14 enero 2015
Fe y Europa
07 septiembre 2011
Arquitectura libresca
12 abril 2010
Del jardín al jardín
El ascetismo es ajeno al espíritu del Islam. La civilización islámica es una civilización de la bona vita. Ofrece placeres variados y permitidos en el orden de los sentidos. Existe un carpe diem musulmán, una felicidad musulmana que a menudo ha fascinado a los cristianos, así como han sentido nostalgia por el mundo antiguo.
La predestinación, tal como la comprende el Islam, no está alejada del sentimiento antiguo del fatum. Y, naturalmente, el musulmán atribuye esas bendiciones a la perfección de su Ley. Ésta es moderada, se adapta mejor a la naturaleza humana que el cristianismo, es más flexible que la judía. Dicha moderación, llamada 'facilitación de la religión', opera a su favor y vuelve aun más inexcusable el hecho de no creer en ella. No hay pecado original ni infierno eterno para el creyente.
Algunos se mofan, a veces, del paraíso musulmán. Es un error. Sin duda, éste no es, como el paraíso judío y cristiano, una visión de Dios y una participación en la vida divina. En el más allá, Dios se mantiene separado e inaccesible. Pero el hombre encuentra allí, con el perdón y la paz, la "satisfacción". La Biblia hace recorrer al hombre un itinerario que comienza en un jardín, el Edén, y termina en una ciudad, la Jerusalén celestial. En el Corán, el hombre regresa al jardín. Las mitologías antiguas nos ofrecen las mismas imágenes de banquetes ideales donde circulan las copas, los efebos, las jóvenes vírgenes, en un mismo clima de gozo y satisfacción de los deseos (...).
Para las almas menos exigentes, está permitido, siempre que se respete la Ley y se realice una leve práctica de los "cinco pilares" del islamismo, llevar una vida religiosa perfectamente superficial y, no obstante, perfectamente lícita y suficiente. Ésta es una gran ventaja sobre las dos religiones bíblicas que reclaman, en principio, más escrúpulos e interioridad. La estabilidad de esta religión superficial y legal presenta algún parecido con la religión antigua, constituida por ritos que acompañaban el sentido natural y espontáneo de lo divino.
Los pájaros
No hay que limitar esta presencia de Dios al hombre, pues él está presente hasta en su más mínima criatura y es un testigo para toda su creación. Considero que un pasaje que da maravillosamente cuenta de esto es el famoso texto sobre el "pájaro", que por lo general está traducido con un contrasentido: en Mateo 10,29, Jesús, para decirles a sus discípulos que dejen de temer, de tener miedo, les recuerda lo que dijo acerca de los pequeños pájaros de los campos: "¿No se venden dos pajaritos por un as? Sin embargo, ni uno de ellos cae en tierra sin vuestro Padre" (a menudo se ha traducido por "la voluntad de vuestro padre", lo cual no se encuentra en griego y cambia todo el sentido: con ese añadido, significa que los pájaros mueren por la voluntad del Padre). En el texto, significa algo muy diferente: ni siquiera un gorrión cae al suelo sin la presencia, sin la compañía del Padre; nunca morimos solos.
JACQUES ELLUL, 'ISLAMISMO Y JUDEOCRISTIANISMO' (TEXTO: LOS TRES PILARES DEL CONFORMISMO')
17 noviembre 2009
Orígenes árabes del amor cortés
Es interesante recordar aquí la tesis de Julián Ribera sobre la importancia del elemento árabe en el nacimiento de la lírica románica, particularmente provenzal (...) y en el repentino surgir del "amour courtois" y del "dolce stil nuovo" renacentista. la concepción del amor y de lo erótico, como algo sublime, espiritual y corporal, mezcla de deseo apasionado a la vez que de castidad y privación; la idea de la mujer como algo inalcanzable y sagrado a la hay que respetar a la vez que desear, servir y elevarla a la categoría de "mi señora", siendo el hombre "el fiel servidor" de tal señora, es muy posible que deba su origen, al menos en parte, a la literatura y la poesía árabe, de lo cual es buen testimonio el ya citado Ibn Hazm de Córdoba.
JOAQUÍN LOMBA, 'LA RAÍZ SEMÍTICA DE LO EUROPEO' (1997)
10 abril 2009
El Islam violento: ¿fuerza de cambio?
SLAVOW ZIZEK
"El Islam ciertamente no es una religión como las otras, y justamente por eso es una oportunidad abierta frente al orden global"
En lugar de celebrar la grandeza del verdadero Islam frente a su mal uso por partede los terroristas fundamentalistas, o de lamentar el hecho de que, de todas las grandes religiones, el Islam sea la más resistente a la modernización, se debería más bien entender esta resistencia como una oportunidad abierta, como "indecidible": esta resistencia no lleva necesariamente al "islamo-fascismo", puede articularse también como un proyecto socialista.
Precisamente a causa de que el Islam encierra los "peores" aspectos potenciales de la respuesta fascista a nuestro problema actual, también podría ser el lugar de los "mejores". En otras palabras, si el Islam ciertamente no es una religión como las otras, incluye un lazo social más fuerte, resiste a la integración al orden global capitalista, y queda ver cómo usar políticamente este hecho ambiguo.
11 junio 2007
Juan de la Cruz, el poeta morisco
El místico segoviano pertenece al Renacimiento, pero "pasó sus años más serenos y creadores a la sombra de la Alhambra de Granada"
Importante foco de interés en la historia de la crítica sanjuanista es la interpretación orientalista (con mayor o menos énfasis en las “coincidencias” con la mística musulmana) (…). La extrañeza, la perplejidad, cuando no la positiva incomodidad, que a muchos lúcidos intelectuales europeos ha producido durante decenios, y sigue produciendo, el místico segoviano, tendría su causa en que éste es, efectivamente, un “extranjero”, extraño a la axiomática filosófica, teológica y estética de la cultura occidental canónica (…).
La inclusión de San Juan de la Cruz (…) en el capítulo “Renacimiento” parece casi obligada (…); se ha querido confirmar su pertenencia (José Luis Sánchez Lora, ‘San Juan de la Cruz en la revolución copernicana’) sobre la base de dos motivos: la declaración explícita de heliocentrismo (del que San Juan de la Cruz debió oír hablar en Salamanca) en un comentario a la canción 4 de ‘Llama de amor vivo’ y el tema del viaje a lo desconocido, a “nuevas tierras no sabidas”. Ese tema, que es sin duda el del espectro ambigüísimo de la América descubierta en las cabezas de los españoles del XVI, se adivina en las famosas “ínsulas extrañas” del Cántico (…).
Ahora bien, el pensamiento de San Juan de la Cruz es profundamente alérgico a las categorías renacentistas (…). La comparación con Fray Luis de León es aquí un indicio definitivo. El comentario del ‘Cantar de los Cantares’ del Catedrático de Salamanca (…) intenta asimilar el poema “oriental” a cánones formales y sustanciales, clásicos, occidentales. San Juan de la Cruz, aún sin conocer el hebreo, habría sido más fiel al original textual bíblico, al interpretar y recrear los “excesos” eróticos del texto fundacional de la Mística judeo-cristiana, fuera de toda mesura.
La atención vigilante al principio oriental, asiático, del místico carmelita, abre los ojos y los oídos a matices y acentos de esta escritura que una lectura, más inertemente “occidental”, aparentemente neutra, podría descuidar (…). Esa perspectiva es verosímilmente adecuada (…) a la biografía de un psiquismo que tuvo que incluir, habría que ver hasta qué punto de forma consciente o inconsciente, una dimensión existencial de español morisco. Y que pasó sus años más serenos y creadores a la sombra de la Alhambra de Granada.
PATRICIO PEÑALVER, ‘LA MÍSTICA ESPAÑOLA’ (1997)
SAN JUAN DE LA CRUZ: CÁNTICO ESPIRITUAL
BIBLIA: CANTAR DE LOS CANTARES

