22 agosto 2011

Interiores de Catalunya


por JOAN PAU INAREJOS  
Ruta por la Garrotxa, el Ripollès,
la Segarra y la Noguera
12-14 agosto 2011
Joan Pau Inarejos y Laura Solís

LA GARROTXA
pont d'aigua
Ayer era un fortín inexpugnable; hoy es una estampa romántica. Estamos en Besalú, pequeño mundo de piedra que nos da entrada a la Garrotxa. Si damos crédito a la etimología del nombre de la comarca, habremos de recorrer una "tierra áspera y mala", aunque, dejando aparte sus cimas norteñas y sus riscos basálticos, lo cierto es que es un nombre harto injusto para este amable paisaje de volcanes, beatos y pintores de brumas. En el célebre puente medieval sobre el Fluvià empieza nuestra ruta sofocante, esa periódica tortura placentera de los turistas veraniegos, mientras se dibuja la silueta del antiguo Pagus Bisuldunenis, prestigiado por el no menos insigne Bernat Tallaferro, conde catalán cuyo nombre ya trae al ánimo las resonancias metálicas y agrestes del Alto Medievo. Para los amantes de anomalías paisajísticas, muy cerca de los arcos angulosos del puente, en medio de la verde explanada fluvial, nos aguarda una silla enigmática: de lejos parece un asiento para poetas o dibujantes, pero al acercarnos comprobaremos que se trata de una silla bidimensional, totalmente plana, esculpida por el colombiano Duvan López como reivindicación de la paz y el diálogo. Unas calles más allá, otras sillas aún más peculiares trepan por la fachada de un edificio, liberadas de la tiranía de la gravedad.

sillas hacia el
cielo
Dentro del recinto amurallado nos esperan otros habitantes singulares de Besalú: dos temibles leones encaramados a la fachada del monasterio románico de Sant Pere, donde someten sin piedad las figuras achicadas de un simio y un hombre. Las imponentes fieras de piedra custodian la ventana del templo y proclaman la victoria de Cristo sobre el mal y el paganismo (curioso mesías, que ora aparece como león, ora como cordero degollado). La fauna medieval de la villa prosigue en los portentosos capiteles que asoman por doquier, con una copiosa floración de bestias bimorfas, esfinges bailongas, cuadrúpedos gemelos que sostienen cabezas cortadas y otras muchas alimañas de inquietante facha. Tan esperpénticos cancerberos no deben disuadir al caminante de explorar el interior de las fascinantes iglesias medievales besaluenques, desde el bello deambulatorio con columnas de Sant Pere hasta la sorprendente belleza y espaciosidad de Sant Vicenç, lugar de los que vale la pena acordarse para regresar.

interior de sant
vicenç
Viajeros, una vez salgáis de Besalú, estáis avisados de que un milenario artista volcánico cincela todo tipo de geografías caprichosas en estas tierras. Una de estas fantasiosas creaciones emerge en el camino hacia Olot, en forma de un formidable acantilado basáltico de 60 metros, erguido sobre el río Fluvià y lecho privilegiado del pueblo de Castellfollit de la Roca.

sol a
castellfollit
La construcción de esta aldea es toda una declaración de guerra al vértigo, y aún más si se sube al campanario de la iglesia-museo, amablemente accesible, desde donde se divisa todo el paisaje, así como la hilera de tejados del núcleo antiguo, sobre sus elevadísimas faldas pétreas. Suerte que antes de llegar a Olot podemos aplacar el mal de altura en un apacible cenobio.

john the
fontains
Estamos en el monasterio de Sant Joan les Fonts, felizmente apartado de todo mundanal ruido, cuyo interior alberga -hoy en forma de copia- una bella Majestad románica de madera policromada, uno de esos Cristos crucificados que mira fijamente con sus ojos almendrados ignorando todo sufrimiento físico, mientras, en el exterior, los árboles lloran sobre el solitario ábside. Y ahora sí, es momento de emprender el camino hacia la capital de la Garrotxa.

carrer
d'olot
Agazapada entre volcanes, Olot no es una ciudad hermosa. Qué se la va a hacer. No vamos a desairar su robusta iglesia barroca, ni sus elegantes chaflanes modernistas, pero los terremotos se llevaron irremediablemente su más añejo patrimonio, y por si fuera poco, hoy paga una injusta penitencia mediática por un historial de crímenes que la han teñido de negro durante los últimos años. Afortunadamente, poetas y pintores le han dado un aura imborrable de urbe romántica, novelesca y, por qué no decirlo, clerical y beata, a fuer, entre otras cosas, de la célebre industria de imaginería religiosa allí establecida desde el siglo XIX. Ciudad de carlistas y segadors, se antoja uno de esos mundos que hubiera sido olímpicamente detestado por Nietzsche de haberlo contemplado desde sus cimas solitarias. Por ejemplo, sobre el volcán Montsacopa.

el
cráter
Lo del "vulcanismo inactivo" cada cual puede tomárselo como quiera. Los adeptos al vaso medio lleno subirán al Montsacopa confiados por su dormición, mientras que los aprensivos y agoreros lo pensarán dos veces antes de meterse en las fauces de unos volcanes todavía no extinguidos, a pesar de sus bucólicas siluetas verdes y de sus cruces y ermitas, que parecen coronar y reprimir la milenaria líbido de estos gigantes fogosos (una cruz en lo alto: la más brillante operación de márketing de la Historia, sin duda). Aun siendo breve, la ascensión al Montsacopa puede resultar matadora bajo la canícula de agosto -quizá por eso nos acompaña la secuencia de imágenes del Viacrucis-, pero vale la pena llegar hasta su cráter para fabular, por ejemplo, hasta que insospechadas alturas nos llevaría un repentino chorro eruptivo.
  
El paisaje volcánico tiene hasta su propia cocina, cuya meca es el pequeño y seductor pueblo medieval de Santa Pau.

holy
peace
Los fesols (judías) son las joyas de la corona de este antiguo enclave de la Garrotxa, y cada 22 de enero tienen su propia fiesta en el Firal dels Bous, plaza porticada de rústico atractivo. Otra fecha señalada llega en agosto, con la fiesta mayor que aquel día reunía a decenas de niños alborozados, lanzándose por improvisados toboganes de plástico en las empinadas calles del casco antiguo, mientras otros se dedicaban a humedecer la función con mangueras (un amable transeúnte tuvo a bien indicarnos una ruta seca para turistas). 
  
Tras el jolgorio infantil, a pocos kilómetros nos esperaba un santuario vegetal.

enfagida
Sobre un mar de lava dormita desde tiempos inmemoriales la Fageda d'en Jordà, mítico hayedo del imaginario catalán, donde los visitantes, al decir de Joan Maragall, sufren un "dolç oblit de tot el món", antes de bautizar este paisaje, con vehemente misticismo, como una "deslliurant presó" (a la guisa de San Juan de la Cruz cuando hablaba de la imposible "noche luminosa"). Lo cierto es que la grandiosa arboleda, creadora de una vasta intimidad en la sombra, como mínimo consigue detener el tiempo, y hasta olvidar lo difícil que ha sido llegar hasta ella.

EL RIPOLLÈS
absis de
lluny
Hemos dejado atrás los dominios volcánicos de la Garrotxa para adentrarnos en los territorios vecinos del Ripollès, y nuestro primer destino es el carismático monasterio de Sant Joan de les Abadesses. Este es el cenobio donde el comte Arnau se enamoró fatalmente de la abadesa Adelaisa, para luego pagar penitencia como alma errante. Lo que parece carne de culebrón o de jugoso folletín es en realidad una vigorosa leyenda medieval, entusiastamente recreada y comentada por románticos y modernistas (de nuevo Maragall, que sentía un estremecimiento y una "cosa" indescriptible al pisar el escenario del mito). Mil años después de las andanzas del conde, el mismo templo rebosaba aquel día de jóvenes peregrinos franceses, en ruta hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, y aglomerados frente al Descendimiento gótico, de áureo fulgor. La belleza y señorío de la cabecera de Sant Joan de les Abadesses también está fuera de toda duda: sus cinco ábsides rosados con arcos, columnas adosadas y acicalados capiteles escultóricos secuestran las pupilas y los objetivos fotográficos. Hoy, deslumbrados por la dictadura de la fachada y de lo accesible, quizá nos cuesta entender que el centro estético de tantas iglesias románicas no sea su entrada, sino su cabecera, el corazón sacro que reviste el altar y que resalta así la importancia del adentro, embelleciendo por fuera el lugar interno del sacramento eucarístico. La secularización turística ha olvidado estas cosas.

aìretefac
Llegados a Ripoll, vamos a admirar una de las más gigantescas operaciones de reconstrucción simbólica y arquitectónica de la historia de Catalunya: el celebérrimo monasterio románico, levantado de nuevo en el siglo XIX en un ambicioso proyecto liderado por Elies Rogent, el profesor del mismísimo Antoni Gaudí, que dudaba si había aprobado "a un loco o a un genio" (divierte imaginar qué hubiera hecho el autor de la Pedrera con las ruinas monásticas). Así fue como el inveterado foco de cultura de la Europa medieval se convirtió en una convicente ficción a mayor gloria del nacionalismo nostálgico catalán, con estandarte cuatribarrado incluído, a cargo del modernista Puig i Cadafalch. El único testimonio de la vieja gloria cenobial es la espectacular portalada, un auténtico Arco de Triunfo cristiano, "Biblia impresa en el corazón de Catalunya" al decir del poeta Jacint Verdaguer, que a pesar de la fuerte erosión de la piedra sigue deslumbrando con su compendio figurativo de la historia sagrada, por donde desfilan estampas singulares, como un esforzado Caín enterrando a Abel, o cuadrillas de ángeles que parecen aquejados de tortícolis (¿no tenían visión omnidimensional?). Al salir del monasterio, una libélula muerta yacía en el suelo, quizá abrasada por tanto calor, o quién sabe si mimetizada con la piedra, deseando unirse al divino retablo.
lib

LA SEGARRA Y LA NOGUERA
Nuestra última ruta se ha trasladado bien lejos: a las tierras de Ponent, de vastas extensiones pajizas que hacen las delicias de los poetas del secano, como Don Quijote y todos sus discípulos espirituales ("¡Qué hermosura la de una puesta de sol en estas solemnes soledades!", decía Unamuno a propósito del campo castellano). La primera parada de este camino agostado y amarillento es la ciudad de Cervera.

passió x
manel
Las cosas como son: la capital de la comarca de la Segarra tiene los elementos en contra. Lejos de Barcelona, lejos de las concurridas costas, a medio camino de la hermana mayor Lleida y carente de reclamos fluviales o pirenaicos, ha caído en el club de las parientes pobres del corazón de Catalunya, junto a otras urbes de similar condición, como Solsona. Lo cierto es que su visita merece la pena ya sólo por contemplar la espléndida iglesia de Santa Maria, verdadera sorpresa escondida, que cobija uno de los interiores más austeros y hermosos del gótico catalán, en la estela de la barcelonesa Santa Maria del Mar. También aquí hicieron acto de presencia las masas peregrinas en dirección a su cita madrileña con Benedicto XVI, feligreses gabachos que no dudaron en besar la virgen local y subir en tromba al magnífico campanario de ese pueblo que les debía de parecer un exotismo de la España tórrida y profunda. A todo esto, Cervera se preparaba para festejar la beatificación de una de sus hijas ilustres, Anna Maria Janer, fundadora de la orden de la Sagrada Família d'Urgell, así que el fervor sacro tocaba máximos.

corona-araña
No podemos irnos de Cervera sin visitar su peculiar universidad neoclásica-barroca, fundada por Felipe V y coronada por su inconfundible corona-araña, sin olvidar el célebre Teatre de la Passió, donde los ingeniosos carteles con los estigmas de Cristo compartían protagonismo con la pasión por Manel, a pocas semanas de deleitar el auditorio con sus himnos al mar, al Soldadet o a la dona estrangera, entre otras historias pop-folk que han propiciado un merecido renacimiento para la música en catalán. 

Nuestra sucinta incursión a los interiores de Catalunya termina en Balaguer.

balaguer
gòtic
Si elogiábamos la iglesia gótica de Cervera, no podemos decir menos del templo, también gótico y también dedicado a Santa Maria, que se alza sobre las aguas del Segre en la capital de la Noguera. Insólitamente sobria y robusta, la iglesia de Balaguer impresiona por su nave única, amplísima y desnuda, donde aquel día menudeaban -a ver si lo adivinan- los peregrinos de Madrid, algunos incluso de origen indio, ataviados con sus mochilas ecuménicas, y uno no podía evitar preguntarse qué se les había perdido en la periférica villa del Poniente catalán. Para acabar, una historia local que no puedo dejar de anotar. Según una leyenda, una escultura de Cristo esculpida por Nicodemo, testigo de su ejecución en la cruz, viajó desde el Líbano, por las aguas del Mediterráneo, hasta llegar a Balaguer por el cauce del Ebro, y después de su afluente Segre. Los vecinos quisieron rescatar la imagen del río, pero no fue posible hasta que compareció la abadesa del monasterio de Almatà, que se arrodilló y consiguió que una ola de agua llevara al milenario Cristo hasta sus brazos. Con el debido respeto a las tradiciones, no me digan que no es entrañable cómo todas las aldeas fabulan los relatos más inverosímiles para demostrar que son el centro del mundo.
JOAN PAU INAREJOS
DIARIO DE VIAJE A LA GARROTXA, EL RIPOLLÈS,
LA SEGARRA Y LA NOGUERA, AGOSTO 2011

'Super 8': Desengañémonos, E.T. no volverá

Atención: la crítica contiene algunos detalles del argumento
LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 7
  
No sólo el infierno, también el séptimo arte está empedrado de buenas intenciones. Por ejemplo, las de Steven Spielberg y J. J. Abrams, dos reyes Midas del audiovisual, dos vacas sagradas de dos generaciones (la de 'Indiana Jones' y la de 'Lost') que han coaligado sus talentos con el loable propósito de resucitar los años 80. En esta virtuosa operación no faltan referentes inconfundibles, desde el boom del freakismo zombi hasta los paródicos estertores de la Guerra Fría, pasando por los hits extraterrestres, sin olvidar la democratización que se vivió aquella década alrededor de las las tecnologías de grabación y reproducción: el walkman o el mismo Super 8, formato cinematográfico que da nombre a la película y con el que están rodando los niños protagonistas al presenciar un misterioso accidente de tren en la oscuridad de la noche.

Para Spielberg, atrapado desde hace años -quizá décadas- en un largo ocaso a cámara lenta, se trataba de abrir el cajón y rescatar clásicos infalibles de la casa como 'Los Goonies' (1985), de la que fue escritor y productor,  inmortalizando aquella pandilla de niños avispados y dicharacheros, enfrentados a todo tipo de aventuras y peligros; también asistimos a una aparente reedición de 'La Guerra de los mundos' -ya versionada por Spielberg en 2005-, pero, más allá del manido cine de catástrofes que abarrota la segunda mitad del filme, se palpa sobre todo el intento de homenajear y revivir la gran obra maestra del cineasta de Cincinatti que fue 'E.T.' (1982) y que aquí encuentra parecidos más que razonables: crío inquieto con traumas paternos (Eliot/Joe) entra en contacto con un ser alienígena, cuya aparición y posterior ascensión a los cielos serán providenciales en el devenir dramático y afectivo de los protagonistas, con bicicletas, descampados y militares malos de por medio. Eso sí, con una intrépida vuelta de tuerca, en el sentido que el susodicho habitante del más allá no es precisamente una mascota entrañable de ojos saltones; más bien está esmparentado con Alien y con sus numerosos vástagos, algunos tan recientes como la bestia parda que destruía Nueva York en 'Monstruoso' (del propio Abrams) o el escalofriante anfibio corredor de la surcoreana 'The Host' (2006). Lamentablemente, ya hemos visto en demasiadas ocasiones estos diseños de engendros viscosos que se cargan el mobiliario urbano y rugen como los dinosaurios de 'Jurassic Park'; son ya como de la familia, y sorprenden tanto como la abuela saludando desde el balcón.

Si 'Super 8' es una gran película es por la soberbia recreación de la estética ochentera, abrillantada y mejorada, por la calidad extraordinaria de la puesta en escena y de los jóvenes protagonistas -mención especial para Elle Fanning, afeada y creíble en su papel de adolescente resabiada- y por el magistral suspense con el que Abrams y Spielberg nos clavan en la butaca durante su primera hora y pico, donde trenzan con zorruna habilidad el drama y la comedia, la ciencia-ficción y el terror, lo infantil y lo siniestro. Es infinitamente mejor que la mayoría de fantasías comerciales que asoman regularmente a la cartelera, pero sus pretensiones y sus padrinos son demasiado elevados: por mucho que un final lacrimógeno ponga todo el decorado para la ocasión, el tiempo no ha pasado en balde, todos ya nos afeitamos, y aunque con aquella voz cavernosa proclamara que siempre estaría "aquí mismo", 'E.T.' se ha ido para no volver. Snif.


16 agosto 2011

Les 10 (i una) millors esglésies de Catalunya

JOAN PAU INAREJOS

1 Santa Maria del Mar (Barcelona)
1329-1383 La nuesa de la pedra i la gran amplitud de l'espai, gràcies a la igualació de les naus i l'esveltesa de les columnes, fan de l'interior de la basílica marinera barcelonina una de les joies més magnífiques de l'arquitectura medieval. En la seva humilitat constructiva dóna moltes voltes a la majoria de catedrals.



2 Sagrada Família (Barcelona)
sagrat angular
1882- Malgrat l'incòmode aspecte Frankenstein que li han donat les successives etapes constructives, la gran basílica de Gaudí és un impressionant poema de pedra dedicat a la natura, des de les inconfusibles torres fusiformes coronades amb flors de trencadís multicolor fins a la pell nevada i vegetal de la façana del Naixement, sense oblidar les esplèndides voltes parabòliques que ens abracen quan hi entrem.

3 Santuari de Montserrat de Montferri (Alt Camp)
1926-1999 Josep Maria Jujol, el deixeble més genial i avantatjat de Gaudí, ens va regalar el disseny d'aquest temple inspirat en Montserrat i en la Sagrada Família, que alça les seves formes curvilínies sobre un turó solitari del Camp de Tarragona. El color gris roca, els murs coberts de gelosies i l'aspecte de monòlit primitiu podrien oficiar un matrimoni impossible entre la muntanya de la Moreneta i les mesquites de l'Àfrica negra.

4 Santa Maria de Castelló d'Empúries (Alt Empordà)
Segles XI-XV Aquesta és, sens dubte, la gran senyora de l'Empordà. Injustament oblidada a les antologies, la basílica custodia l'horitzó de la comarca i ha mantingut tota la vigoria gòtica sense recórrer als lífitings barrocs tan sovintejats. L'interior, sostingut per elegants pilars cilíndrics, floreix i respira amb tota la llum de les seves germanes mediterrànies de Girona i Barcelona.

5 Sant Climent i Santa Maria de Taüll (Alta Ribagorça)
Segle XII Les dues modestes esglésies rurals s'enfilen al cel amb els seus campanars d'estil romànic llombard, estampats amb fileres de finestres, com ulls de gegants. També són els dos setials divins dels Pirineus: a dins ens hi esperen -avui en forma de còpies- les irrepetibles imatges de la Maiestas Domini i la Maiestas Mariae.

6 Catedral de Girona 
Segles XI-XIII i XVIII Entrar a la seu episcopal de l'antiga Gerunda deu ser com entrar a la sala d'espera del cel: sense racons ni amagatalls, la seva nau única, la més ampla del món després del Vaticà (22,98 m) és un prodigi d'enginyeria i un esclat de simplicitat esbalaïdora, oceànica, només comparable a Santa Maria del Mar.

7 Cripta de la Colònia Güell (Santa Coloma de Cervelló)
vísceras gaudinianas
1908-1915 Dissortadament mai contemplarem el conjunt complet d'aquesta església que Gaudí va incardinar com a pulmó espiritual de la colònia obrera, petit Edèn del socialisme utòpic encarregat per l'egregi mecenes Eusebi Güell. Ens haurem d'imaginar quin extraordinari animal de pedra no s'hauria alçat sobre les potes i columnes rupturistes del pis inferior, on els finestrals floriformes acoloreixen un jardí bellíssim de vidre i llum.


8 Santa Maria de Vilafranca (Alt Penedès)
Segles XIIII-XV i XIX-XX Basílica majestuosa per a una ciutat modesta, és una de les construccions més sorprenents del gòtic català. Després d'una reforma moderna de gran elegància, avui regna sobre la terra de les vinyes amb els seus tres pinacles inconfusibles.


9 Monestir de Santes Creus (Alt Camp)
l'abadia
Segles XII-XIII El més bell dels cenobis de l'ordre del Císter a Catalunya encisa els ulls amb el seu claustre airós, escolpit amb filigranes de pedra refinades, gairebé voladores. La bellesa monacal de Santes Creus passa també per les enigmàtiques finestres romboïdals i l'augusta església amb merlets, il·luminada per un imponent vitrall ogival. 

10 Sant Pere de Galligants (Girona)
galligants
Segle XII Ben a prop de la catedral ens espera aquesta antiga abadia, una festa de volums geomètrics que comencen a la façana quadrangular, continuen al cúmul d'absis bombats i culminen al superb campanar octogonal: mostra inigualable de la vocació de transparència de les formes del romànic.

Sant Baldiri (Sant Boi de Llobregat)
girafa
1710-1752 D'acord: com a santboià no sóc gens imparcial, però deixeu-me un modest capítol per a aquesta esplèndida església del Set-cents, austera i harmoniosa, que domina la vall del Llobregat amb el seu frontó ondulat i el seu campanar poligonal, bell i robust com una columna dòrica.

08 agosto 2011

'El origen del planeta de los simios': Y el mejor actor es... el mono

LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 4,5

Ya van dos veces: dos veces se han intentado cargar 'El planeta de los simios' (1968). Primero fue Tim Burton, que, en uno de sus cortocircuitos cerebrales, nos castigó a fecha de 2001 con un remake completamente vacío e innecesario, donde costaba distinguir a Mark Wahlberg de un avatar de la PlayStation. Y, una década después, parecía imposible, pero el tenaz Murphy ha impuesto su ley con una secuela (esta vez precuela) igual o peor que la anterior, que pretende bucear en los inicios de la tiránica civilización de los simios sobre la Tierra, cuyo icono inmortal era aquella estatua de la libertad medio hundida en la playa, frente a un Charlton Heston abatido por el desconsuelo.

Para empezar, basta echar una ojeada al reparto dirigido por el británico Rupert Wyatt para concluir que lo mejor y lo más interesante no está en los humanos, sino en los monos: el chimpancé César, producto de una futurista experimentación contra el Alzheimer (brillante punto de partida, hay que reconocerlo), es quien se adueña indiscutiblemente de la cámara con su épica rebelión en el centro de confinamiento, que da una vuelta ingeniosa al motín emprendido por Taylor contra los simios que le querían dar caza en el original de 1968. La recreación digital de los animales resulta convincente, y más todavía las electrizantes escenas de acción, como la que pone patas arriba el Golden Gate de San Francisco, o la imponente invasión de los antropoides por las calles y los tejados de la ciudad.

Todo esto sería suficiente para sacar pecho en la cartelera con una honesta diversión estival, si no fuera por unos personajes humanos que arruinan todo intento de dar una visión contemporánea a la altura del clásico sesentero: desde un James Franco con menos registros interpretativos que su peluda mascota hasta un John Lithgow (el padre enfermo) que aún parece perdido en la comedia televisiva 'Cosas de marcianos', pasando por una Freida Pinto (la joven india de 'Slumdog Millionaire') que aplica perfectamente el prehistórico papel de mujer-florero, quizá imitando al pibón inframental que acompañaba a Charlton Heston en su huída (sí, sí, aquella que arrastraba la pelambrera). Está claro que, al menos para algunas mentes pensantes de Hollywood, no han pasado las décadas.

Tampoco se salvan los secundarios, de sonrojante falta de entidad, ni unos diálogos de nivel preescolar, ni un guion con agujeros mayores que los cráteres de Marte. Por el amor de Darwin, que dejen de hacer versiones de 'El planeta de los simios', y que le den el Oscar al mono. Al César lo que es del César.

07 agosto 2011

criatures de sant martí sarroca

tiempo de abejascapitell

A dalt, bresca d'abelles sota el rètol dels horaris del castell; a sota, formes zoomòrfiques en un capitell de l'església de Santa Maria

Las perlas de la ruta del Foix (Penedès)


JOAN PAU INAREJOS
Más allá de sus legendarias viñas y espumosidades, en las tierras del Penedès nos aguardan algunas rutas empedradas de pequeñas sorpresas, como el itinerario que sigue, de sur a norte, el curso del río Foix. Nuestro viaje empieza en ruinas.


BELLVEI
castell blau
Escondido y en estado de abandono, con sus medievales carnes plagadas de grafitis y tatuajes varios, se encuentra el Mas de la Muga, un conjunto situado en las afueras del municipio de Bellvei, cuyos caballerescos torreones apuntados responden a un lifting fantasioso del siglo XIX, sobre unos restos medievales del siglo XI. Es decir, una bella mentira en ruinas.
  
L'ARBOÇ
¿sevilla?
No, no nos hemos ido a Sevilla. En realidad, esta instantánea nada tiene que ver con la Giralda auténtica, sino con una réplica, una de las mejores del mundo, al decir de los entendidos, de la archifamosa torre andalusí, construida a finales del siglo XIX en el pueblo de L'Arboç a escala 1:2 -es decir, justo la mitad del monumento original. Detrás de tan sorprendente ficción está Joan Roquer i Marí, un acaudalado propietario de la época que viajó a la ciudad del Guadalquivir por su luna de miel, quedó prendado del antiguo minarete y resolvió edificar una versión doméstica en sus dominios. Suerte que no era amante de la India, porque meter el Taj Mahal en su jardín vive la Macarena que ya hubieran sido palabras mayores.
   
CASTELLET I LA GORNAL
fortalesa del foix
Una de las estampas más majestuosas del Penedès llega en este enclave a orillas del pantano de Foix. El castillo medieval de Castellet i la Gornal, bastión condal de los primeros años de la Reconquista, se alza gallardo sobre las aguas y casi parecería que por él no hayan pasado los siglos, por obra y gracia de los millones de euros invertidos por la empresa Abertis en su reciente reconstrucción. Más allá de la fortaleza y su iglesia colindante se extiende un bosque vasto y enmarañado, en el que uno no debe adentrarse so pena de caer por un peñasco y quedar atrapado en un duelo entre moros y cristianos.
   
SANT MARTÍ SARROCA
tarda sarroca

Seguimos hacia el norte y, habiendo pasado Vilafranca, nos encaramamos a la colina de Sant Martí Sarroca, donde se viste de piedra blanca el más bello templo románico de la comarca, la iglesia de Santa Maria con su ábside del siglo XII, su torre renacentista y su cautivador interior desnudo. A buen seguro las ruinas esplendorosas de este cerro hicieron las delicias de los excursionistas del Romanticismo, hasta que en 1906 el insigne Puig i Cadafalch procedió a su profesional restauración. Un siglo después, la fama del conjunto debe de haber traspasado fronteras, porque aquel día acogía un bullicioso bautizo afroamericano, con una mujer con aires a Oprah Winfrey que le pegaba una bronca monumental a su marido por haberse dejado la cámara: No!! It's not ok!!!
  
SANTA MARIA DE FOIX
pedra i ombra
Nuestro último destino nos lleva a las alturas: sobre un imponente acantilado de 661 metros reposa desde hace siglos el Santuari de la Mare de Déu de Foix, un remanso de paz montañosa con vistas a todo el Penedès y con una insólita escalera rosada de peldaños partidos, que parece construida para duendes o liliputienses. Pero tras contemplar los paisajes dorados del atardecer, ya es hora de bajar a la tierra.

01 agosto 2011

Rarezas iconográficas: la 'Trinidad Paternitas'


paternidad
JOAN PAU INAREJOS
Este es uno de los habitantes más singulares de Soria. Se le puede encontrar en el tímpano de la iglesia románica de Santo Domingo (siglo XII) y es verdaderamente caro de observar. De hecho, sólo hay cinco como él en todo el mundo. Corría el verano de 2007 cuando pasé a su vera y decidí inmortalizarlo en mi cibernético banco de imágenes. 

A cualquiera que esté mínimamente familiarizado con la iconografía cristiana medieval no puede más que sorprenderle un detalle capital, que quizá un primer vistazo dejaría desapercibido: en el lugar que suele ocupar la Virgen, con el Niño Jesús en su regazo, se encuentra un hombre. No es otro que Dios Padre, cobijando a su criatura en un modo insólito para un arquetipo clásicamente viril, habitualmente representado con aire severo y solitario. Rara vez aparece Dios Padre en su condición de progenitor y mucho menos de cuidador, puesto que, a diferencia de Cristo y María, no es un ser de carne y hueso. 

El por qué de esta efigie harto minoritaria (únicamente tiene réplicas en Silos, Tudela, Santiago y Santo Domingo de la Calzada) parece tener raíces teológicas: se trataba de afirmar la divinidad de Jesús, cuestionada por la herejía arriana (Arrio, presbítero de Alejandría del siglo IV) y ensalzada por la posterior cristiandad oficial, para cerrar así el dogma de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo son una misma persona). 

De ahí que el icono se llame precisamente Trinidad Paternitas, dejando, por cierto, definitivamente fuera de juego al pobre San José... No puedo evitar una personal postdata para el abnegado carpintero y padre putativo que, a pesar de haber aceptado matrimonio en bochornosas circunstancias y de haber recorrido medio Oriente Próximo en busca de alojamiento y escondrijo, se ha quedado sin la pertinente gloria mediática.

Estudio de la obra soriana a cargo de Esther Lozano López:
http://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/8604/ll.VII.TIMPANO.PDF?sequence=12