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27 marzo 2016

El siglo de las religiones

Enric Juliana
‘El siglo de las religiones’, especial ‘2100: la vida en el futuro’ en La Vanguardia. 28/3/2016

La cristiandad es la religión de la gran isla americana, donde la soledad, la pobreza y el desarraigo en las grandes ciudades se transforman en marginación y delincuencia, sin jóvenes iluminados dispuestos a suicidarse con un cinturón de explosivos a mayor gloria de Alá y el califato. En la gran isla americana hay competición entre iglesias –dura competición–, pero no guerras en nombre de la religión. Cuando los americanos cultos, sean del Norte, del Centro o del Sur, contemplan lo que está ocurriendo en Eurasia, agradecen que Dios crease los océanos (…).
Extremo Oriente no tiene religión revelada, pero sus formas de espiritualidad invaden Occidente desde hace años. En las grandes ciudades europeas hoy en día hay más gente practicando alguna de las técnicas orientales de relajación y ralentización de la vida –yoga en sus múltiples variantes, taichi, meditación zen…– que personas en misa el domingo. Occidente ha exportado a Oriente las disciplinas de aceleración de la vida y el trabajo, más una gigantesca demanda de productos industriales, en manos del proletariado chino. Oriente ha transferido a Occidente técnicas espirituales de relajación ante la acumulación de estrés y el sinsentido de la vida. La nueva ruta de la seda.

02 noviembre 2015

Divina ficción


Escena de la Creación, de Michelangelo (1508-1512)
Un cristiano, un sabio portugués, disertando sobre la narrativa y la necesidad de la ficción. Enamorados de la palabra, creyentes o no, leedlo.

Gabriel Magalhâes
‘Los caminos de la literatura hacia Dios. Sobre el valor de la ficción narrativa y del artificio retórico para la fe cristiana’. Lección inaugural del curso 2015-2016 del Iscreb, Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona. 28/10/2015

mentiras para decir la verdad
las ficciones tienen también una cuarta y curiosa finalidad: sirven para decir la verdad en un mundo que nos impone sus mentiras. Cada época existe bajo el peso, bajo las sombras de las falsedades que toca respetar en ese tiempo (…). Lo mismo pasa con el Quijote: en una sociedad de heroísmos oficiales, la novela de Cervantes nos permite reírnos un poco de esa heroicidad (…). La ficción es la verdad que se puede decir, declarándola de entrada como mentira, de manera que sea tolerable para los poderes fácticos de las grandes burlas sociales. Podríamos decir que los novelistas son un poco como los juglares, a los que se permiten cosas intolerables cuando son perpetradas por otras personas. En la ficción se incuba, en un sistema social, el proceso de llegada a la conciencia de la verdad.

“mentiras viajando rumbo a la verdad”
Nos falta, todavía, una función más (…); las historias (…) son algo más que mentiras viajando rumbo a la verdad; porque, en efecto, los textos narrativos también constituyen una de las mejores maneras de introducir el debate.

“oficiosa falsedad” vs “verdad oficial”
El modo como el autor de las ‘Novelas ejemplares’ [Cervantes] se permite dudar de la realidad del sueño heroico constituye algo que sólo se puede hacer porque se realiza en las páginas de una obra de ficción. De nuevo comprobamos que lo narrativo, con su oficiosa falsedad, nos permite cuestionar las verdades oficiales. Y de este modo llegar a una visión más verídica de las cosas.

la narrativa nos despierta de la hipnosis
leer o escuchar un relato siempre implica pensar, también, un poco, en nuestro propio recorrido. De esta forma, a través de una narrativa, despertamos de la hipnosis, del sonambulismo de los quehaceres cotidianos. Y así tenemos de nuevo, delante de nosotros, el horizonte de ser personas. Este estado de enajenación se describe muy bien, en los Evangelios, en la historia del hijo perdido (…) su vida se transforma en un delirio de instantes, en un centelleo de placeres, en una borachera de goces caóticos. Nos dice Lucas que “desperdició sus bienes viviendo perdidamente”. El adverbio “perdidamente” es aquí esencial: este muchacho ya no sabe hacia dónde va.

la ficción como ensayo de la vida
Las parábolas pretenden, precisamente, que nos acordemos de que somos humanos (…) también para entrever, para columbrar el sentido del mundo (…). Los niños, por ejemplo, aprenden la textura de la realidad ensayando el teatro de la vida con los cuentos que se cuentan a sí mismos.

en defensa de la retórica
Un lenguaje sin retórica funciona sencillamente como un conjunto de etiquetas, de códigos de barras del mundo. Por consiguiente, el artificio verbal no es una cosa mala, una moneda falsa de los idiomas, sino todo lo contrario: una manera de que el lenguaje se pueda zambullir en el misterio del mundo. Estamos, pues, equivocados cuando censuramos la palabra en estado de figura: negar esta posibilidad de los vocablos equivale a cortarles a las palabras sus posibles vuelos (…). Le faltaría a cada vocablo el cielo que nace de su uso creativo, lírico (…). Por consiguiente, la retórica no es un lujo, del cual debamos prescindir, sino todo lo contrario: la llave que abre las habitaciones más misteriosas de la casa de nuestro espíritu (…). No se nos ocurriría quitarle brillo a las estrellas, considerándolo un lujo: no cercenemos, pues, el centelleo de las voces. Hagamos lo contrario: aprovechemos ese relumbrón para aclarar nuestra vida, nuestra alma.

la delicadeza de las parábolas
(…) ocurre con la espantosa parábola de los ladrones homicidas: de nuevo en clave de fantasía, Jesús escanea la mente de sus enemigos, diciendo, fantásticamente, lo que en ella existe realmente. No es que Jesús actuara así por miedo: sencillamente a veces hay cosas tan insoportables que sólo de esa manera ficcional se pueden decir (…). Servirse de lo posible en vez de machacar con lo rea, revela una vez más la infinita delicadeza del Salvador.

el génesis y dulcinea
los cristianos a veces nos empeñamos en afirmar que todo es, literalmente, cierto. Cuando, al contrario, debemos considerar que, si el Salvador se sirvió de la ficción en su trabajo de evangelización, resulta natural que en el corpus veterotestamentario nos encontremos con secciones que sean también de tipo ficcional (…). Inútil, pues, discutir si Dios efectivamente creó el mundo en siete días. es tan baladí como discutir si Dulcinea era o no natural del Toboso.. El Génesis, en mi modesta opinión, funciona como una ficción inspirada, en la cual, a través del velo de la imaginación, nos surge el resplandor de la verdad.

la ficción es “otra mejilla” del rostro de la verdad
Dejo a los especialistas la determinación de qué apartados bíblicos deben ser leídos en clave ficcional. Vuelvo a recordarles que es sencillamente otra mejilla del rostro de la verdad (…). No debemos tenerle miedo a la ficción como parte de la verdad, porque el mismo Jesús (…) tampoco lo tuvo.

Jesús el Narrador
(…) La Encarnación (…) no puede ser vista nada más como un fenómeno físico (…). Jesús encarna también en el útero más vasto de todo lo humano (…). Encarna, pues, también en el lenguaje, y en sus diversos usos, entre ellos uno capital: el de contar historias (…). Su bajada del cielo no se reduce a un hecho orgánico, biológico, también conlleva la adopción de una serie de comportamientos antropológicos típicamente humanos.

la concisión de Dios
(…) no obstante, debo afirmar que, en las parábolas de Jesús, existe un sello divino, que las demás historias creadas por los hombres no tienen, y que consiste en lo siguiente: sus parábolas no tienen el más mínimo miligramo de intencionalidad literaria, centrándose sólo en el viaje a la verdad que representan. Son, pues, piezas de una pureza, de una sobriedad casi absolutas (…) el arte de Dios es así: absolutamente sin arte (…). El arte de los seres humanos, por muy bueno que sea, siempre resulta excesivamente artístico: en él se reflejan miedos que ya no debíamos tener y ambiciones que debiéramos haber desechado. La literatura se escribe aún de este lado de la vida, con todo lo que tiene de sombra de una luz que todavía no conocemos plenamente (…). A los cuadros de un amanecer siempre les falta ese exceso de estilo que flota en los ambiciosos pinceles humanos. Por ello, una madrugada siempre es tan sin pretensiones, y tan hermosa (…) sus historias [del Salvador] parten hacia la verdad con una capacidad de propulsión, una naturalidad de estrellas fugaces, que no poseen los pretensiosos cohetes de nuestras novelas.

el clasicismo, un cristianismo imperfecto
(…) El lenguaje de Cristo recuerda la simplicidad de un amanecer (…), esa limpidez que el llamado arte clásico ha buscado incesantemente, sin lograr jamás la pureza del pincel, de pluma divina. Porque el clasicismo suele derivar hacia un formalismo que está a una gran distancia de las palabras de nuestro Salvador.

la paradoja, expresión literaria del amor
Són abundantes [en Jesús] planteamientos paradójicos (…). Casi me atrevería a decir que la paradoja es lo que resulta del pensamiento tocado, alumbrado por el resplandor de amar. El lenguaje deja de ser una regla de medir el mundo, transformándose en la fusión apasionada de cosas que, en un principio, eran irreconciliables (…). La escritora de Ávila nos demuestra que la paradoja no es un capricho retórico de la santidad, sino, al contrario, la única manera de decir lo indecible (…): “Siempre querría el alma –como he dicho– estar muriendo de este mal”.

la metáfora, un tropo maleducado
sabiendo nosotros que una metáfora es una comparación que se comporta mal, porque se le olvida ese gesto de buena educación que es la partícula ‘como’.

“expoliados del dulce misterio de sí mismos”
Si el lenguaje, con todo su vuelo retórico, no existiera (…) correríamos el riesgo de creernas “huecas en lo interior” [Santa Teresa de Ávila]. Hoy en día, ¿cuántas personas hay (…) que están siendo ahuecados por la sociedad de la imagen, expoliados del dulce misterio de sí mismos? Muchos, como sabemos: las antiguas represiones se ejercen ahora de nuevos modos, pero con una misma intensidad antigua.

el divorcio literatura-espíritu
Se trata de organizar un gran festín que nos consuela del descubrimiento de que no hemos sido invitados al banquete de eternidad. Algo así como la parábola de la fiesta de bodas del Evangelio, pero sin boda: una fiesta que sea sólo eso, fiesta, tristeza disfrazada de alegría hipnótica (…). Ya no nos interesa hacia dónde viaja el tren de las palabras, sino sencillamente cuántas personas se han montado en los coches. El resultado es este gran alud de vacíos que nos contempla desde los escaparates de las librerías. Viajes sin viaje, podríamos decir. Palabras sin Palabra. En el fondo, alucinaciones, sin visión, sin contemplación. El propio autor se ha transformado en una imagen entre imágenes: un espejismo más.

pessoa y el poeta fingidor
De Pessoa me permitiría citar un texto (…) que plantea todo esto con meridiana claridad (…):

Autopsicografía
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que llega a fingir que es dolor
el dolor que de veras siente.

Y los que leen lo que escribe,
en el dolor leído sienten bien,
no los dos que él tuvo
mas sólo el que ellos no tienen.

(…) o sea, que a través del poema quien lee descubre en sí mismo, como personal, un sentimiento que antes no había tenido. Que, en el fondo, no es suyo (…). Se ha llegado aquí a través de dos fases: en la primera de ellas, la ausencia de lo divino era otra manera de recordar a esa divinidad. Lo dijo Pessoa de un modo expresivo: “no haber dios es un Dios también”.

el cristianismo y la “sublime moción de censura a la realidad”
Lo que pasaba en Roma, en el circo romano, hoy pasa en Siria, en Pakistán, en Nigeria (…). No es una visión pesimista, al contrario (…). Cuando uno escribe que perpetuamente ha habido y habrá mártires, que la creencia que profesamos funcionará en todas las épocas como una crítica y una crisis, parece que le ha tocado ser el aguafiestas de la fe. Porque, exactamente como Pedro y los apóstoles, lo que en el fondo nos gustaría tiene mucho que ver con una nueva sociedad aquí y ahora, donde triunfe el bien y la justicia. Esa restauración de Israel (…). De hecho, el bien y la justicia tienen que ir triunfando pero, aquí y ahora, nunca triunfarán completamente. Esa es la imperfección vital del cristianismo y, al mismo tiempo, su infinita lucidez: una lucidez que se puede comprobar oteando los panoramas de la historia. Porque el reino de Dios se asemeja a una sublime moción de censura a la realidad que sólo triunfará del otro lado de esta vida: en la vida plena de la eternidad.


* El título de la entrada y los títulos que encabezan los fragmentos son del autor del blog


11 mayo 2015

La abeja de Salomón



Mario Satz
La abeja del Rey Salomón (2007)

los mil instrumentos
su esposa egipcia había traído consigo mil instrumentos de música, la mayoría de cuyos nombres él ignoraba. Mil instrumentos se dice rápido, pero las lentas melodías que desgranan tienen más complejidad que los helechos y más transparencia que el ala de las libélulas.

el amor: hacer del hábito un arte
- Existe un placer en el cambio y un displacer en el hábito –le había dicho la abeja hablando, cierto día, de la naturaleza del goce-, pero el verdadero amor hace del hábito un arte: pule las piedras de sus dificultades hasta volverlas preciosas.

la mujer, predictora de vuelos
la mujer (…) es a mi juicio el ser más plural que conozco. Un mundo en el que caben otros cien.
- Así es –revoloteó la abeja-, son nuestras reinas las que crean el nuevo panal. Son las reinas quienes conocen las rutas del próximo vuelo

la memoria simultánea
recordar una cosa deja de lado muchas otras. Recordarlas todas a la vez, en cambio, hace que cada cual disfrute del lugar que el espacio le concede. Cuando la memoria se dedica a la sucesión, excluye; cuando se abre a lo simultáneo, incluye.

las palabras dilatan
El astrónomo Mar Rakía ironizaba acerca de su dificultad con los números casi tanto como admiraba su destreza.
- Es que los números son previsibles y las palabras no –respondía el rey en sus días de príncipe.. Dos dátiles siempre son dos dátiles, pero éstos pueden ser dorados, correosos, provenir de aquí o de allí, ser comprados o regalados, pequeños o grandes. Los números limitan y las palabras dilatan.

la paradoja de la lengua
Un mismo ojo llora dos clases de lágrimas. Una misma cabeza es vidente por delante pero ciega por detrás. Una misma lengua se cree libre encima y está sujeta por debajo.

el reposo de las aguas subterráneas
Los ríos (…) aman unos lugares más que otros. Sitios en los que la tierra pulsa certidumbres y amparos. Saben que el mar los espera y no tienen prisa. De hecho, a veces están tan bien allí abajo que labran cuevas para el reposo de sus aguas y se echan a dormir siglos, mientras la tierra se queja de que el viento la erosione (…)

el universo como hallazgo
- ¿Cuántos milagros has visto tú en toda tu vida? (…)
- Supongo que tres o cuatro –suspiró por fin el profeta-. Me hicieron más creyente en lo invisible y más paciente con lo que se ve. Todo va hacia el momento de su iluminación, hacia la más hermosa conciencia de existir, ese abejorro, tu nuca, el búho y la violeta (…). Recuerda que el tesoro se presenta en forma de búsqueda hasta que el univers0 se revela en forma de hallazgo.

sucesión o usurpación
el celoso y el envidioso no ven más que lo que reluce, las apariencias (…) conspiran para destruir, desde la sombra, lo que intentan reemplazar. A la naturaleza le gusta la sucesión, pero el hombre prefiere usurpar.

somos semillas
Nada es enteramente propio ni ajeno. Los hombres somos semillas de los hombres, una especie que el viento dispersa o reúne.

palabras o latidos
su caballo favorito [le enseñó] a correr y correr hasta que el corazón sube a los labios y ya no hay palabras sino latidos para sentir el ardiente pulso de la vida.

la nuez y el cerebro
[la nuez] es semejante al cerebro humano –sonrió el rey-. A veces, para comer de él y de su sabiduría hay que romper la dura corteza de hábitos y prejuicios. No podemos acceder al núcleo de nuestro ser a menos que partamos en dos o en tres las más cómodas de nuestras costumbres.



14 enero 2015

Fe y Europa

Rafael Poch
La Vanguardia, ‘La respuesta de la moderación’, 9/1/2015


En 'El mito de la islamización', ensayo sobre una obsesión colectiva, Raphaël Liogier [sociólogo francés] apunta la evolución degenerativa que el concepto de laicidad ha sufrido en Francia. En su origen garantizaba la neutralidad del Estado y la libre expresión religiosa, o atea, de los ciudadanos. Ahora tiende a convertirse en un arma para reprimir la fe musulmana. (…) Liogier dice que la islamofobia francesa "expresa un malestar profundo, un desasosiego ante la propia pérdida de identidad de los franceses". "Ante el menor signo de fe islámica, los europeos parecen leer su propia ausencia de fe y la angustia que de ello resulta".

08 enero 2015

La represión del espíritu

Luis Racionero
La política del espíritu’ en La Vanguardia 9/1/2015 Leer íntegro

“La represión de lo espiritual, o la monopolización de lo que se define como realidad o normalidad, son actos tan políticos como la represión física y el monopolio económico; ha sido tan necesaria para el desarrollo urbano-industrial como la acumulación de capital o la inculcación a millones de trabajadores de la disciplina de la fábrica”

(…) el espíritu es la única área vital que no se incluye en el proceso social del trabajo (…) sólo el espíritu no entra en el cuerpo ni se materializa en un objeto susceptible de ser comprado y vendido. Esta teórica libertad del espíritu se ha usado como excusa para hacer más llevadera la pobreza, sumisión y explotación del cuerpo. Ante esta malversación de lo espiritual, los progresistas en vez de denunciar el uso capcioso de las energías psíquicas espirituales y su desvío con fines interesados, han reaccionado de modo simplista, tirando al niño con el agua de la bañera, y negando de plano todo lo suprarracional. (…)

Están ya lejos los tiempos en que se pretendía que la muerte del espíritu no era un hecho político. La represión del espíritu, es decir, de los estados visionarios de la mente, del éxtasis, de la fantasía y la imaginación que se ha perpetrado en nuestra cultura durante los últimos siglos, ha sido dictada por los mismos intereses económicos y sociales que los actos de opresión de clases o explotaciones físicas; ha sido tan necesaria para el desarrollo urbano-industrial como la acumulación de capital o la inculcación a millones de trabajadores de la disciplina de la fábrica. (…)

Si no estamos acostumbrados a ver esta secularización de la consciencia como asunto político, se debe en parte a que el perjuicio ha sido sufrido por todas las clases sociales, ha caído con igual fuerza sobre las élites que sobre las masas y, por lo mismo, no se ha producido el contraste ricos- pobres, explotadores-explotados que necesita la política. Los prejuicios generales son menos evidentes que la injusticia de una élite, pero no por ello son menos reales y dolorosos; la represión de lo espiritual, o la monopolización de lo que se define como realidad o normalidad, son actos tan políticos como la represión física y el monopolio económico. Incluso puede ser políticamente más graves, porque en ellos se basan los inexplorados mecanismo psíquicos que provocan la explotación del hombre por el hombre. (…)

Se trata de cambiar la desesperación de Macbeth, para quien la vida es “un drama de sonido y furia, escrito por un loco, que no significa nada”, por la actitud inquisitiva de Hamlet: “Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, de las que puede soñar tu filosofía”.


27 diciembre 2014

Religión americana

Peter Sloterdijk
Celo de Dios. Sobre la lucha de los tres monoteísmos


(…) en Estados Unidos, donde, según la aguda observación de Harold Bloom, en el transcurso del último medio siglo se ha producido una transformación del cristianismo protestante en una “religión americana” postcristiana con acentuadas características gnósticas, individualisras y maquiavélicas.  A consecuencia de ello, la creencia en el Padre ha desaparecido casi sin rastros, mientras que el reino narcisista del Hijo no admite ya resistencia alguna. Si hubiera una trinidad americana habría que proveerla con Jesús, Maquiavelo y el espíritu del dinero. El credo postmoderno fue formulado ejemplarmente por el actor negro Forester Whitaker al cerrar su discurso de agradecimiento por la recepción del Oscar al mejor actor protagonista 2007 con la frase: “Y doy gracias a Dios por haber creído siempre en mí”.

Dios o la sobreinterpretación del silencio


Peter Sloterdijk recela de la religión y la define como una suerte de “sobreinterpretación del silencio”: nadie responde a nuestro dolor, a nuestras plegarias, luego debe existir un Dios trascendente e inaccesible. Según el autor, esta idea de la trascendencia es fruto de la ignorancia, y sin embargo la defiende como guía para las relaciones personales. La idea de un Tú completamente inmanipulable nos previene de la tentación posesiva o dependiente hacia los demás. Joan Pau Inarejos

Peter Sloterdijk
Celo de Dios. Sobre la lucha de los tres monoteísmos

Una tercera forma de trascendencia, susceptible de esclarecimiento, surge del desconocimiento de lo que llamo la «inaccesibilidad del otro» (…) la no reacción de Dios, tan aireada por algunos teólogos, debería interpretarse por de pronto de un modo más plausible. Se trata, en primer lugar, de un simple caso de inaccesibilidad, nada más, y tendrían que cumplirse una serie de difíciles condiciones antes de poder llegar a la conclusión de que quien no reacciona es precisamente por eso un en-frente superior, sí, trascendente. Si alguien contara la biografía propia a un sordomudo no debería concluir de su silencio que prefiere mantener para sí su comentario. La trascendencia surge en tales situaciones de una sobreinterpretación de la falta de resonancia. Se produce debido a la circunstancia de que algunos otros, en principio y la mayoría de las veces, son inaccesibles para nosotros y permanecen, por tanto, independientes denosotros. Por este motivo quedan fuera de las ficciones de simetría que determinan nuestras ideas normales de respuesta, comprensión, represalia y cosas así.

Este descubrimiento puede llevar a la configuración de relaciones razonables entre seres humanos, caracterizadas por la higiene de la distancia correcta. Ante la independencia del otro, fracasa la obsesiva búsqueda de compañero; pero este fracaso significa un gran paso en el camino hacia una libertad capaz de relación. Por eso el sentimiento adecuado al encuentro con una inteligencia que permanece libre también en la cooperación es el agradecimiento por su independencia. Aunque ésta sea, pues, una concepción de trascendencia marcada por el desconocimiento, en tanto significa lo otro por antonomasia habría que honrar a «Dios» como un concepto moralmente fructífero que pone de acuerdo a los seres humanos en el trato con un en-frente inmanipulable.

04 noviembre 2014

Como el lago sueña el cielo

Miguel de Unamuno
San Manuel Bueno, mártir (1931)

—Y él, el pueblo —dije—, ¿cree de veras?
—¡Qué sé yo ...! Cree sin querer, por hábito, por tradición. Y lo que hace falta es no despertarle. Y que viva en su pobreza de sentimientos para que no adquiera torturas de lujo. ¡Bienaventurados los pobres de espíritu!
(…) he podido mirar, allí, a la cabecera de su lecho de muerte, toda la negrura de la sima del tedio de vivir. ¡Mil veces peor que el hambre! Sigamos, pues, Lázaro, suicidándonos en nuestra obra y en nuestro pueblo, y que sueñe este su vida como el lago sueña el cielo».
(…) Una noche de plenilunio —me contaba también mi hermano— volvían a la aldea por la orilla del lago, a cuya sobrehaz rizaba entonces la brisa montañesa y en el rizo cabrilleaban las razas de la luna llena.

(…) está nevando, nevando sobre el lago (…). Y esta nieve borra esquinas y borra sombras, pues hasta de noche la nieve alumbra.

06 agosto 2014

La llama doble

Octavio Paz
La llama doble (1993)
definición del amor
El amor es una apuesta, insensata, por la libertad. No la mía, la ajena.
una flor de frutos intangibles
la imagen de los círculos concéntricos (…) el sexo es la raíz, el erotismo es el tallo y el amor la flor. ¿Y el fruto? Los frutos del amor sin intangibles. Éste es uno de sus misterios.
la poesía es al lenguaje lo que el erotismo al sexo
La relación de la poesía con el lenguaje es semejante a la del erotismo con la sexualidad. También en el poema –cristalización verbal el lenguaje se desvía de su fin natural: la comunicación (…) en el poema, la linealidad se tuerce, vuelve sobre sus pasos, serpea: la línea recta cesa de ser el arquetipo a favor del círculo y la espiral (…) el poema no aspira ya a decir sino a ser. La poesía pone entre paréntesis la comunicación como el erotismo la reproducción.
amor y libertad femenina
[en la época alejandrina] En las grandes urbes apareció un nuevo tipo de hombre y mujer, más libre y dueño de sí. El ocaso de las democracias y la aparición de monarquías poderosas provocó un repliegue general hacia la vida privada. La libertad política cedió el sitio a la libertad interior. En esta evolución de las ideas y las costumbres fue decisiva la nueva situación de la mujer. Sabemos que por primera vez en la historia griega las mujeres comenzaron a desempeñar oficios y funciones fuera de su casa (…) la emergencia del amor es inseparable de la emergencia de la mujer. No hay amor sin libertad femenina.
orgasmo, del yo a su disolución
El acto en que culmina la experiencia erótica, el orgasmo, es indecible. Es una sensación que pasa de la extrema tensión al más completo abandono y de la concentración fija al olvido de sí; reunión de los opuestos, durante un segundo: la afirmación del yo y su disolución, la subida y la caída, el allá y el aquí, el tiempo y el no-tiempo.
la imposible república de los enamorados
El amor se presenta, casi siempre, como una ruptura o violación del orden social (…) Es una pasión que, al unir a los amantes, los separa de la sociedad. Una república de enamorados sería ingobernable; el ideal político de una sociedad civilizada –nunca realizado– sería una república de amigos.
¿amor eterno? ¡amor vivaz!
Más allá de felicidad o infelicidad, aunque sea las dos cosas, el amor es intensidad; no nos regala la eternidad sino la vivacidad, ese minuto en el que se entreabren las puertas del tiempo y del espacio: aquí es allá y ahora es siempre. En el amor todo es dos y todo tiende a ser uno.
religión y filosofía no sanan la herida…
El bálsamo que cicatriza la herida del tiempo se llama religión; el saber que nos lleva a convivir con nuestra herida se llama filosofía.
…pero sí el amor, “tierra incógnita y casa natal”
[el amor] Es la experiencia de la total extrañeza: estamos fuera de nosotros, lanzados hacia la persona amada; y es la experiencia del regreso al origen, a ese lugar que no esta en el espacio y que es nuestra patria original. La persona amada es, a un tiempo, tierra incógnita y casa natal, la desconocida y la reconocida (…) El amor suprime la escisión.
lucifer o el genio literario de san jerónimo
Los antiguos representaban al planeta Venus, al lucero del alba, en la figura de un joven portador de una antorcha: Lucifer (lux, lucis: luz + ferre: portar). Para traducir un pasaje del Evangelio en el que Jesús habla de Satán como de “una centella caída del cielo”, San Jerónimo usó la palabra que designaba la estrella de la mañana: Lucifer. Feliz deslizamiento del significado: llamar al ángel rebelde, el más bello del ejército celestial, con el nombre del heraldo que anuncia el comienzo del alba, fue un acto de imaginación poética y moral: la luz es inseparable de la sombra, el vuelo de la caída (…) Lucifer, ¿comienzo o caída, luz o sombra? Tal vez lo uno y lo otro. Los poetas percibieron esta ambigüedad y le sacaron el partido que sabemos. Lucifer fascinó a Milton pero también a los románticos, que lo convirtieron en el ángel de la rebeldía y en el portaantorcha de la libertad. Las mañanas son breves y más breves aún las que ilumina la luz zigzagueante de Lucifer.
el sexo ya no es una pasión sino un derecho
En Occidente se repitió el fenómeno de la primera postguerra: triunfó y se extendió una más libre moral erótica. Este período presenta dos características que no aparecen en la anterior: una, la participación activa y pública de las mujeres y de los homosexuales; otra, la tonalidad política de las demandas (…) ante ellas los comensales de El Banquete platónico se habrían restregado los ojos: el sexo ¿materia de debate político? (…) en nuestra época la política absorbe al erotismo y lo transforma: ya no es una pasión sino un derecho. Ganancia y pérdida: se conquista la legitimidad pero desaparece la otra dimensión, la pasional y espiritual.
la libertad, un agujero negro
Stephen Hawking ha llamado a los “agujeros negros” una singularidad física, es decir, una excepción o accidente. Así pues, hay lugares del espacio-tiempo donde cesan las leyes que rigen el universo. Si se somete esta idea a una crítica rigurosa, resulta impensable o inconsistente (…) Sin embargo, los agujeros negros existen. Pues del mismo modo: la libertad existe. A sabiendas de que enunciamos una paradoja, podemos decir que la libertad es una dimensión de la necesidad.
la modernidad suprime el espíritu… y la materia
En el siglo XVIII uno de los pilares, el espíritu, comenzó a desmoronarse. Paulatinamente abandonó, primero, al cielo, y, después, a la tierra; dejó de ser la primera causa, el principio originador de todo lo que existe; casi al mismo tiempo, se retiró del cuerpo y de las conciencias. El alma, el pneuma, como decían los griegos, es un soplo, y soplo al fin, se volvió en el aire. Psiquis volvió a su patria lejana, la mitología (…). El otro término, la antigua materia (…) también se ha ido desvaneciendo. Ya no es ni substancia ni nada que podamos oír, ver o tocar: es energía que, a su vez, es tiempo que se espacializa, espacio que se resuelve en duración. El alma se ha vuelto corpórea; la materia, insubstancial. Doble ruptura que nos ha encerrado dentro de una suerte de paréntesis: nada de lo que vemos parece ser de verdad y es invisible aquello que es de verdad. La realidad última no es una presencia sino una ecuación.
en defensa del alma
La idea del alma fue una defensa contra el homicidio de los Estados y las Inquisiciones. Se dirá: defensa débil, frágil, precaria. Aunque no lo niego, agrego: defensa, al fin. El primer argumento a favor de los indios americanos fue afirmar que eran criaturas con alma: ¿quién podría ahora repetir, con la misma autoridad, el argumento de los misioneros españoles? (…) En una época de cruzada, que justificaba a la conquista por la conversión forzada de los infieles, la noción de alma fue un escudo contra la codicia y la crueldad de los esclavistas. El alma fue el fundamento de la naturaleza sagrada de cada persona. Porque tenemos alma, tenemos albedrío: facultad para escoger (…)
                ni en los momentos más sombríos de su furor dogmático, los inquisidores olvidaron que sus víctimas eran personas: querían matar el cuerpo y salvar, si era posible, el alma. Comprendo que esta idea nos parezca horrible pero, ¿qué decir de los millones que, en los campos del Gulag, perdieron el alma antes de perder el cuerpo? (…) La deshumanización de las víctimas (…) Sus cortesanos llamaron a Stalin “ingeniero de almas” (…) el Estado totalitario fue, literalmente, el primer poder desalmado en la historia de los hombres.
el crimen de los revolucionarios: cercenar el sentimiento
El romanticismo no nos enseñó a pensar: nos enseñó a sentir. El crimen de los revolucionarios modernos ha sido cercenar del espíritu revolucionario el elemento afectivo. Y la gran miseria moral y espiritual de las democracias liberales es su insensibilidad afectiva. El dinero ha confiscado el erotismo porque, antes, las almas y los corazones se habían secado.
traducción hispánica del big-bang
la hipótesis del big-bang (o como la llama acertadamente Jorge Hernández Campos: gran-pum)…
la teoría de la civilización extraterrestre a punto de morir
[¿cuál es el origen de la vida?] el físico sueoo S.A. Arrhenius había ideado una ingeniosa hipótesis: nubes de esporas flotantes, venidas del espacio exterior, habían caído en la tierra cuando nuestro globo era (…) un “caldo de cultivo” (…) llamó a su hipótesis Panespermia (…) tenía un defecto: la inmensidad de las distancias y las inclemencias habrían destruido a las nubes de frágiles esporas (…). Unos de los más notables genetistas contemporáneos, Francis Crick (…) llegó a una conclusión lógicamente irreprochable; las bacterias tenían que haber llegado a la tierra en vehículos herméticamente cerrados e invulnerables a las lluvias de asteroides (…) esta decisión fue tomada cuando aquellos sabios descubrieron que su civilización y ellos mismos estaban condenados a la extinción. Entonces, en un acto de filantropía cósmica (…) idearon transportar los gérmenes vitales a otros planetas (…): Panespermia dirigida (…). Muerte que da vida. La figura de Cristo en la cruz es el arquetipo (…). Como tantos otros científicos, el biólogo inglés se prohíbe introducir un agente creador (Dios) para explicar el origen de la vida en la tierra (…) Estamos ante la traducción en términos de ciencia e historia de un misterio religioso.
el hombre, un dios inferior a sus inventos
La imaginación religiosa concibió a un Dios superior a sus criaturas; la imaginación técnica ha concebido a un Dios-ingeniero inferior a sus inventos.
la mente, una orquesta sin director
[Gerald M.] Edelman se sirve de una metáfora: la mente es una orquesta que ejecuta una obra sin director. Los músicos –las neuronas y los grupos de neuronas- están conectados y cada ejecutante responde a otro o lo interpela; así crean colectivamente una pieza musical. A diferencia de las orquestas de la vida real, la orquesta neurológica no toca una partitura ya escrita: improvisa sin cesar.
unamuno y el amor en la vejez
[el amor en la ancianidad] ¿podemos amar a un cuerpo envejecido o desfigurado por la enfermedad? (…) En esos casos, la atracción física cesa y el amor se transforma. En general se convierte no en piedad sino en compasión, en el sentido de compartir y participar en el sufrimiento del otro. Ya viejo, Unamuno decía: no siento nada cuando rozo las piernas de mi mujer pero me duelen las mías si a ella le duelen las suyas. (…) comphatía. Deberíamos reintroducirla en la lengua pues expresa con fuerza este sentimiento de amor transfigurado por la vejez o la enfermedad del ser amado.

Octavio Paz
La llama doble (1993)


14 mayo 2014

Resurrección discreta

'Cristo y María Magdalena', de Rembrandt (1638)
Gabriel Maghalhâes
La Vanguardia, 12/5/2014


La resurrección fue el gesto más humilde de Jesús: incluso más que su nacimiento. Como buen menestral que era, después de haber descansado tres días (la labor de la semana anterior había sido dura), se levantó y siguió con su artesanía de eternidades. Sin que nadie lo viera, porque así se levantan los obreros de este mundo.