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13 noviembre 2015
El niño artista
Lev Semiónovich Vigotsky
La
imaginación y el arte en la infancia (1930)
la plasticidad del cerebro
Principio orgánico de esta actividad reproductora o
memorizadora es la plasticidad de nuestra sustancia nerviosa, entendiendo por
plasticidad la propiedad de una sustancia para adaptarse y conservar las
huellas de sus cambios. Desde esta perspectiva, diremos que, la cera es más
plástica que el agua o que el hierro, porque se adapta a los cambios mejor que
el hierro y conserva mejor que el agua la huella de estos cambios. (…) Sucede
en el cerebro algo parecido a lo que pasa en una hoja de papel si la doblamos
por la mitad: en el lugar del doblez queda una raya como fruto del cambio
realizado; raya que propicia la reiteración posterior de ese mismo cambio. (…) Lo
mismo ocurre con la huella dejada por una rueda sobre la tierra blanda; se
forma una vía que fija los cambios producidos por la rueda al pasar y que sirve
para facilitar su paso en el futuro. De igual modo, las excitaciones fuertes o
frecuentemente repetidas abren en nuestro cerebro senderos semejantes. Resulta
ser que nuestro cerebro constituye el órgano que conserva experiencias vividas
y facilita su reiteración. Pero si su actividad sólo se limitara a conservar
experiencias anteriores, el hombre sería un ser capaz de ajustarse a las
condiciones establecidas del medio que le rodea. Cualquier cambio nuevo,
inesperado, en ese medio ambiente que no se hubiese producido con anterioridad
en la experiencia vivida no podría despertar en el hombre la debida reacción
adaptadora. Junto a esta función mantenedora de experiencias pasadas, el
cerebro posee otra función no menos importante. Además de la actividad
reproductora, es fácil advertir en la conducta del hombre otra actividad que
combina y crea.
el niño dibuja lo que sabe, no lo que ve
Rasgo fundamental de esta fase es que los niños dibujan
de memoria, sin copiar del modelo. Una vez, un psicólogo pidió a un niño que
pintase a su mamá, que estaba allí mismo sentada, y comprobó que el niño la
pintaba sin mirar ni una sola vez hacia ella. (…) los niños dibujan de memoria.
Dibujan lo que ya saben acerca de las cosas, lo que les parece más importante
en ellas y, no en modo alguno lo que están viendo o lo que, en consecuencia, se
imaginan de las cosas. Cuando un niño dibuja un jinete sobre un caballo en
perfil, representa honradamente ambas piernas aunque el observador que le ve de
lado sólo puede ver una. Cuando dibuja un rostro de perfil coloca sin falta los
dos ojos. “Si quiere pintar un hombre
vestido -dice Bühler-, procede del mismo modo que se viste a una
muñeca, le pinta primeramente desnudo, luego le va vistiendo, de modo que el
cuerpo se transparenta, la bolsa se ve dentro del bolsillo, y en su interior incluso
las monedas. Resulta algo así como lo que justamente se denomina dibujos radiografiados” (…) Selly: “Yo creo que el pequeño
artista es mucho más simbolista que naturalista, no se preocupa ni lo más
mínimo por el parecido total y absoluto, limitándose a indicarlo
superficialmente”. (…) Los
psicólogos son unánimes en reconocer que los dibujos de los niños a esa edad
son más bien enumeraciones, o mejor dicho, relatos gráficos sobre el objeto que
quieren representar. Bühler dice que “cuando a un niño de 7 años le encargan describir un caballo, recurre a
una enumeración análoga de los miembros del animal como si lo dibujase: una
cabeza, una cola, dos patas delanteras y otras dos atrás, etc. Por eso el
dibujo a la memoria lo comprende tan sencillamente como una descripción gráfica”.
Y, efectivamente, estas cosas se pueden explicar así: mientras el niño dibuja,
piensa en el objeto de su imaginación como si estuviera hablando del mismo. En
su exposición oral él no se encuentra atado por la continuidad de su objeto en
el tiempo y en el espacio y, por ello puede, dentro de un marco determinado,
tomar cualquier parte aislada o saltar a través de ella.
* Los
títulos que encabezan los fragmentos son del autor del blog
30 septiembre 2015
Resaca
Joana Bonet
‘Resaca metafísica’. La Vanguardia 28/9/2015
Kingsley Amis fue un aplicado bebedor, práctico
y teórico, que escribió desternillantes ensayos sobre el estado metafísico de
la resaca –reunidos en un volumen titulado Sobrebeber por la editorial
Malpaso–. Su descripción de la misma es antológica: “Cuando esa mezcla inefable
de depresión, tristeza (no son lo mismo), angustia, desprecio de uno mismo,
sensación de fracaso y miedo al futuro empiece a imponerse, recuerda que lo que
tienes es resaca. No te estás poniendo enfermo, no has sufrido una leve lesión
cerebral, no haces tan mal tu trabajo, tu familia y tus amigos no han tramado
una conspiración de silencio a tu alrededor para que no descubras que eres un
mierda, no estás viendo por fin cómo es realmente la vida y no hay por qué
llorar por la leche derramada”.
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29 marzo 2015
La barbería
Joan-Pere Viladecans
'Rostros contra el tiempo', La Vanguardia
20/3/2015
Así eran los barberos antes de llamarse peluqueros o psicoestetas. A un
paso entre el psicólogo y un confesor. Entre el chafardeo profesional y el
vocacional. Los caballeros se arreglaban el cabello, algunos se afeitaban a
brocha y navaja, y a algún fachilla le recortaban y daban tinte al bigote. “¿Una
monedita para la radio?”. Brillantina y loción con masaje, aparte. Dicen que
los varones salían con la autoestima en ristre, la moral encajada ... y con
todo un sábado por delante. Antes de lo hipster, a las señoras les gustaban
rasurados, perfilados de patillas y con el cogote descendido. Eran tiempos en
que, aún, “la cara era el espejo del alma”; hoy, la cara va por un lado y el
alma por otro.
02 marzo 2015
Amor sin razón
Roger-Pol Droit, filósofo
La Contra, La Vanguardia, 2/3/2015
Creernos
un monobloque capaz de albergar sólo buenos sentimientos es irreal.
Efectivamente somos un enjambre, un remolino (…). A la pregunta de por qué me
quieres la única respuesta honesta es no lo sé.
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Roger-Pol Droit
15 noviembre 2014
El ojo de Blake
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| Willliam Blake, La Piedad (1795) |
Luis Racionero
Suplemento ‘Es’,
La Vanguardia, 15/11/2014
A Blake se debe el famoso aforismo que Huxley tomó como título
de su libro sobre las drogas psicodélicas: “Si las puertas de la percepción estuviesen
limpias, veríamos todo tal como es: infinito y eterno”. (…) palabras de Blake
que recitó Ginsbergen un auditorio universitario?: (...) “‘¿Cómo?’,
preguntaréis, cuando sale el sol ¿no ves un disco redondo del tamaño de una guinea?
Oh, no, no, yo veo una compañía innumerable de coros celestiales gritando (…). Yo
no consulto mi ojo corporal, como no consultaría a una ventana sobre el paisaje
que hay tras ella. Miro a través de él, no con él”.
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20 septiembre 2014
El precio del amor
Allen Frances,
psiquiatra
La Vanguardia, 18/9/2014
Mis preocupaciones y tristezas podrían calificarse de trastorno mixto
ansioso-depresivo. Mi mujer falleció hace siete años. Estuve muy triste, perdí
el interés, cambió mi apetito, mi sueño y tenía menos energía... Síntomas que
de acuerdo con el DSM 5 responden a un trastorno depresivo grave: más
pastillas. Los mamíferos aman, el precio de ese amor es el dolor de la pérdida.
Calificarlo de enfermedad y dar una pastilla reduce la dignidad del amor y lo
sustituye por un ritual superficial médico.
07 septiembre 2014
En defensa de la contemplación *
Rafael Tabarés Seisdedos
Catedrático
de Psiquiatría en la Universitat de València
El País, 25/8/2014
“Del ‘Todo es posible’ al ‘Nada es posible’ a veces
hay una delgada línea”
Poder sin límites, ser capaz de
cualquier cosa nos convierte en sujetos récord, plusmarquistas que competimos
con el otro y con nosotros mismos (…). El "Yes, we can" de Obama y el
"Podemos" de Pablo Iglesias expresan esta positividad de la
motivación (…). Pero del "Todo es posible" al "Nada es
posible" a veces hay una delgada línea pintada con el rojo casi negro de
la decepción, del fracaso, de la depresión.
“El fin último de esta sociedad ha dejado de ser la utopía de progreso y
de civilización para ser el afán de maximizar la producción”
No debemos perder de vista que el
fin último de esta sociedad ha dejado de ser la utopía de progreso y de
civilización para ser el afán de maximizar la producción y, la positividad del
"yo puedo"o del "nosotros podemos" es mucho más eficiente
para aumentar la productividad que la negatividad del deber y la prohibición.
Porque el sujeto de rendimiento-récord (…) se explota a sí mismo, voluntariamente,
sin coacción externa (es su propia mano la que levanta el látigo y golpea su
Yo). (…) No creo que lo que enferma sea el exceso de responsabilidad e
iniciativa, o la cultura del esfuerzo, sino la autoexplotación voluntaria o
cuando aparecen sentimientos de insuficiencia e inferioridad (…).
“La positividad del ‘yo puedo’ es mucho más eficiente para aumentar la
productividad que la negatividad del deber y la prohibición”
Sin embargo, hay tantas
evidencias científicas que demuestran que el multitasking (la multitarea), (…) es una regresión en el
desarrollo cognitivo, una vuelta a la supervivencia en la selva, donde los
animales salvajes están obligados a dividir su atención en diversas tareas como
comer, reproducirse o criar en constante riesgo vital o competencia. En efecto,
la neurociencia cognitiva nos advierte que, más allá de las bromas sexistas,
los hombres y las mujeres tenemos una limitación de la capacidad atencional a
una o dos actividades simultáneas. Cualquier incremento supone una merma en el
aprendizaje, una aceleración en la fatiga (…).
“El multitasking (la multitarea) es una
regresión en el desarrollo cognitivo, una vuelta a la supervivencia en la selva”
Tal vez haya que buscar más
elementos para sostener el mito de la multitarea.
Por ejemplo, una necesidad extrema de sentirnos vivos, de estar conectados,
permanentemente conectados (…). Pero son miles de conexiones insatisfactorias,
de baja calidad porque resultan irrelevantes y superficiales. (…) el 67% de los
hombres y el 25% de las mujeres prefieren recibir una descarga eléctrica y
sufrir un daño físico antes que seguir con el sufrimiento
mental de vagar
consigo mismo. Un mínimo de introspección, de meditación nos sumerge en la peor
de nuestras angustias hasta autocastigarnos.
“Cuando se han conseguido los principales logros culturales y
científicos ha sido bajo una profunda y contemplativa atención, ante una mirada
larga y pausada. La vida contemplativa convierte al hombre en aquello que debe
ser y, no la multitarea”
La sociedad de rendimiento-récord
manda un mensaje inequívoco: no es posible una atención profunda y contemplativa,
el don de la escucha da
paso a la preciada pura agitación de los hombres en acción (…). [Pero]
cuando se han conseguido los principales logros culturales y científicos ha
sido bajo una profunda y contemplativa atención, ante una mirada larga y
pausada. La vida contemplativa convierte al hombre en aquello que debe ser y,
no la multitarea, la
simultaneidad o el zapping mental.
20 agosto 2014
El miedo a la libertad
Erich Fromm
El miedo a la libertad (1941)
El miedo a la libertad (1941)
egoísmo versus amor propio
El egoísmo no es idéntico al amor a sí mismo, sino a su
opuesto. El egoísmo es una forma de codicia. Como toda codicia, es insaciable
y, por consiguiente, nunca puede alcanzar una satisfacción real. Es un pozo sin
fondo que agota al individuo en un esfuerzo interminable para satisfacer la
necesidad sin alcanzar nunca la satisfacción. (…) Y si observamos aún más de
cerca este proceso, especialmente su dinámica inconsciente, hallaremos que el
egoísta, en esencia, no se quiere a sí mismo sino que se tiene una profunda
aversión. El enigma de este aparente contrasentido es de fácil solución.
El egoísmo se halla arraigado justamente en esa aversión hacia sí mismo. El
individuo que se desprecia, que no está satisfecho de sí, se halla en una
angustia constante con respecto a su propio yo. No posee aquella seguridad
interior que puede darse tan sólo sobre la base del cariño genuino y de la
autoafirmación. Debe preocuparse de sí mismo, debe ser codicioso y quererlo
todo para sí, puesto que, fundamentalmente, carece de seguridad y de la
capacidad de alcanzar la satisfacción. Lo mismo ocurre con el llamado
narcisista, que no se preocupa tanto por obtener cosas para sí, corno de
admirarse a sí mismo. Mientras en la superficie parece que tales personas se
quieren mucho, en realidad se tienen aversión, y su narcisismo —como el
egoísmo— constituye la sobrecompensación de la carencia básica de amor hacia sí
mismos. Freud ha señalado que el narcisista ha retirado su amor a los otros
dirigiéndolo hacia su persona: si bien lo primero es cierto, la segunda parte
de esta afirmación no lo es. En realidad, no quiere ni a los otros ni a sí
mismo.
potencia versus dominación
El término "poder" puede significar cada una de
estas dos cosas: dominación o potencia. (…) Lejos de ser idénticas, las dos
cualidades son mutuamente excluyentes: la impotencia tiene como consecuencia el
impulso sádico hacia la dominación; en la medida en que un individuo es
potente, es decir, capaz de actualizar sus potencialidades sobre la base de la
libertad y la integridad del yo, no necesita dominar y se halla exento del
apetito de poder. El poder, en el sentido de dominación, es la perversión de la
potencia.
el fascismo ignora el
milagro de la creación
El carácter autoritario adora el pasado. Lo que ha sido una
vez, lo será eternamente. Desear algo que no ha existido antes o trabajar para
ello, constituye un crimen y una locura. El milagro de la creación (…) está más
allá del alcance de su experiencia emocional.
adultos frente a un puzzle
roto
En nombre de la "libertad" la vida pierde toda
estructura, pues se la reduce a muchas piezas pequeñas, cada una separada de
las demás, y desprovista de cualquier sentido de totalidad. El individuo se ve
abandonado frente a tales piezas como un niño frente a un rompecabezas; con la
diferencia, sin embargo, de que mientras éste sabe lo que es una casa y, por
tanto, puede reconocer sus partes en las piezas del juego, el adulto no alcanza
a ver el significado del todo, cuyos fragmentos han llegado a sus manos. Se
halla perplejo y asustado y tan sólo acierta a seguir mirando sus pequeñas
piezas sin sentido.
el fantasma del éxito
Se concede importancia al valor del producto terminado en
lugar de atribuírsela a la satisfacción inherente a la actividad creadora. Por
ello el hombre malogra el único goce capaz de darle la felicidad verdadera —la
experiencia de la actividad del momento presente— y persigue en cambio un
fantasma que lo dejará defraudado apenas crea haberlo alcanzado: la felicidad
ilusoria que llamamos éxito.
la delgada línea entre el
loco y el genio
La posición del artista, sin embargo, es vulnerable, pues se
respeta tan solo la espontaneidad o individualidad del que logra el éxito; si
no alcanza a ‘vender’ su arte, es para los contemporáneos un desequilibrado, un
neurótico. Desde este punto de vista, el artista se halla en una posición
similar a la del revolucionario a través de la historia. El revolucionario
afortunado es un hombre de Estado; el que no alcanza el éxito, un criminal.
erich fromm “predice” la
sociedad cibernética
Si me buscan, entonces soy alguien, si no gozo de popularidad,
simplemente no soy nadie. El hecho de que la confianza en sí mismo dependa del
éxito de la propia “personalidad” constituye la causa por la cual la
popularidad cobra tamaña importancia para el hombre moderno. De ella depende no
solamente el progreso material, sino también la autoestimación; su falta
significa estar condenado a hundirse en el abismo de los sentimientos de
inferioridad. La personalidad alienada que se pone a la venta pierde gran parte
de su sentido de la dignidad, rasgo característico del hombre hasta en las
culturas más primitvas. [La frase final procede de la obra ‘La vida
auténtica’].
sin debilidad no hay
cultura
El hombre nace desprovisto del aparato necesario para obrar
adecuadamente, aparato que, en cambio, posee el animal; depende de sus padres
durante un tiempo más largo que cualquier otro animal y sus reacciones al medio
ambiente son menos rápidas y menos eficientes que las reacciones automáticamente
reguladas por el instinto. Tiene que enfrentar todos los peligros y temores
debido a esa carencia del aparato instintivo. Y, sin embargo, este mismo
desamparo constituye la fuente de la que brota el desarrollo humano; la
debilidad biológica del hombre es la condición de la cultura humana (…). Va
adquiriendo una oscura conciencia de sí mismo —o más bien de su grupo— como de
algo que no se identifica con la naturaleza. Cae en la cuenta de que le ha
tocado un destino trágico: ser parte de la naturaleza y sin embargo
trascenderla.
las nuevas cadenas
La consecuencia de esta desproporción entre la libertad de
todos los vínculos y la carencia de posibilidades para la realización positiva
de la libertad y de la individualidad, ha conducido, en Europa, a la huida
pánica de la libertad y a la adquisición, en su lugar, de nuevas cadenas o, por
lo menos, de una actitud de completa indiferencia (…). Tanto el desamparo
como la duda paralizan la vida, y de este modo el hombre, para vivir, trata de
esquivar la libertad que ha logrado: la libertad negativa. Se ve así arrastrado
hacia nuevos vínculos (…). Halla una nueva y frágil seguridad a expensas del
sacrificio de la integridad de su yo individual. Prefiere perder el yo porque
no puede soportar su soledad. Así, la libertad —como libertad negativa— conduce
hacia nuevas cadenas.
entregar el don incómodo
de la libertad
El individuo descubre que es «libre» en el sentido
negativo, es decir, que se halla solo con su yo frente a un mundo extraño y
hostil. En tal situación, para citar una descripción significativa, debida a
Dostoievsky en Los hermanos Karamazov, no tiene «necesidad más urgente que la
de hallar a alguien al cual pueda entregar, tan pronto como le sea posible, ese
don de la libertad con que él, pobre criatura, tuvo la desgracia de nacer». El
individuo aterrorizado busca algo o alguien a quien encadenar su yo; no puede
soportar más su propia libre personalidad, se esfuerza frenéticamente
porlibrarse de ella y volver a sentirse seguro una vez más, eliminando esa
carga: el yo.
la conciencia del tiempo y
las campanas de Nuremberg
Ciertos cambios significativos en la atmósfera psicológica,
acompañaron el desarrollo económico del capitalismo. Un espíritu de desasosiego
fue penetrando en la vida. Hacia fines de la Edad Media comenzó a desarrollarse
el concepto del tiempo en el sentido moderno. Los minutos empezaron a tener
valor; un síntoma de este nuevo sentido del tiempo es el hecho de que en
Nuremberg las campanas empezaron a tocar los cuartos de hora a partir del siglo
XVI. Un número demasiado grande de días feriados comenzó a parecer una
desgracia.
la nueva tiranía
protestante
Lutero, si bien libertaba al pueblo de la autoridad de la
Iglesia, lo obligaba a someterse a una autoridad mucho más tiránica, la de un
Dios que exigía como condición esencial de salvación la completa sumisión del
hombre y el aniquilamiento de su personalidad individual. La "fe" de
Lutero consistía en la convicción de que sólo a condición de someterse uno
podía ser amado, solución ésta que tiene mucho de común con el principio de la
completa sumisión del individuo al Estado y al "líder" (…). Al hacer
sentir al individuo la conciencia de su insignificancia e inutilidad en lo
concerniente a sus méritos, al darle conciencia de su carácter de instrumento
pasivo en las manos de Dios, lo privó de la confianza en sí mismo y del
sentimiento de la dignidad humana, que es la premisa necesaria para toda
actitud firme hacia las opresoras autoridades seculares (…) estaba
psicológicamente preparado para perder aquel sentimiento característico del
pensamiento medieval, a saber, que el fin de la vida es el hombre, su salvación
y sus fines espirituales; estaba así preparado a aceptar un papel en el cual su
vida se transformaba en un medio para fines exteriores a él mismo, la
productividad económica y la acumulación del capital (…)
el protestantismo y el
resentimiento de la clase media
Esta concepción de una divinidad despótica que exige un poder
ilimitado sobre los hombres, su sumisión y humillación [calvinismo], constituía
la proyección del odio y la envidia experimentados por la clase media. La
hostilidad y el resentimiento también se expresaban en el tipo de relaciones
con los demás. La forma principal que ellos asumían era la de indignación
moral, característica de la baja clase media desde los tiempos de Lutero hasta
los de Hitler. Esta clase, que en realidad era envidiosa de los que poseían
riqueza y poder y disfrutaban de la vida, racionalizaba su resentimiento y
envidia del buen vivir por medio de la indignación moral y de la convicción de
que esos grupos, socialmente superiores, serían castigados por el sufrimiento eterno.
(…) Calvino desconfiaba de la riqueza y, al mismo tiempo, experimentaba poca
piedad hacia la pobreza.
el calvinismo y la evasión
“frenética”
Un camino posible para escapar a este insoportable estado de
incertidumbre es justamente ese rasgo que llegó a ser tan prominente en el
calvinismo: el desarrollo de una actividad frenética y la tendencia impulsiva a
hacer algo. La actividad en este caso asume un carácter compulsivo: el
individuo debe estar activo para poder superar su sentimiento de duda y de impotencia.
Este tipo de esfuerzo y de actividad no es el resultado de una fuerza íntima y
de la confianza en sí mismo; es por el contrario, una manera desesperada de
evadirse de la angustia (…).
el trabajo compulsivo:
función evasiva y función supersticiosa
La irracionalidad de tal esfuerzo compulsivo está en que la
actividad no se dirige a crear un fin deseado, sino que sirve para indicar si
ocurrirá o no algo que ha sido predeterminado con independencia de la propia
actividad o fiscalización. Este mecanismo es una característica bien conocida
de los neuróticos obsesivos. Tales personas cuando temen el resultado de algún
importante asunto, mientras tanto aguardan la respuesta pueden dedicarse a
contar las ventanas de las casas o los árboles de la calle: si su número es par
creerán que todo irá bien, y lo contrario si es impar. (…) En el calvinismo
este significado del esfuerzo formaba parte de la doctrina religiosa.
Originariamente se refería esencialmente al esfuerzo moral, pero más tarde se
atribuyó cada vez más importancia al esfuerzo dedicado a la propia ocupación y
a sus resultados, es decir, al éxito o al fracaso en los negocios. El éxito
llegó a ser el signo de la gracia divina; el fracaso, el de la condenación. (…)
El esfuerzo y el trabajo asumían en este sentido un carácter totalmente
irracional. (…) Servían únicamente como medio de predicción de un destino
determinado de antemano, y, al mismo tiempo, esa frenética actividad constituía
una renovada defensa contra aquel sentimiento de impotencia, que de otro modo
hubiera sido insoportable.
la conciencia moral, un
“negrero”
El sentimiento del "deber", tal como lo vemos
impregnar la vida del hombre moderno, desde el período de la Reforma hasta el
presente, en las racionalizaciones religiosas o seculares, se halla
intensamente coloreado por la hostilidad contra el yo. La
"conciencia" es un negrero que el hombre se ha colocado dentro de sí
mismo y que lo obliga a obrar de acuerdo con los deseos y fines que él cree
suyos propios, mientras que en realidad no son otra cosa que las exigencias
sociales externas que se han hecho internas. Lo manda con crueldad y rigor,
prohibiéndole el placer y la felicidad, y haciendo de toda su vida la expiación
de algún pecado misterioso. Es también la base de aquel "ascetismo mundano
interior" tan característico del calvinismo primitivo y del puritanismo
ulterior. (…) Una humildad y un sentimiento del deber genuinos no hubieran
podido hacerlo; pero la conciencia que se niega y se humilla a sí misma es tan
sólo un lado de la hostilidad; en el otro están el odio y el desprecio para con
los demás.
Erich Fromm
El miedo a la libertad (1941)
El miedo a la libertad (1941)
06 agosto 2014
La llama doble
La llama doble (1993)
definición del amor
El amor es una apuesta,
insensata, por la libertad. No la mía, la ajena.
una flor de frutos
intangibles
la imagen de los círculos
concéntricos (…) el sexo es la raíz, el erotismo es el tallo y el amor la flor.
¿Y el fruto? Los frutos del amor sin intangibles. Éste es uno de sus misterios.
la poesía es al lenguaje
lo que el erotismo al sexo
La relación de la poesía con el lenguaje es semejante a la del erotismo
con la sexualidad. También en el poema –cristalización verbal– el lenguaje se
desvía de su fin natural: la comunicación (…) en el poema, la linealidad se
tuerce, vuelve sobre sus pasos, serpea: la línea recta cesa de ser el arquetipo
a favor del círculo y la espiral (…) el poema no aspira ya a decir sino a ser.
La poesía pone entre paréntesis la comunicación como el erotismo la
reproducción.
amor y libertad femenina
[en la época alejandrina] En las grandes urbes apareció un nuevo tipo de
hombre y mujer, más libre y dueño de sí. El ocaso de las democracias y la
aparición de monarquías poderosas provocó un repliegue general hacia la vida
privada. La libertad política cedió el sitio a la libertad interior. En esta
evolución de las ideas y las costumbres fue decisiva la nueva situación de la
mujer. Sabemos que por primera vez en la historia griega las mujeres comenzaron
a desempeñar oficios y funciones fuera de su casa (…) la emergencia del amor es
inseparable de la emergencia de la mujer. No hay amor sin libertad femenina.
orgasmo, del yo a su
disolución
El acto en que culmina la experiencia erótica, el orgasmo, es indecible.
Es una sensación que pasa de la extrema tensión al más completo abandono y de
la concentración fija al olvido de sí; reunión de los opuestos, durante un
segundo: la afirmación del yo y su disolución, la subida y la caída, el allá y
el aquí, el tiempo y el no-tiempo.
la imposible república de los enamorados
El amor se presenta, casi siempre, como una ruptura o violación del orden
social (…) Es una pasión que, al unir a los amantes, los separa de la sociedad.
Una república de enamorados sería ingobernable; el ideal político de una sociedad
civilizada –nunca realizado– sería una república de amigos.
¿amor eterno? ¡amor vivaz!
Más allá de felicidad o infelicidad, aunque sea las dos cosas, el amor es
intensidad; no nos regala la eternidad sino la vivacidad, ese minuto en el que
se entreabren las puertas del tiempo y del espacio: aquí es allá y ahora es
siempre. En el amor todo es dos y todo tiende a ser uno.
religión y filosofía no
sanan la herida…
El bálsamo que cicatriza la herida del tiempo se llama religión; el saber
que nos lleva a convivir con nuestra herida se llama filosofía.
…pero sí el amor, “tierra
incógnita y casa natal”
[el amor] Es la experiencia de la total extrañeza: estamos fuera de
nosotros, lanzados hacia la persona amada; y es la experiencia del regreso al
origen, a ese lugar que no esta en el espacio y que es nuestra patria original.
La persona amada es, a un tiempo, tierra incógnita y casa natal, la desconocida
y la reconocida (…) El amor suprime la escisión.
lucifer o el genio
literario de san jerónimo
Los antiguos representaban al planeta Venus, al lucero del alba, en la figura de un joven portador de una antorcha: Lucifer (lux, lucis: luz + ferre: portar). Para traducir un pasaje del Evangelio en el que Jesús habla de Satán como
de “una centella caída del cielo”, San Jerónimo usó la palabra que designaba la
estrella de la mañana: Lucifer. Feliz deslizamiento del significado: llamar al
ángel rebelde, el más bello del ejército celestial, con el nombre del heraldo
que anuncia el comienzo del alba, fue un acto de imaginación poética y moral:
la luz es inseparable de la sombra, el vuelo de la caída (…) Lucifer, ¿comienzo
o caída, luz o sombra? Tal vez lo uno y lo otro. Los poetas percibieron esta
ambigüedad y le sacaron el partido que sabemos. Lucifer fascinó a Milton pero
también a los románticos, que lo convirtieron en el ángel de la rebeldía y en
el portaantorcha de la libertad. Las mañanas son breves y más breves aún las
que ilumina la luz zigzagueante de Lucifer.
el sexo ya no es una
pasión sino un derecho
En Occidente se repitió el fenómeno de la primera postguerra: triunfó y se
extendió una más libre moral erótica. Este período presenta dos características
que no aparecen en la anterior: una, la participación activa y pública de las
mujeres y de los homosexuales; otra, la tonalidad política de las demandas (…)
ante ellas los comensales de El Banquete platónico se habrían restregado los
ojos: el sexo ¿materia de debate político? (…) en nuestra época la política
absorbe al erotismo y lo transforma: ya no es una pasión sino un derecho.
Ganancia y pérdida: se conquista la legitimidad pero desaparece la otra
dimensión, la pasional y espiritual.
la libertad, un agujero
negro
Stephen Hawking ha llamado a los “agujeros negros” una singularidad
física, es decir, una excepción o accidente. Así pues, hay lugares del
espacio-tiempo donde cesan las leyes que rigen el universo. Si se somete esta
idea a una crítica rigurosa, resulta impensable o inconsistente (…) Sin
embargo, los agujeros negros existen. Pues del mismo modo: la libertad existe.
A sabiendas de que enunciamos una paradoja, podemos decir que la libertad es
una dimensión de la necesidad.
la modernidad suprime el
espíritu… y la materia
En el siglo XVIII uno de los pilares, el espíritu, comenzó a desmoronarse.
Paulatinamente abandonó, primero, al cielo, y, después, a la tierra; dejó de
ser la primera causa, el principio originador de todo lo que existe; casi al
mismo tiempo, se retiró del cuerpo y de las conciencias. El alma, el pneuma,
como decían los griegos, es un soplo, y soplo al fin, se volvió en el aire.
Psiquis volvió a su patria lejana, la mitología (…). El otro término, la
antigua materia (…) también se ha ido desvaneciendo. Ya no es ni substancia ni
nada que podamos oír, ver o tocar: es energía que, a su vez, es tiempo que se
espacializa, espacio que se resuelve en duración. El alma se ha vuelto
corpórea; la materia, insubstancial. Doble ruptura que nos ha encerrado dentro
de una suerte de paréntesis: nada de lo que vemos parece ser de verdad y es
invisible aquello que es de verdad. La realidad última no es una presencia sino
una ecuación.
La idea del alma fue una defensa contra el homicidio de los Estados y las
Inquisiciones. Se dirá: defensa débil, frágil, precaria. Aunque no lo niego,
agrego: defensa, al fin. El primer argumento a favor de los indios americanos
fue afirmar que eran criaturas con alma: ¿quién podría ahora repetir, con la
misma autoridad, el argumento de los misioneros españoles? (…) En una época de
cruzada, que justificaba a la conquista por la conversión forzada de los
infieles, la noción de alma fue un escudo contra la codicia y la crueldad de
los esclavistas. El alma fue el fundamento de la naturaleza sagrada de cada
persona. Porque tenemos alma, tenemos albedrío: facultad para escoger (…)
ni en los momentos
más sombríos de su furor dogmático, los inquisidores olvidaron que sus víctimas
eran personas: querían matar el cuerpo y salvar, si era posible, el alma.
Comprendo que esta idea nos parezca horrible pero, ¿qué decir de los millones
que, en los campos del Gulag, perdieron el alma antes de perder el cuerpo? (…)
La deshumanización de las víctimas (…) Sus cortesanos llamaron a Stalin “ingeniero
de almas” (…) el Estado totalitario fue, literalmente, el primer poder desalmado en la historia de los hombres.
el crimen de los
revolucionarios: cercenar el sentimiento
El romanticismo no nos enseñó a pensar: nos enseñó a sentir. El crimen de
los revolucionarios modernos ha sido cercenar del espíritu revolucionario el
elemento afectivo. Y la gran miseria moral y espiritual de las democracias
liberales es su insensibilidad afectiva. El dinero ha confiscado el erotismo
porque, antes, las almas y los corazones se habían secado.
traducción hispánica del
big-bang
la hipótesis del big-bang (o como la llama acertadamente Jorge Hernández
Campos: gran-pum)…
la teoría de la
civilización extraterrestre a punto de morir
[¿cuál es el origen de la vida?] el físico sueoo S.A. Arrhenius había
ideado una ingeniosa hipótesis: nubes de esporas flotantes, venidas del espacio
exterior, habían caído en la tierra cuando nuestro globo era (…) un “caldo de
cultivo” (…) llamó a su hipótesis Panespermia (…) tenía un defecto: la
inmensidad de las distancias y las inclemencias habrían destruido a las nubes
de frágiles esporas (…). Unos de los más notables genetistas contemporáneos,
Francis Crick (…) llegó a una conclusión lógicamente irreprochable; las
bacterias tenían que haber llegado a la tierra en vehículos herméticamente
cerrados e invulnerables a las lluvias de asteroides (…) esta decisión fue
tomada cuando aquellos sabios descubrieron que su civilización y ellos mismos
estaban condenados a la extinción. Entonces, en un acto de filantropía cósmica
(…) idearon transportar los gérmenes vitales a otros planetas (…): Panespermia
dirigida (…). Muerte que da vida. La figura de Cristo en la cruz es el
arquetipo (…). Como tantos otros científicos, el biólogo inglés se prohíbe
introducir un agente creador (Dios) para explicar el origen de la vida en la
tierra (…) Estamos ante la traducción en términos de ciencia e historia de un
misterio religioso.
el hombre, un dios
inferior a sus inventos
La imaginación religiosa concibió a un Dios superior a sus criaturas; la
imaginación técnica ha concebido a un Dios-ingeniero inferior a sus inventos.
la mente, una orquesta
sin director
[Gerald M.] Edelman se sirve de una metáfora: la mente es una orquesta que
ejecuta una obra sin director. Los músicos –las neuronas y los grupos de
neuronas- están conectados y cada ejecutante responde a otro o lo interpela;
así crean colectivamente una pieza musical. A diferencia de las orquestas de la
vida real, la orquesta neurológica no toca una partitura ya escrita: improvisa
sin cesar.
unamuno y el amor en la
vejez
[el amor en la ancianidad] ¿podemos amar a un cuerpo envejecido o desfigurado
por la enfermedad? (…) En esos casos, la atracción física cesa y el amor se
transforma. En general se convierte no en piedad sino en compasión, en el
sentido de compartir y participar en el sufrimiento del otro. Ya viejo, Unamuno
decía: no siento nada cuando rozo las piernas de mi mujer pero me duelen las
mías si a ella le duelen las suyas. (…) comphatía.
Deberíamos reintroducirla en la lengua pues expresa con fuerza este sentimiento
de amor transfigurado por la vejez o la enfermedad del ser amado.
Octavio Paz
La llama doble (1993)
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