pero bajo el reino del género podían entrar todos los grados y mixturas hasta parecer de poco gusto caracteritzar a alguien como hombre/hombre o mujer/mujer. El título se crea imaginativamente sin que exista una realidad anterior. Todos seríamos fusiones, creaciones culturales, construcciones permeables, propensas a la mixtura y la transfiguración.
"Dentro de casa hay un rincón para agazaparse todavía: la pantalla del ordenador es el último alvéolo de la intimidad"
En la vastedad del mundo se asienta nuestra ciudad, y en la ciudad, entre un anonimato de construcciones, el lugar del domicilio. Dentro de cada casa hay un rincón donde agazaparse todavía, al fin de ese reducto, aparece la pantalla del ordenador, el último alvéolo de la intimidad. La intimidad que antes se confiaba a un oído elegido pasa hoy a los salones del ciberespacio (a la llamada "extimidad"), y millones de usuarios cuelgan allí sus secretos, desatan sus inhibiciones o muestran su privacidad (...). Un mundo así, tan especulativo, no lo habíamos conocido nunca y sólo lo habíamos supuesto como el posible paraje al que advendríamos después de muertos, entre la fecha de la esquela y el juicio final, en cuyo periodo las almas, desprovistas de cualquier peso, se relacionarían como cuerpos cero.
Vivimos un mundo de avatares: "La vida y la muerte forman parte del mismo juego y sólo muere el personaje, siendo yo el Testigo"
Más amabilidad, más humor, más compasión, más empartía, buenas maneras, más conocimientos y curiosidades, educación para relacionarse, para saber triunfar y fracasar, para aprender a vivir y a morir, para ser feliz sin culpa, disfrutar del placer sin remordimientos, para disfrutar del otro diferente, para vindicar un quehacer múltiple, profesional y personal. Ser personas de calidad. Y tratar de hacer de la vida un juego frente a la tabarra de hacerla trascendente. Los videojuegos precisamente, tan satanizados todavía, enseñan a tomar la vida y la muerte como parte del mismo juego: todo el posible daño de los videojuegos violentos se compensa con esta liberación del yo que muere y sólo muere el personaje, siendo yo el Testigo de lo que sucede. Sufro y no decaigo, me veo sufrir (Pániker).
Ya no nos cobran dinero, sino información personal: "El mercado inaugura la permuta de mercancías por partículas de privacidad, objetos por sujetos"
[Emerge la cultura de lo gratis]. La compañía obtiene beneficios no a través de la venta del objeto principal, sino indirectamente, secretamente, a través del mundo de la información. El principal ingreso que la empresa obtiene no se lo procura la venta de un artículo sino la huella personal que ha dejado el consumidor al tomar la mercancía en sus manos, tal como se produce constantemente en las compras de Internet. [Así] se hallan en condiciones de elaborar listados con perfiles detallados de sus clientes (...). Con ello, el mercado inaugura la permuta de mercancías por partículas de privacidad, objetos por sujetos.
Frente al "rugido" y la aventura del coche de gasolina, "los coches eléctricos representan un mundo sin sexo, remiten al hogar, la atadura y el enchufe del domicilio"
Los ilusionados conductores, sus liberaciones imaginarias, el repertorio de fantasías asociadas al arranque del coche, quedan mutilados por la crisis y la consiguiente muerte de su conspicuo motor. Ni siquiera la última feria de Detroit en enero de 2009, donde se trataba de atenuar el pesimismo de la industria con la presentación de prototipos propulsados por electricidad o de coches más "verdes", contribuyó a nada. Más bien al contrario: estos coches eléctricos, silenciosos, aquilatados, representan una suerte de mundo sin sexo.
El alma fundacional del coche (...) evocaba la fuerza y la aventura, mientras [lel mundo de los coches eléctricos] hace referencia al hogar, la atadura al enchufe del domicilio. La decadencia del automóvil, especialmente americano, es paralela a la definitiva conclusión de un mundo. El final de un mundo físico y ruidoso en beneficio de lo intangible y silencioso. El declive del petróleo y la decadencia del litio. El litio de la pila y el farmacológico: ¿cabe imaginar mayor signo de la Depresión?
La luz, símbolo de la especulación financiera, "se espesará y encarnará hasta convertirse en esencia dura; luz persistiendo sin espasmos ni psicosis"
Joâo Magueijo, profesor de física teórica en Imperial College de Londres, en 'Más rápido que la luz' pone en cuestión la fórmula sagrada de Einstein (e=mc al cuadrado), porque, atendiendo a nuestra cultura, ¿cómo puede aceptarse todavía uniforme y serena la velocidad de la luz? (...) Así, si la primera luz naciente fue bullicio, la luz adulta, al ir traspasando milenios, se espesaría hasta lograr las propiedades aproximadas de un sólido. la luz se hallaría, por fin, al alcance del tacto, expurgada de la liquidez de la velocidad especular o especulativa y convertida en esencia dura. Luz excelente, porque en vez de actuar desplegándose como un espectro sería luz encarnada. La luz coloreada como representación del fuego originario, tótem del Big Bang. Este bulto lumínico se constituiría, en definitiva como una nueva consolidación sustantiva. Convertida en una brasa sin humo o dios menudo, a la medida de la esperanza humana. ¿Otro mundo es posible? A lo mejor, cuando menos se lo esperaba y por donde menos se intuía, su luz ha prendido ya.
VICENTE VERDÚ 'EL CAPITALISMO FUNERAL' (2009)
IMÁGENES UTILIZADAS:
1 REVISTA 'NEW YORK': EL FINANCIERO BERNARD MADOFF CONVERTIDO EN "MONSTRUO" (MARZO 2008) E IMAGEN DE LA CRISIS EN WALLSTREET (SEPTIEMBRE 2008, GETTY IMAGES) 2 ICONOS DEL PROGRAMA MESSENGER 3 ESCÁNER CORPORAL EN LOS AEROPUERTOS, EXTENDIDO TRAS EL ATENTADO FALLIDO EN DETROIT (NAVIDAD DE 2009) 4 COCHE ELÉCTRICO COMPARADO CON UN FETO 5 ORO
Jo confesso, oh Guifré el Pilós: va arribar un moment en què em ruboritzava la música contemporània en català. Segurament per injustos prejudicis, però també per l'escassa aportació lírica i artística que havia fet la generació protagonitzada per l'anomenat Rock Català, he de reconèixer (amb tots els respectes per als himnes de Sopa de Cabra i Sau i per a les lúdiques diversions d'Els Pets) que em vaig programar els dits per canviar el dial cada cop que la llengua de Verdaguer sonava a la freqüència mitjana.
Només la genialitat insular dels mallorquins Antònia Font m'havia "despertat del son dogmàtic" -com deia Kant que li havia passat amb Hume- però del Principat (qui és el príncep de Catalunya?) continuaven sense arribar notícies estimulants. En aquesta apatia nostàlgica, drogant-me amb Serrat i Sisa a la narcosala de la meva habitació, em trobava l'estiu de 2009 fins que em van dir la frase providencial: "Els has d'escoltar".
Els millors professors europeus. Ja hi som, uns modernets barcelonins de pa sucat amb oli fent sonar el flabiol de l'estètica naïf, amb aquestes cadires dibuixades i aquest títol dadaista que vés a saber què significa. Em mirava de cua d'ull el "disc revelació de l'any", amb la cuirassa d'escepticisme de qui ja no espera res, però aquí, venturosament, va intervenir el principi psicològic de la loteria: compra-te'l, no sigui que t'hagis de perdre la Grossa.
A l'espera de la canonització del Papa Wojtyla continuo celebrant l'onomàstica per Sant Joan, així que vaig aprofitar l'avinentesa solsticial per demanar el disc, i heus aquí que les primeres notes instrumentals de En la que el Bernat se't troba per Barcelona em van desglaçar l'oïda. Després va venir el romanticisme senzill i melangiós de Ai, Dolors, la frescor rítmica de Al Mar!, els cants trovadors de Captatio Benevolentiae i l'Avís per navegants o el lirisme perplex de la Dona estrangera. Cap rastre de les patums dels 60 i 70, cap rastre de les bretolades del Rock Català, cap rastre de les escumes psicodèliques dels Antònia Font. Allò era nou i molt vell alhora: un "pop-folk", en diuen, amb melodies harmòniques i lletres meravellosament concises.
Des d'aleshores, els Manel són els reis del meu mòbil i la banda sonora oficial dels meus trajectes en metro. Perquè m'han reconciliat amb la poesia urbana, amb la paraula viva i amb el vigor creatiu de la meva llengua materna, per tot això, avui he exercit per primer cop de fan i he demanat de fer-me una foto amb Guillem Gisbert, Martí Maymó, Arnau Vallvé i Roger Padilla a la redacció de COMRàdio.
Hauran pensat que sóc l'enèssim friqui que els demana que enregistrin un nou àlbum, i segurament tenen raó: sóc un friqui i sóc l'enèssim i feliç descobridor d'aquest prodigi musical amb nom de pila.
Postdata: L'altra sensació musical de l'any es diu MEL i no cal que em faci fotos amb el cantant, perquè és el meu germà: http://www.myspace.com/musicamel. Foto concert Luz de Gas Barcelona, gener 2010 (Ainhoa Fernández):
Atención: este artículo contiene pequeños detalles sobre el argumento
LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 8,5
Tras ver 'Avatar' (400 millones de dólares), reconforta comprobar que con un buen guión y un actor solvente se puede bastir una película soberbia como 'Moon' (5 millones de dólares). Duncan Jones, el hijo de David Bowie, ha debutado en el celuloide por la puerta grande con una historia de soledad ambientada en la Luna, sobre cuyos cráteres se mezclará la ciencia ficción y el thriller psicológico en una trama mínima y apasionante.
A Sam Bell le quedan pocas semanas para abandonar su puesto de trabajo, en una estación energética lunar que garantiza un abastecimiento limpio a la Tierra del futuro (lo que no resultará tan limpio son los métodos de contratación de personal).
Alejado de su familia, Sam sólo cuenta con la compañía de una máquina de asistencia llamada Gerty, que muestra reacciones en forma de emoticonos e incluso puede percibir el estado de ánimo del astronauta gracias a su súper-dotada inteligencia artificial. Bravo por el hallazgo.
La cuenta atrás en la fábrica lunar se acaba haciendo desesperante, y una serie de sucesos accidentales harán que Sam tenga que "enfrentarse a sí mismo a 385.000 kilómetros de casa", como reza el astuto subtítulo de la cinta.
Sin desvelar más aspectos de la trama, gozosamente intrincada y misteriosa, sólo diremos que 'Moon' rinde un pausado y hermosísimo homenaje a la ciencia-ficción clásica, con paisajes lunares cautivadores, convertidos en insólitos páramos del hastío, la crisis de identidad y la soledad humana. Duncan Jones, en definitiva, tiene el acierto de rodar la actualidad psicológica más rabiosa con decorados galácticos en vez de domésticos.
'Moon' nos depara algún plano verdaderamente inolvidable, como cierto astronauta convalesciente, desde los cristales de su vehículo, que ve a su propia sonda regresar hacia la Tierra, o ese hombre que decide dejarse a sí mismo en el lugar del accidente para poder salvarse. Rutilantes paradojas en una película breve y genial, que reconcilia el futurismo con el dolor y la añoranza humana.
Para todos los que se pierden estas joyas de bajo presupuesto, casi me dan ganas de plagiar el eslógan de Lidl: "No se engañe, la calidad no es cara".
Lo peor: Que 'Avatar' se proyecte en 32 cines de Barcelona y 'Moon' solamente en uno, donde, además, no se pueden comer palomitas ( ;-) ).
LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 4
Escribo en caliente para no dejarme ni un solo esputo de mi indignación. Y es que, 12 años después de 'Titanic', James Cameron -el "rey del mundo", recuerden- ha logrado que millones de escépticos volvamos a pasar por caja para visionar una nueva fantasmada disfrazada de panacea cinematográfica (con 3 euros de recargo para más inri tridimensional).
Hay que reconocerlo: el marketing social juega a favor de este recaudador compulsivo que, tras el fastuoso naufragio atlántico, ahora ha montado otro circo henchido de dólares y despoblado de neuronas a propósito de un planeta extraterrestre en el que los humanos pueden infiltrarse en forma de clones o avatares para estudiar y/o desvalijar a unos alienígenas con cuerpo de mega-panteras bípedas y azules.
El rey del mundo nos abruma con dos largas horas de videojuego, donde uno ni siquiera maneja los mandos para asistir a una remasterización de 'Pocahontas' (amor entre un colono y una indígena), 'Braveheart' (el líder que enardece a los oprimidos de rostro azul) y 'La Misión' (misioneros que se cambian de bando para evitar la masacre de indios), todo en clave de barroco digital, con seres alienígenas presuntamente muy expresivos y paisajes tan chillones que dan ganas de que te salga el Game Over.
No negaremos que 'Avatar' és técnicamente deslumbrante, como lo es la nueva Burj Dubai, la torre más alta del mundo, que se presenta tan espectacular como humanamente inútil. 818 metros de altura o 818 millones de píxels no sirven para nada si no logran frotar las fibras sensibles y mantener la tensión narrativa. El Titanic galáctico de Cameron no hace una cosa ni la otra: emocionalmente es tan frío y plano como un filete de La Sirena y narrativamente podría preverla hasta Forrest Gump.
'Avatar' pasaría almenos por bazofia inocente -"un puro espectáculo", como dicen sus defensores-, pero hay que constatar que su visionado atento la acerca más a la categoría de basura tóxica.
Veamos: aparentemente es un canto a la ecología y el pacifismo, pero bajo estas pilas de lavado de conciencia asoman las cloacas del peor cine bélico, que busca la fascinación a golpe de metrallazo y dominación de la naturaleza. La supuesta cinta renovadora también cierra a cal y canto los más rancios estereotipos sexuales, con hombres guerreros yoccidentales que pujan por doncellas pasivas de cintura mínima y acaudillan a los pobres hacia la victoria.
Al fin, Cameron también pretende ponerse al lado de los débiles y los oprimidos, y el mensaje acaba siendo algo muy diferente, casi cercano, sí, al nazismo: sacrifiquemos a la deficiente raza humana en favor de un superhombre hiperconectado, una fiera que nunca enferma. Oscuras fantasías del píxel.
Si este pastiche reciclado y megalómano es lo que tiene que "revolucionar el cine", yo me hago del antiguo régimen.
PD: Siempre sin acritud para todos los que se hayan divertido y regocijado con la película; saludos cordiales y los mejores deseos.
Fotos: fotogramas de 'Avatar' comparados con 'Braveheart' (1995), 'Pocahontas' de Disney (1995) y 'La Misión' (1986).
Si Mallorca és el Ca Major i Menorca el Ca Menor, els territoris de parla catalana o Ibèria serien una plasmació coherent de les constel·lacions
L'etimologia comunament acceptada ens diu que els topònims "Mallorca" i "Menorca" provenen del llatí Maiorica i Menorica i signifiquen, respectivament, "illa major" i "illa menor". No obstant, una ullada al firmament ens permet ràpidament assimilar Mallorca al Ca Major i Menorca al Ca Menor. Segons la mitologia de les constel·lacions, aquests són els dos gossos que acompanyen el gegant Orió en la seva cacera. "El Caçador del Cel" és una de les constel·lacions més grans i està considerada com una de les més belles, fins al punt que molts l'anomenen "La Catedral del Firmament". Hem localitzat els gossos, però, on trobarem la forma del caçador?
a) hipòtesi nacionalista catalana
Si ens fixem en els vèrtexs geogràfics dels territoris de parla catalana, veurem que hi ha una notable coincidència amb la disposició de les estrelles que formen la constel·lació d'Orió. La figura més aproximada és la número 2, on la Vall d'Aran correspondria a l'estrella Rigel, el Cap de Creus a Saiph, la zona d'Utiel a Bellatrix i el Cap de la Nao equivaldria a l'estrella Betelgeuse. Entre Catalunya i el País Valencià, l'estret del delta de l'Ebre conformaria l'anomenat Cinturó d'Orió (tan hermèticament tancat en l'orbe polític).
b) hipòtesi iberista
A la hipòtesi A molts al·legaran que els termes Maiorica i Menorica ja es troben al segle IV, molt abans de l'aparició de la llengua catalana, que donaria sentit a un mapa com el que hem analitzat. Per tant, podem plantejar una hipòtesi alternativa segons la qual la constel·lació d'Orió correspondria a tota la Península Ibèrica, que, de forma molt més vaga, també marca uns vèrtexs semblants a la forma del "Gegant del Cel". En aquest cas, l'estrella de Rigel l'haurem d'ubicar a Finisterre; la de Saiph, novament al Cap de Creus; Bellatrix correspondria al portuguès Cabo da Roca (o bé al Cabo San Vicente); Betelgeuse seria el Cabo de Palos (o de La Nao), i aquí se'ns dibuixa amb més claredat l'estrella de Meissa, com a referent per al Cabo Trafalgar, mirant a l'estret de Gibraltar. En aquest mapa ibèric, el Cinturó d'Orió ens resulta extremadament llarg, i restem a l'espera que l'AVE València-Lisboa (posats a fer toponímia ficció, fem també logística-ficció) li doni la seva forma definitiva.
conclusió
Sembla confirmada la naturalesa canina de les Illes Balears, però queda per determinar si els trofeus de caça se'ls emporten els Països Catalans (o Eix Mediterrani, en versió logística) o bé una Neoespanya triomfant que compri Portugal per quatre rals. Tot serà que passi la crisi.
A tots els plafons de la correcció política prediquen amb la retòrica del "multiculturalisme" on abans parlaven de "justícia" o d'"ordre social", i aquesta nova celebració de la pluralitat gairebé s'ha convertit en una religió. Gilbert Keith Chesterton ja clamava el 1905 contra els falsos cosmopolites, que feien més petit el món, explorant-los com a "turistes o investigadors" en comptes d'aplicar la "lleialtat dels nens i la gran paciència dels poetes".
Sense arribar al localisme fervorós de l'escriptor anglès (qui va arribar a dir que "L'home dempeus davant el seu hort és l'home amb idees grans"), el polonès Zygmunt Bauman ('Identitat', 2004) desmitifica el "multiculturalisme" i el situa com una amable ficció de les elits globals, aquelles que viatgen amunt i avall i que veuen el món com un gran supermercat cultural on es pot dimitir de les responsabilitats i els principis ètics inamovibles. Per a la resta dels mortals, el barri, l'oficina i el negoci són massa importants com per imaginar carnavals balsàmics.
ZYGMUNT BAUMAN
"El multiculturalisme és una capa de vernís de les elits globals, que renuncien a emetre judicis i prendre posició"
En la meva opinió, la proclamació de l'"era multicultural" reflecteix l'experiència vital de la nova elit global que quan viatja (i viatja molt, en avió o per la web) troba altres membres de la mateixa elit global que parlen el mateix llenguatge i s'amoïnen per les mateixes coses (...).
Ara bé, la proclamació de l'era multicultural és, al mateix temps, una declaració d'intencions: d'una negativa a emetre judicis i a prendre posició; una declaració d'indiferència, de mans que es renten davant les petites baralles sobre els estils de vida preferits i els valors favorits. Posa en evidència el nou "omnivorisme cultural" de l'elit global: tractem el món com si fos uns grans magatzems gegantins amb prestatges plens de les ofertes més diverses, siguem lliures per vagar per una planta rere l'altra, provem tots els articles exposats, triem-ne aquell que ens vingui de gust.
Aquesta és l'actitud de la gent que viatja -que viatja fins i tot sense moure's de casa seva o de l'oficina. Ara bé, no és una actitud fàcil d'adoptat per la gran majoria d'habitants del planeta, que romanen fixos al lloc on van néixer i que, si volguessin anar a algun altre lloc a buscar una vida millor o simplement diferent, serien aturats en la frontera més propera, internats en camps per a "immigrants il·legals" o "retornats a casa". La majoria està exclosa d'aquest tiberi planetari. Per a ells no hi ha cap "basar multicultural" (...).
En cap moment dels dos darrers segles, si fa no fa, no ha estat tan marcada la diferència entre el llenguatge que parla l'elit culta i benestant i el que parla la resta de "la gent", com tampoc no havien estat mai tan diferents les experiències expressades per cadascun d'aquests llenguatges.
D'ençà de l'adveniment de l'estat modern, l'elit culta es considerava a si mateixa (encertadament o no, per bé o per mal) com la tropa d'avançada, com l'avantguarda de la nació: som aquí per conduir la resta de la gent allà on nosaltres ja hem arribat (...). A hores d'ara s'ha abandonat gairebé del tot aquest sentit de missió col·lectiva. El "multiculturalisme" és una capa de vernís que amaga aquesta retirada (o n'és una excusa). És com si els qui elogien i aplaudeixen les divisions multiculturals volguessin dir: som lliures de convertir-nos en el que desitgem, però "la gent" val més que romangui on va néixer i no deixi de ser allò que és. Deixeu-los, és cosa seva, no pas nostra (...).
ZYGMUNT BAUMAN, 'IDENTITAT' (2004) / FOTO: DISC DE CARLINHOS BROWN
La tele o les identitats sincronitzades
JOAN PAU INAREJOS
Zygmunt Bauman ('Identitat', 2004) ja ens ha advertit que el comú dels mortals no té accés a aquesta idea lúdica i balsàmica del "multiculturalisme". Per a tots aquests ciutadans, els mitjans de comunicació són l'única oportunitat de viatjar virtualment i depassar el seu petit i ardu microcosmos. Com per art de màgia, la finestra televisiva sincronitza gustos, aficions i idolatries arreu del món: les emocions mediàtiques duren molt poc, però, ni que sigui fugisserament, "alleugen el dolor de l'exclusió".
ZYGMUNT BAUMAN
"Els mitjans sincronitzen els centres d'atenció i de conversa: solen desaparèixer, però alleugen el dolor de l'exclusió"
La majoria dels teleespectadors són dolorosament conscients que se'ls ha barrat l'entrada a les festivitats "policulturals" planetàries. No viuen, poden somiar de fer-ho, en l'espai extraterritorial on resideix l'elit cultural "cosmopolita".
Els mitjans de comunicació forneixen "extraterritorialitat virtual" (...) a la multitud de gent a qui se li nega l'accés a la real (...). [Això] s'aconsegueix sincronitzant el desplaçament de l'atenció i els seus objectes arreu de la vasta extensió del globus. Milions i centenars de milions veuen i admiren les mateixes estrelles del cinema o celebritats de la música pop, passen simultàniament del heavy metal al rap, dels pantalons descolorits a l'últim crit en sabatilles d'esport, blasmen el mateix enemic públic (global) o aplaudeixen el mateix salvador (global). Per una vegada, això els aixeca espiritualment per damunt del sòl del qual no se'ls permet moure's físicament.
Per descomptat, la sincronització dels centres d'atenció i dels temes de conversa no equival a una identitat compartida, però els centres d'atenció i els temes canvien tan ràpidament que amb prou feines hi ha temps d'adonar-se d'aquesta veritat (...). Però abans de desaparèixer aconsegueixen alleujar el dolor de l'exclusió.
ZYGMUNT BAUMAN, 'IDENTITAT' (2004) / FOTO: MUNTATGE AMB LA PORTADA DEL DISC 'CELEBRATION' DE MADONNA (2009)
El meu iglú
ZYGMUNT BAUMAN
"Puix que no podem fer tot el planeta més segur, ens dediquem a fortificar una parcel·la que sigui nostra i de ningú més"
L'objectiu que s'acarona de manera més generalitzada i amb més intensitat és el de cavar fosses ben fondes, si és possible infranquejables, entre el que hi ha "dins" d'una localització territorial o d'una altra mena i el que hi ha "fora". A fora: tempestes, huracans, ventades, glaçades, emboscades als carrers i perills pertot arreu.
A dins: ambient acollidor, calidesa, chez soi, seguretat. Puix que per fer que tot el planeta sigui segur (amb la qual cosa ja no ens caldria separar-nos de l'inhòspit "fora") les eines i les matèries primeres escaients, ens dediquem a delimitar, senyalitzar i fortificar una parcel·la que sigui específicament nostra i de ningú més, una parcel·la dins de la qual ens sentim els amos únics i indiscutits.
ZYGMUNT BAUMAN, 'IDENTITAT' (2004) / FOTO: IGLÚ (WIKIPEDIA)
La barbàrie balcànica, un acte de creació
JOAN PAU INAREJOS
Sovint es narra la tragèdia dels Balcans com una regressió salvatge dels sentiments nacionalistes i racials, com un retorn del monstre anterior a la civilització il·lustrada, la bèstia que sempre és susceptible de ser despertada.
També a Espanya s'utilitza aquest relat per explicar la barbàrie de la Guerra Civil: el cainisme endèmic dels germans ibèrics, que entroncaria Goya amb la Batalla de l'Ebre i que s'ha d'engarjolar amb pany i forrellat per evitar que ressorgeixi.
Segons Zygmunt Bauman ('Identitat' 2004) tot plegat no fa sinó mistificar els conflictes, donar-los una falsa aura natural. En realitat, ens diu el savi polonès, les matances balcàniques no estaven escrites en cap ADN cultural, sinó que van haver de ser "construïdes", laboriosament, maliciosament en molts casos, per posar el veí contra el veí, el germà contra el germà, buscant crims originals i bocs expiatoris de la crisi social desfermada per la caiguda del règim comunista, fins a bastir un colossal -i mortífer- acte de creació. Qui ho sap: potser en això consisteix el que anomenen superbament "l'art de la guerra".
ZYGMUNT BAUMAN
"Les forces atàviques dels Balcans no van sorgir de l'inconscient: calgué construir-les laboriosament"
Les presumptes "forces atàviques" [dels Balcans] no van sorgir de les fosques profunditats de l'inconscient, on haurien hivernat des de temps immemorials esperant que arribés el moment de despertar. Calgué construir-les laboriosament: posant amb astúcia un veí contra l'altre, un parent contra un altre, un membre d'una família contra un altre, i transformant tothom que estigués destinat a membre de la comunitat projectada en còmplice actiu de crims o en còmplice encobridor.
Els assassinats a la casa del costat, les violacions, la bestialitat, la mort de persones indefenses -trencant un per un tots els tabús més sagrats, i en públic, a la llum del dia- van ser en realitat actes de creació d'una comunitat: la conjuració d'una comunitat unida per la memòria del crim original, una comunitat que podia estar raonablement segura de sobreviure perquè s'havia convertit en l'únic escut que protegiria els perpetradors de ser declarats criminals en comptes d'herois, de ser portats a judici i castigats. Però per quina raó la gent va obeir d'entrada la crida d'agafar les armes? Per què els veïns es van girar els uns contra els atres?
"Quan s'esfondra el món familiar, la runa no ens deixa veure les diferències" i es busquen víctimes "per restablir un món ordenat en què tothom sap qui és i les identitats ja no són fràgils; és una guerra santa de l'ordre contra el caos"
L'esfondrament sobtat i espectacular de l'estat que constituïa el marc en què les relacions de veïnatge es podien menar rutinàriament fou sens dubte una experiència traumàtica, un bon motiu per témer per la pròpia seguretat. Entre les ruïnes d'aquest marc tutelat per l'estat, les males herbes de l'angoixa es van escampar sense control.
El que va seguir fou una "crisi social" en tota regla, i com explica René Girard, en un estat en crisi social "la gent inevitablement culpa la societat en general, cosa que no els costa res, o altres persones que els semblen especialment nocives per raons fàcilment identificables".
En un estat en crisi social, els individus aterrits s'agombolen fins a formar una multitud, i la "multitud, per definició, busca l'acció però no pot actuar sobre les causes naturals [de la crisi]. Així doncs, busca una causa a l'abast que calmi la seva set de violència" (...). "Per tal de culpar les víctimes de la pèrdua de distincions resultant de la crisi, se les acusa de crims que eliminen les distincions. Però en realitat són identificades com a víctimes destinades a ser perseguides perquè porten els signes de les víctimes" (René Girard, 'Le bouc émissaire').
Quan el món que ens és familiar es trenca en mil bocins, un dels efectes resultants més descoratjadors i inquietants n'és la pila de runa que no deixa veure els límits, el munt de deixalles i de ferralla que destrossa els senyals diferenciadors.
No es tem ni s'odia les futures víctimes perquè siguin diferents, sinó perquè no són prou diferents, perquè es poden barrejar amb la multitud massa fàcilment. Cal recórrer a la violència per fer-les espectacularment, inconfusiblement, descaradament diferents. Llavors, en destruir-les, hom pot esperar que haurà posat fi a l'agent contaminant que havia esborrat les distincions, i que es restablirà així un món desordenat en el qual tothom sap qui és i les identitats ja no seran fràgils, incertes i precàries.
Així doncs, seguint fidelment el model modern, tota aquesta destrucció és destrucció creativa: una guerra santa de l'ordre contra el caos, una acció amb propòsit, una tasca creadora d'ordre...
ZYGMUNT BAUMAN, 'IDENTITAT' (2004) / FOTO: VÍDUES DE SREBRENICA A L'HAIA (REUTERS)
Els nous desarrapats
JOAN PAU INAREJOS
Potser Karl Marx imaginava un futur capitalista marcat per l'explotació generalitzada i el combat de l'home contra l'home. Però avui, l'èpica de la lluita de classes universal sembla una intoxicació romàntica produïda pel fum de les fàbriques, o una al·lucinació induïda pels vapors i les absentes eufòriques del segle XIX. La globalització occidental, segons Zygmunt Bauman ('Identitat', 2004), no ha portat una lluita simètrica, sinó una producció massiva de "deixalles humanes" que es van acumulant als marges del sistema, no pas en forma d'obrers amb el puny alçat, sinó d'immigrants, apàtrides, persones sense sostre, avis miserables, captaires, i una corrua de nous desarrapats sense cara que no són ni seran mai "reciclables".
ZYGMUNT BAUMAN
"És l'exclusió, més que l'explotació proclamada per Marx, allò que rau ara mateix rera la polarització social"
Si heu estat destinat a formar part de la classe marginal (perquè heu deixat l'escola, o sou una mare soltera que viu de la seguretat social, o un drogoaddicte ara o en el passat, o un sense sostre, o un captaire, o un membre de la resta de categories que queden fora de la llista de persones com cal, acceptables, aprovada per l'autoritat), qualsevol altra identitat que vulgueu cobejar i maldar per aconseguir us serà negada d'antuvi. El significat de la "identitat de classe marginal" és absència d'identitat; l'erosió o negació de la individualitat, de la "cara", aquest objecte de deure ètic i cura moral. Us foragitaran de l'espai social on les identitats són buscades, triades, construïdes, avaluades, confirmades o refutades (...).
La "classe marginal" és un conjunt bigarrat de persones, com diria Giorgio Agamben, el "bios" (la vida d'un subjecte socialment reconegut) de les quals s'ha vist reduït a "zoë" (una vida purament animal, amb totes les seves característiques humanes destacades tallades o anul·lades). Una altra categoria que es troba amb el mateix destí és la dels refugiats -els apàtrides, els sense papers-, els no territorials en un món en què la sobirania es basa en el territori (...).
Una dimensió molt espectacular (...) de l'expansió planetària d'Occident ha estat la globalització lenta però inexorable d'"humans sobrers", éssers humans que ja no són necessaris per completar el cicle econòmici esdevenen, doncs, impossibles d'inserir en el marc social conformat per l'economia capitalista (...).
El "problema del capitalisme", la fallida més descarnada i potencialment explosiva de l'economia capitalista, es desplaça en l'actual fase planetària de l'explotació a l'exclusió. És l'exclusió, més que no pas l'explotació proclamada fa un segle i mig per Marx, allò que rau a hores d'ara rere les situacions més esclatants de polarització social, d'exacerbació de les desigualtats i d'augment extrem de la pobresa, la misèria i la humiliació humanes.
ZYGMUNT BAUMAN, 'IDENTITAT' (2004)
Em desconnecto
JOAN PAU INAREJOS
Un dels fenòmens que es pot observar explorant els hàbitats del transport públic és la proliferació de passatgers encapsulats: fileres de mòbils, Ipods, Iphones, MP3, MP4 i tota mena de terminals que permeten als usuaris el miracle de ser vistos i alhora ensimismar-se en líriques subjectives i narratives musicals de zàpping fàcil.
L'antropòleg Manuel Delgado els anomena els "homes invisibles, que volen ser tinguts en compte sense deixar d'ocultar el rostre, beneficiant-se d'una vista grossa generalitzada. Abans aquests professionals de la indiferència havien de perfeccionar el seu posat i aïllar-se en armadures fosques de dandi, però ara, segons el sociòleg polonès Zygmunt Bauman ('Identitat', 2004) n'hi ha prou amb el telèfon mòbil: quan estic connectat, puc sincronitzar la proximitat física amb la distància espiritual.
ZYGMUNT BAUMAN
"Connectats al mòbil, la proximitat física ja no ensopega amb la distància espiritual"
Erving Goffman tractà de fer un inventari d'estratagemes de "desatenció civil": la multitud de gestos i moviments corporals discrets, insignificants però alhora complexos, als quals cadascun de nosaltres recorrem d'esma sempre que estem entre desconeguts, i que assenyalen la nostra intenció de mantenir-nos al marge (...).
Els passejants urbans de Simmel, els flâneurs posteriors de Baudelaire/Foucault i els practicants de la desatenció civil de Goffman no caminaven pels carrers de la ciutat a la recerca d'una comunitat amb la qual poguessin identificar-se. Tanmateix, l'encarnació comunal de la identitat, aquests "algú" que "els necessiten i els volen", i que ells al seu torn necessiten i volen també, els hi esperaven, de forma sedentària i més o menys preparada per servir i per utilitzar, segurs i arrecerats a la llar o al lloc de treball.
És aquí on nosaltres, els habitants d'un món de modernitat líquida, som diferents. Nosaltres busquem, construïm i apleguem les referències comunals de les nostres identitats mentre estem en moviment, maldem per apropar-nos a grups també mòbils que es mouen amb rapidesa, i que busquem, construïm o volem mantenir vius per un moment, però no gaire estona. Per això, no cal que estudiem i dominem el codi de Goffman. Ja ho faran els telèfons mòbils (...).
Amb uns auriculars ben col·locats on pertoca, exhibim el nostre distanciament del carrer per on caminem, sense cap necessitat d'un protocol elaborat. En connectar el mòbil, ens desconnectem del carrer. La proximitat física ja no ensopega amb la distància espiritual.
ZYGMUNT BAUMAN, 'IDENTITAT' (2004) / FOTO: MUNTATGE AMB UN ROSARI I UN MÒBIL
Periodista, locutor y guionista en La Xarxa. Radio y tele. Escribo sobre cine, arte, filosofía, actualidad y viajes, además de relatos cortos en catalán y castellano. Soy un escorpio de Sant Boi de Llobregat, nací el 1 de noviembre de 1983 y no, no es el día de los muertos
Periodista, locutor i guionista a La Xarxa. Ràdio i tele. Escric sobre cinema, art, filosofia, actualitat i viatges, a més de relats breus en català i castellà. Sóc un escorpí de Sant Boi de Llobregat, vaig néixer l’1 de novembre de 1983 i no, no és el dia dels morts