Ara que hem desaparegut, ja no tenim secrets l’un per l’altre. Podem contemplar el nostre no-res, exactament igual l’un a l’altre. Tu no-ets tant com jo. S’han acabat les discrepàncies i les mitges mentides per anar fent. Digue’m la cosa més grossa, ataca’m o intenta desenganyar-me: rebotarà com l’aigua contra el vent. Ja no hi sóc perquè res m’afligeixi, ja no hi ets per fer-ho i penedir-te’n. I no corris, que l’autobús no passarà. Ara és el món qui ha de córrer i neguitejar-se mentre nosaltres gaudim silenciosament del nostre no existir.
04 octubre 2014
Ja no hi som
Joan Pau Inarejos
Tu i jo
acabem de desaparèixer. No és el típic somni on assisteixes a la teva mort o al
teu funeral. Si t’hi fixes, ningú plora per nosaltres. No hi ha ningú que recordi
en veu alta que érem massa joves. No hem tingut cap accident ni ens corcava cap
malaltia. No ens hem ajagut amb les mans entrellaçades després de beure un flascó de verí. Tampoc ens ha matat cap assassí pertorbat. Simplement hem
desaparegut. A poc a poc i per sempre.
Ara que
ja no hi som, no et sents més lliure? Ara podem parlar de tot sense presses. Tot
allò que postposàvem ens ho podem plantejar sense límits. En el nostre paradís
abstracte tot és llum i espai disponible. Per fi em puc moure sense patir per entrebancar-me i sense notar la càrrega del meu cos imperfecte. Podem celebrar la nostra festa metafísica. No tacarem res, no caldrà rentar plats ni recollir
els vidres trencats. Encara mires enrere. No t’hi escarrassis; no ens esperen
ni ens recorden.
Ara que hem desaparegut, ja no tenim secrets l’un per l’altre. Podem contemplar el nostre no-res, exactament igual l’un a l’altre. Tu no-ets tant com jo. S’han acabat les discrepàncies i les mitges mentides per anar fent. Digue’m la cosa més grossa, ataca’m o intenta desenganyar-me: rebotarà com l’aigua contra el vent. Ja no hi sóc perquè res m’afligeixi, ja no hi ets per fer-ho i penedir-te’n. I no corris, que l’autobús no passarà. Ara és el món qui ha de córrer i neguitejar-se mentre nosaltres gaudim silenciosament del nostre no existir.
Ara que hem desaparegut, ja no tenim secrets l’un per l’altre. Podem contemplar el nostre no-res, exactament igual l’un a l’altre. Tu no-ets tant com jo. S’han acabat les discrepàncies i les mitges mentides per anar fent. Digue’m la cosa més grossa, ataca’m o intenta desenganyar-me: rebotarà com l’aigua contra el vent. Ja no hi sóc perquè res m’afligeixi, ja no hi ets per fer-ho i penedir-te’n. I no corris, que l’autobús no passarà. Ara és el món qui ha de córrer i neguitejar-se mentre nosaltres gaudim silenciosament del nostre no existir.
25 septiembre 2014
"Actuar es cooperar con el absurdo"
Alberto Domínguez
Entrevista en ‘La Contra’ de La
Vanguardia, 5/8/2014
Por qué le atrae Cioran?
Porque está en tierra de nadie: estudié filosofía ¡y nadie me habló de él!
Porque está en tierra de nadie: estudié filosofía ¡y nadie me habló de él!
¿Cómo lo descubrió?
Yo me sentía desconectado de la vida... y disimulaba, callaba... Por azar leí a Cioran: ¡alguien decía lo que yo sentía!
Yo me sentía desconectado de la vida... y disimulaba, callaba... Por azar leí a Cioran: ¡alguien decía lo que yo sentía!
¿Desconexión existencial?
Sí, porque la vida fluye por un lado.., y tú sientes que te has caído, que estás fuera.
Sí, porque la vida fluye por un lado.., y tú sientes que te has caído, que estás fuera.
¿Así se sentía Cioran?
"La creación es el primer acto de sabotaje", dijo: comprendió que la vida es un fraude.
"La creación es el primer acto de sabotaje", dijo: comprendió que la vida es un fraude.
Pero la vivió.
"Que la vida no tenga sentido es una razón para vivir, ¡la única!": vivió lúcido, sin apegos, en una buhardilla barata, yendo en bicicleta, en comedores universitarios...
"Que la vida no tenga sentido es una razón para vivir, ¡la única!": vivió lúcido, sin apegos, en una buhardilla barata, yendo en bicicleta, en comedores universitarios...
Vivir será absurdo, pero no se
suicidó.
"No me gusta la vida: no tiene por qué gustarme la muerte", adujo. "No soy hombre de acción", argumentó, y suicidarse es actuar.
"No me gusta la vida: no tiene por qué gustarme la muerte", adujo. "No soy hombre de acción", argumentó, y suicidarse es actuar.
¿Qué tiene de malo actuar?
Actuar es cooperar con el absurdo: "No vale la pena molestarte en matarte, siempre te matas demasiado tarde".
Actuar es cooperar con el absurdo: "No vale la pena molestarte en matarte, siempre te matas demasiado tarde".
Pero escribir es actuar,
también...
Cioran admitía esa contradicción, que juzgaba inofensiva: "No es posible decir nada: ¡por eso es ilimitada la cantidad de libros!" (…)"Es más fácil renunciar al pan que a la palabra", reconoció (…).
Cioran admitía esa contradicción, que juzgaba inofensiva: "No es posible decir nada: ¡por eso es ilimitada la cantidad de libros!" (…)"Es más fácil renunciar al pan que a la palabra", reconoció (…).
¿Tuvo hijos?
No, coherentemente: nacer es inconveniente, y ser padre es que la vida te cuele un gol. Cioran se enamora y empareja, pero a la vez se proclama "metafísicamente soltero": "Enamorarse es querer ser engañado" (…)
No, coherentemente: nacer es inconveniente, y ser padre es que la vida te cuele un gol. Cioran se enamora y empareja, pero a la vez se proclama "metafísicamente soltero": "Enamorarse es querer ser engañado" (…)
¿Qué opina Cioran del sexo?
Que la inapetencia y desapego que sentimos tras eyacular entrañan una lucidez...
de la que nos reponemos demasiado pronto: prolonga ese estado a toda tu vida,
propone.
¿Y qué dice de Dios?
"Toda su obra le desmiente", dice Cioran, que iguala al creyente y al escéptico: "Uno carga con el peso de sus certezas, el otro carga con el peso de sus perplejidades".
"Toda su obra le desmiente", dice Cioran, que iguala al creyente y al escéptico: "Uno carga con el peso de sus certezas, el otro carga con el peso de sus perplejidades".
Etiquetes de comentaris:
Cioran,
Emil Cioran,
filosofía
24 septiembre 2014
'El hombre más buscado': últimas tardes con Philip
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 7
Los que
estábamos rendidos a los pies de Philip Seymour Hoffman asistimos a sus últimas
películas con una mezcla de cabreo y tristeza. Sabemos que son las últimas
veces que lo veremos en acción. Dicen por ahí que van a recrear su imagen
digitalmente para la última entrega de ‘Los Juegos del Hambre’, pero estas
operaciones necrovirtuales no hacen sino aumentar la sensación de estafa, con
todos los respetos para los que se emocionaron con el fantasma holográfico de
Michael Jackson.
Philip
no está, y esa sombra imborrable planea sobre todo lo que vamos a visionar de
aquí al 2015, la fecha en la que está previsto su extraño epílogo pixelado.
Mientras tanto, sin habernos reconciliado del todo con él, sin perdonarle
egoístamente el haber desaparecido, toca saborear sus grandes papeles en
grandes películas –‘El último concierto’– y también sus grandes papeles en
películas más pequeñas, como la que hoy nos ocupa. ‘El hombre más
buscado’, basada en la novela homónima de John le Carré, nos sitúa en la
psicosis antiterrorista post-11-S, atmósfera de corrupción moral que le viene
como anillo al dedo a PSH y su galería de personajes turbios. Esta vez
interpreta al jefe de una unidad de inteligencia de Hamburgo cuyo último
empecinamiento es seguir los pasos de un joven checheno en busca de asilo
político.
¿Inmigrante
oprimido o potencial terrorista? La ambigüedad del tal Issa Karpov, medio ruso,
medio islamista, es una acertada referencia a las identidades contemporáneas,
con sus solapamientos y radicalizaciones, pero sobre todo a los miedos sin
rostro de Occidente. El miedo al Otro, generador de paranoias. Muy reveladora
la breve escena en la que el checheno se afeita la barba: por fin vemos a la persona que se ocultaba tras la
máscara y sólo entonces le consideramos un ser humano en nuestro código
inconsciente.
La
puesta en escena, aun contando con reclamos tan potentes como Willem Dafoe
-banquero de modos barrocos-, no es especialmente extraordinaria, pero nos
mantiene pegados a la butaca explotando el filón del suspense sobre la
identidad del misterioso visitante. Atención, puro suspense, sin un solo tiro,
más allá de los accesos agresivos del protagonista, espléndido en su cara a
cara con la joven abogada (esto es la vida real, has cruzado la línea y ahora
estás con ellos), o el interesante conflicto soterrado entre Europa y Estados
Unidos. La película respira la dureza y la realpolitik de la guerra fría de los 2000 sobre
todo gracias a las dotes del gran PSH y su habilidad para resolver escenas con
muecas que no están en el manual. De esas que no podrá reproducir ningún
ordenador.
‘EL HOMBRE MÁS BUSCADO’, DE ANTON CORBIJN
Contra el arte del 'perrito'
![]() |
| Baloon Dog (Orange) de Jeff Koons |
Joan Pere Viladecans
'El globo del arte', Cultura/s, La Vanguardia, 24/9/2014
Mientras los grandes
coleccionistas adquirían impresionistas o expresionistas, Rothko, Matisse,
Picasso, Bacon… hoy las grandes fortunas recién llegadas se inclinan por Jeff Koons
o Damien Hirst. Hay dierencia (¿no?). Sin duda: la que va de la aristocracia
del gran arte a, no nos engañemos, la mierda pura. La que hay entre el
conocimiento, la aventura creativa, la experimentación artística, y en el fondo
la voluntad de conocimiento, y el kitsch babilónico decadente y la pervertida
estética de Disney. Y la mala interpretación del legado de Warhol.
Etiquetes de comentaris:
Arte,
Joan Pere Viladecans
20 septiembre 2014
El món és dels pelacanyes
per JOAN PAU INAREJOS
Nota: 7
Què passa si s’ajunten un bandarra
menjaxiclets, un ós rentador malparlat, un arbre humanoide d’intel·ligència
justa, un tou de músculs que no entén els dobles sentits i una assassina a sou de color Fairy? Doncs que tenim una de les
alineacions més suggestivament atípiques del cinema de superherois. Resulta que
aquests han de salvar el món i se’ls coneix com els guardians de la galàxia,
o sigui que la ironia, la beneïda ironia, ha vingut un cop més a refrescar un gènere amb perill d’al·luminosi.
La nova adaptació dels còmics de la
Marvel té tots els paral·lelismes possibles amb la resta d’aventures
galàctiques de la casa, però el seu particular sentit de l’humor i un ritme desimbolt
que no està per orgues, la salven de la inòpia. Aquest equip de perdularis de
la societat podria ser ben bé la rèplica incorrecta a ‘Els Venjadors’, uns
rescatadors de la humanitat que ja no ho són per vocació o per amor a l’art sinó
com a via fortuïta per redimir-se dels seus currículums més aviat llejos.
La música pop que surt dels auriculars del
protagonista impregna tota la pel·lícula d’aquest saludable aire informal.
Malgrat que el pròleg és terriblement dramàtic, els xocs i divergències entre
els personatges van teixint un guió carregat d’humor domèstic, on el que
importa menys és la gran missió sideral o el passat més o menys traumàtic dels combatents. El director James Gunn humanitza commovedorament les
seves estranyes criatures, fins i tot quan es tracta de bèsties de laboratori o
d’un home-soca que balla al ritme dels Jackson Five (impagable!). La paròdia té
grapa: els encarregats de salvar la humanitat són una colla de mutants.
Zoe Saldanha surt especialment airosa d’aquesta
antiaventura còsmica, confirmant que el verd li escau més, molt més que el blau
(‘Avatar’). L’ajuda un Chris Patt agradablement pallús, sempre penjat del walkman
com si visqués desconnectat del seu mandat heroic (ep, però quan és necessari sap sacrificar-se
per amor, i així ho demostra una brillant escena amb ecos de ‘Gravity’).
Atents també als rampells de camaraderia d’aquesta tropa incorregible, especialment el moment màgic en què es forma un anell protector a la nau per evitar els estralls d’un aterrament forçós. O els interessants gags a tomb de les civilitzacions extraterrestres que no entenen les metàfores i només s’atenen al pur literalisme... No ho dubteu, si seguiu les peripècies dels guardians de la galàxia tindreu entreteniment garantit i a més aprendreu a despatxar els borinots que se us acosten més del compte amb una frase antològica: “No cediré a la teva bruixeria pèlvica”.
Atents també als rampells de camaraderia d’aquesta tropa incorregible, especialment el moment màgic en què es forma un anell protector a la nau per evitar els estralls d’un aterrament forçós. O els interessants gags a tomb de les civilitzacions extraterrestres que no entenen les metàfores i només s’atenen al pur literalisme... No ho dubteu, si seguiu les peripècies dels guardians de la galàxia tindreu entreteniment garantit i a més aprendreu a despatxar els borinots que se us acosten més del compte amb una frase antològica: “No cediré a la teva bruixeria pèlvica”.
‘ELS GUARDIANS DE LA GALÀXIA’, DE JAMES GUNN
MÁS INFORMACIÓN Y CRÍTICAS DE LA PELÍCULA EN FILM AFFINITY
'El Niño': mi reino por una moto acuática
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 7,5
La industria audiovisual española ha encontrado un filón en el estrecho de
Gibraltar. Entre los rompeolas de Europa y el Magreb, con vagas resonancias de
los romanceros antiguos y sus amores prohibidos, se desenvuelven actualmente algunos de los
productos de más éxito en la pequeña y gran pantalla. Moros
y cristianos con decorados de la globalización, el terrorismo y el
narcotráfico. En las cercanías de Algeciras se empieza a perfilar lo que podría ser –con imaginación
de algunos– un genuino western ibérico.
Mientras ‘El Príncipe’ rompe audiencias y corazones en el prime time televisivo,
ahora un experto en thrillers como Daniel Monzón también ha sacado billetes
rumbo a este mundo limítrofe, donde el deje andaluz se funde con el inglés y
éste con el árabe. El director de la soberbia ‘Celda 211’ ha elegido los ojos azules y rasgados
del debutante Jesús Castro para condensar esa sensación de peligro y exotismo
que emana de nuestros confines del sur. Un joven más bien paleto y sin
pretensiones, pero capaz de zafarse de un helicóptero de la Guardia Civil. El Luisma
de ‘Aída’ con la mirada de Paul Newman.
Las fugas y persecuciones sin duda concentran lo mejor y más
vibrante de la película, hasta el punto de codearse con lo mejor que ha dado el género. Los lances entre la unidad aérea de la policía y los intrépidos narcotraficantes a bordo de una lancha son puro ritmo, pura adrenalina, un espectáculo audiovisual de esos que solemos decir que sólo dominan los americanos. Pues no. Como ya demostró en su thriller carcelario, y otra vez ayudado por el pétreo Luis Tosar, Monzón es capaz de rodar en nuestros aledaños lo que el gran Hollyood rueda en los suyos. Con todo lo necesario: intrigas policiales, agentes obcecados en su misión hasta el borde la obsesión y los malditos paquetes de droga cumpliendo el papel de macgguffin, ese objeto catalizador de toda la trama que bautizó Alfred Hitchcock.
Robusto y profesional, con el sello y los personajes del buen cine clásico, en este duelo Castro & Tosar quizá se echa de menos más chispa y mito, más sabor legendario. Eso que se esboza en los planos abiertos sobre el mar, donde el personaje de El Niño pasa surcando las olas a lomos de su rabiosa moto acuática. La tentación delincuente de los que no tienen nada, los sueños de grandeza en el lado oscuro de la ley, sobre eso pasa Monzón quizá demasiado esquemáticamente (patinazos aparte, como la elección de la joven que interpreta a Amina). Sabemos bien que los pícaros rara vez triunfan en su aspiración de ascender a héroes de la mafia, pero en su empeño sanguíneo, en su apuesta desarrapada, están algunos de los mejores momentos de la narrativa universal. Ojalá Monzón hubiera sido un poco menos discreto, algo menos tácito: con un gramo más de épica, su Niño hubiera pegado un formidable estirón.
‘EL NIÑO’, DE DANIEL MONZÓN
MÁS INFORMACIÓN Y CRÍTICAS DE LA PELÍCULA EN FILM AFFINITY
El precio del amor
Allen Frances,
psiquiatra
La Vanguardia, 18/9/2014
Mis preocupaciones y tristezas podrían calificarse de trastorno mixto
ansioso-depresivo. Mi mujer falleció hace siete años. Estuve muy triste, perdí
el interés, cambió mi apetito, mi sueño y tenía menos energía... Síntomas que
de acuerdo con el DSM 5 responden a un trastorno depresivo grave: más
pastillas. Los mamíferos aman, el precio de ese amor es el dolor de la pérdida.
Calificarlo de enfermedad y dar una pastilla reduce la dignidad del amor y lo
sustituye por un ritual superficial médico.
13 septiembre 2014
Boyhood: la desmitificación del cine
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 8,5
“Pensaba que habría algo más”. Esta frase, pronunciada en un momento clave de la
película que no podemos desvelar, sintetiza lo que podrían pensar algunos
espectadores desencantados con ‘Boyhood’, gente que esperaba ese punto mágico,
ese fuego dramático que tarde o temprano acaba prendiendo en las grandes
historias familiares. Aquí no. ‘Boyhood’ es casi tan prosaica y seca como la
vida real. Y aun así, fascinante.
El haber rodado la historia a lo largo de doce años y siguiendo la
evolución física de los personajes es ya de por sí un mérito plusmarquista de
Richard Linklater, merecedor de llenar las salas con una premisa metodológica
tan extraordinaria y llamativa. Pero además, y ésta es la guinda del pastel,
‘Boyhood’ es una buena película, una gran película, pegada al asfalto de la
vida también en los diálogos, en los personajes tan estupendamente creíbles y
consistentes, en una nueva manera de hacer, fresca, rompedora, llamada a
reconciliar los dos lados de la pantalla.
Linklater hace un chasquido con los dedos y consigue que el guion
desaparezca para que asistamos al devenir espontáneo de una familia americana.
Una familia tan llena de defectos y amarguras como la que más. A una monumental
Patricia Arquette le toca lidiar con las tareas de matriarca accidental, mientras
Ethan Hawke se convierte en el perfecto padre crápula que, pese a todo, se hace
querer. Y en medio, Mason (Ellar Colltrane), el pasivo protagonista que todo lo
ve con su distante mirada infantil.
'Boyhood' deja escenas dignas de ovación por su naturalidad tan bien
construida, como las conversaciones entre padre e hijos dentro del coche (con
qué soberbia ironía se recriminan mutuamente no saber nada los unos de los
otros), los monólogos eufóricos de Ethan Hawke a cuenta de Los Beatles o el momento
de una madre fuera de sus casillas que no sabe cómo decir a sus hijos que se
vayan de casa y espabilen. Sin transiciones ni artificios, sin nada que chirríe
en el plano estilístico, Linklater va enhebrando el paso de los años y lo
espolvorea con divertidas referencias a la música o la política, desde Britney
Spears hasta Obama pasando por la guerra de Irak o Harry Potter. Un fresco de
los 2000.
Lenguaraz y sin trazas de afectación, este pedazo de cinerrealidad llena
sus casi tres horas de metraje con un caudal de conversaciones aparentemente
triviales y con un trajín constante de personajes que entran y salen, del mismo
modo que las personas aparecen y desaparecen en nuestras vidas sin rencores ni
reencuentros emotivos. El tímido Mason tiene algo de los protagonistas
invisibles, como el encantador Nick Carraway de 'El gran Gatsby', y algo de
esos jóvenes antihéroes que, no sabemos por qué, pero nos atrapan con su testimonio
banal, como el Holden Cauldfield de 'El guardián entre el centeno'.
En realidad, 'Boyhood' es una enmienda a la totalidad del cine tal como se
ha concebido tradicionalmente: la ficción que transfigura la realidad, que la
hace más intensa, más simple o más elevada ("algo más", bigger than life). Linklater hace lo mismo que Courbet
cuando enseñó la enorme vagina pintada sobre un lienzo a los pacatos burgueses de su época, acostumbrados a las mujeres idealizadas. La vida es esto:
pasar de hijo a padre sin poder pensarlo, sacrificarse muchas veces por nada,
encadenar males menores y ver cómo el afecto va a parar frecuentemente a los
que menos lo merecen. Generaciones que no cargan con las neuras y prioridades de sus antecesores. Injusto, imperfecto. Sin trucos ni atajos. Sin más guion que la libertad humana.
‘BOYHOOD’, DE RICHARD LINKLATER
MÁS
INFORMACIÓN Y CRÍTICAS DE LA PELÍCULA EN FILM
AFFINITY
Un dia a la Diada
Cap a les tres de la tarda, la Gran Via era desèrtica. Podria ser el
començament d’un relat de ciència-ficció, i de fet, l’absència total de cotxes
feia recordar inevitablement alguns fotogrames de pel·lícules
postapocalíptiques. La font monumental de Plaça Espanya marcava el punt de fuga
d’aquesta perspectiva tan inusual. Caminar per la carretera, més encara per una
via de tanta magnitud, provoca una sensació ambigua de perill i llibertat. Una
vaga fantasia anarquista: la gent prenent els carrers. Sense sorolls ni tubs
d’escapament.
La bateria de comerços tancats alimentava la sensació d’estranyesa. La
ciutat semblava momentàniament suspesa: uns éssers grocs i vermells l’envaïen a
pas calmat. Només un basar xinès trencava el paisatge inert, amb un assortiment
oportunista i profús d’estelades i refrescos. L’imperi groc sempre hi és quan
el necessitem (especialment en dies festius).
En arribar a la plaça, la calor imposava la seva llei, més implacable que
cap Constitució, i els dolls de la font feien venir uns primitius desitjos
d’aigua. Aprofitant el clima d'al·legalitat, la gent va començar a ocupar la
gespa de la rotonda. Alguns s’asseien en rotllana i plantaven la bandera com si
assagessin una experiència de bivac urbà. Certes senyores grans donaven ús a
unes pragmàtiques cadiretes plegables, i contemplaven l'escena com els
directors durant els rodatges. Un grup aparentment molt ben organitzat va
començar a grimpar per la font de Jujol amb el propòsit de desplegar una enorme
estelada. Ho van aconseguir (aplaudiments), però, poc després, el pes de
l’aigua va fer despenjar l’ensenya i en alguns esguards va aflorar l’ancestral
pessimisme català, ara tapat per la gimnàstica de masses i el triomfalisme
post-Guardiola. L'Ai, ai, ai. El Vols dir. L'Això no anirà bé.
Groc i vermell. Groc o vermell. Un home molt suat es posava impacientment
la samarreta davant la silueta de Montserrat de la parada de ferrocarrils.
Alguns manifestants arribaven disposats a desafiar les normes, com els que
lluïen la senyera de la segona equipació del Barça, enutjosament inclassificables.
La Qatar Foundation convivia amb el Che Guevara en una coalició de símbols
atzarosa i multidinària. La bandera escocesa onejava amb la seva X –de moment
indesxifrable–, mentre a poc a poc la V provava d’agafar la seva forma
victoriosa. Des de les suites l’hotel Plaza alguns es miraven amb curiositat
aquesta Barcelona convertida en Varcelona amb permís de Fabra.
Si hi ha una cosa clara en aquests merders de gran format és que els
voluntaris tenen respostes per a tot. Quan van aparèixer dos passavolants
vestits de paisà, sense adequar-se a cap dels dos uniformes oficials, van ser
educadament traslladats als marges de la manifestació. “Vosaltres sou el marc
de la senyera”, va ser l’original argumentació. "El marc". Encara
tenia prou dignitat: seria pitjor ser un paspartú o un peu de foto. A la
factoria Forcadell no se li escapa cap detall.
A punt d’acomplir-se el minut màgic de les 17.14h, les cantarelles i els
nervis anaven en augment. Pancartes i banderes tremolaven, unes sostingudes sobre
bastons de senderisme del Decathlon i d'altres sobre pals de color rosa de
Hello Kitty (ho juro). Un senyor de cabells blancs proferia un pujolià “Voleu
fer el favor??” per arrossegar el seu grup indolent cap al tram que els
corresponia. Amb el fantasma de l’exmolt Honorable planant sobre la multitud,
un grup de dones quarantines improvisava un “Pujol, ladrón / torna els
calerons”, sobrades de desvergonyiment bilingüe i una actitud inconfusible de
comiat de solteres.
Una ansietat existencial s’apoderava dels sectors més patidors de la nació,
que temien no completar la senyera humana (“Falten grocs!! Aquí falten
grocs!!”, goles al límit de la implosió), mentre els nens petits ballaven al
ritme d’una veu adolescent i melindrosa que versionava País petit de
Lluís Llach amb ànima de Disney Channel. Duien l’estelada lligada al coll com
una capa, igual que fèiem els divendres amb la bata de l’escola i una semblant il·lusió difusa d’alliberament.
El psiquiatre Rafael Tabarés diu que hem entrat en una societat de
ciutadans-plusmarquistes, entestats a fer rècords que s’acaben confonent amb
els objectius. Potser per això, un cop superat l'instant del Tricentenari, com
la fletxa encesa d'Antonio Rebollo del 92, la gent es va començar a dispersar,
amb la sensació de la feina feta. La independència no s'havia aconseguit, però
el missatge bicolor ja s'havia enviat a Google Maps. En certa manera és com si
els aficionats marxessin de l'estadi després de fer el mosaic, sense esperar-se
a saber qui guanyarà i, per un moment, fins i tot sense importar-los gaire.
07 septiembre 2014
En defensa de la contemplación *
Rafael Tabarés Seisdedos
Catedrático
de Psiquiatría en la Universitat de València
El País, 25/8/2014
“Del ‘Todo es posible’ al ‘Nada es posible’ a veces
hay una delgada línea”
Poder sin límites, ser capaz de
cualquier cosa nos convierte en sujetos récord, plusmarquistas que competimos
con el otro y con nosotros mismos (…). El "Yes, we can" de Obama y el
"Podemos" de Pablo Iglesias expresan esta positividad de la
motivación (…). Pero del "Todo es posible" al "Nada es
posible" a veces hay una delgada línea pintada con el rojo casi negro de
la decepción, del fracaso, de la depresión.
“El fin último de esta sociedad ha dejado de ser la utopía de progreso y
de civilización para ser el afán de maximizar la producción”
No debemos perder de vista que el
fin último de esta sociedad ha dejado de ser la utopía de progreso y de
civilización para ser el afán de maximizar la producción y, la positividad del
"yo puedo"o del "nosotros podemos" es mucho más eficiente
para aumentar la productividad que la negatividad del deber y la prohibición.
Porque el sujeto de rendimiento-récord (…) se explota a sí mismo, voluntariamente,
sin coacción externa (es su propia mano la que levanta el látigo y golpea su
Yo). (…) No creo que lo que enferma sea el exceso de responsabilidad e
iniciativa, o la cultura del esfuerzo, sino la autoexplotación voluntaria o
cuando aparecen sentimientos de insuficiencia e inferioridad (…).
“La positividad del ‘yo puedo’ es mucho más eficiente para aumentar la
productividad que la negatividad del deber y la prohibición”
Sin embargo, hay tantas
evidencias científicas que demuestran que el multitasking (la multitarea), (…) es una regresión en el
desarrollo cognitivo, una vuelta a la supervivencia en la selva, donde los
animales salvajes están obligados a dividir su atención en diversas tareas como
comer, reproducirse o criar en constante riesgo vital o competencia. En efecto,
la neurociencia cognitiva nos advierte que, más allá de las bromas sexistas,
los hombres y las mujeres tenemos una limitación de la capacidad atencional a
una o dos actividades simultáneas. Cualquier incremento supone una merma en el
aprendizaje, una aceleración en la fatiga (…).
“El multitasking (la multitarea) es una
regresión en el desarrollo cognitivo, una vuelta a la supervivencia en la selva”
Tal vez haya que buscar más
elementos para sostener el mito de la multitarea.
Por ejemplo, una necesidad extrema de sentirnos vivos, de estar conectados,
permanentemente conectados (…). Pero son miles de conexiones insatisfactorias,
de baja calidad porque resultan irrelevantes y superficiales. (…) el 67% de los
hombres y el 25% de las mujeres prefieren recibir una descarga eléctrica y
sufrir un daño físico antes que seguir con el sufrimiento
mental de vagar
consigo mismo. Un mínimo de introspección, de meditación nos sumerge en la peor
de nuestras angustias hasta autocastigarnos.
“Cuando se han conseguido los principales logros culturales y
científicos ha sido bajo una profunda y contemplativa atención, ante una mirada
larga y pausada. La vida contemplativa convierte al hombre en aquello que debe
ser y, no la multitarea”
La sociedad de rendimiento-récord
manda un mensaje inequívoco: no es posible una atención profunda y contemplativa,
el don de la escucha da
paso a la preciada pura agitación de los hombres en acción (…). [Pero]
cuando se han conseguido los principales logros culturales y científicos ha
sido bajo una profunda y contemplativa atención, ante una mirada larga y
pausada. La vida contemplativa convierte al hombre en aquello que debe ser y,
no la multitarea, la
simultaneidad o el zapping mental.
06 septiembre 2014
La belleza de los fines
José Antonio Marina
Suplemento ‘Es’, La Vanguardia, 6/9/2014
No pretendo reivindicar el placer de estudiar, sino la pasión
por aprender. Esto es lo importante. Estudiar es sólo un entrenamiento para
saber, de la misma manera que hacer ejercicios en la barra es un entrenamiento
para bailar bien. Hay que mantener la belleza de los fines para soportar la
dureza de los medios. Recuerdo (…) un profesor de pedagogía, que el primer día
de clase dijo a los futuros maestros: (…) “No olviden que su profesión no es
enseñar. Su profesión es conseguir que aprendan”.
Etiquetes de comentaris:
educación,
filosofía,
José Antonio Marina,
pedagogía
03 septiembre 2014
'Com ensinistrar un drac 2': l'encant s'allunya
per JOAN PAU INAREJOS
Nota: 7
Fa quatre anys, un drac de mirada canina va aconseguir una petita proesa. No era exactament original: les seves maneres tant podien recordar E.T. com l'alienígena de Lilo & Stitch, un coala bondadós com una mascota de l'anime japonès. El carismàtic animaló de 'Com ensinistrar un drac' tampoc apareixia en cap tessitura trencadora, sinó en el context, aparentment rutinari, d'una aventura medieval de masmorres i combats víkings. Però tot i així va brillar amb llum pròpia i, per primer cop, una pel·lícula d'animació de DreamWorks va fregar la sensibilitat i el talent de la Pixar. Havia nascut un personatge: Desdentegat.
Malauradament, els continuadors de la troballa no han seguit ben bé la fórmula captivadora, allò que va fer tan especial aquell primer lliurament. Si la coneixença entre l'home i la bèstia, tímida i experimental, afaiçonava les millors escenes de la cinta del 2010 -l'ensinistrament franciscà del títol, ple de matisos i de destresa visual-, ara s'ha optat per engrandir l'espectacle per la via de la quantitat i l'embalum. Abans deu dracs, ara cent. Abans, petites transgressions al cànon infantil; ara, drama familiar en tota regla.
Més adulta, més desenvolupada: el mateix Hipo, el jove protagonista, se'ns ha fet gran i comença a tenir pèl a la cara. La seva pròtesi de cama ens recorda que és un heroi atípic, literalment mutilat per la vida (vegeu la primera part). 'Com ensinistrar un drac' introdueix conflictes moderns en decorats antics, igual que títols recents de Disney-Pixar com 'Brave', 'Frozen' o 'Malèfica'. Justificar que una mare abandoni els fills, abordar la mort de cara o fer que un discapacitat esdevingui l'amo del reialme són accidents que s'haurien considerat intolerables en els tradicionals contes de fades passats pel sedàs de la Disney.
En aquest sentit, la pel·lícula fa un exercici agosarat d'aggiornamento medieval -més reeixit fins i tot que 'Brave'-, que sens dubte entusiasmarà molts espectadors. Barreja arquetips i escenes clàssiques del gènere amb aquesta escampadissa constant de picades d'ullet: som escapistes, sí, però també sabem en quin món vivim. Podem fer una gran aventura amb una família desestructurada. A partir d'aquí se'ns plantegen algunes preguntes. És aquesta, la funció de l'animació dita infantil? Val la pena sacrificar la màgia i la idiosincràsia per voler ser més contemporani? I encara més: té sentit reformar i modernitzar els esquemes dels contes de fades, en lloc de cremar les naus i atrevir-se amb nous marcs simbòlics? (ja no recordem 'Toy Story'?).
Que la pel·lícula és espectacular i vibrant no ho nega ningú. I que ambiciona trencar motllos, tampoc. Però tantes aspiracions li han tret protagonisme a l'autèntic rei de la funció, aquest Desdentegat, una mica confós entre la gentada, que ens recorda encara l'essència més primària i universal de l'animació. Poden canviar les modes, les èpoques i les regles de joc, però sempre ens atraparà per damunt de tot un ninot que es mou amb gràcia, un dibuix amb ànima. Tant innocent i misteriós com la mirada del nostre gos.
‘COM ENSINISTRAR UN DRAC 2’, DE DREAMWORKS
MÉS INFORMACIÓ I CRÍTIQUES DE LA PEL·LÍCULA A FILMAFFINITY
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











