La Vanguardia 28/3/2016
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03 abril 2016
dejar de preguntar por qué
Joana Bonet
La Vanguardia 28/3/2016
La Vanguardia 28/3/2016
Morir en la carretera. Morir en el metro en manos de fanáticos
(…): azar o destino. ¡Cómo vamos a apelar a la resiliencia, al coraje o a la
valentía! El duelo requiere tiempo, memoria y amor. También poder dejar de
preguntar: ¿por qué? Ninguna respuesta es válida.
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muerte
12 noviembre 2015
La muerte de Iván Ilich
León
Tolstói
La muerte de Iván
Ilich (1886)
Individuos que, aunque notoriamente incapaces para
desempeñar cargos importantes, no pueden ser despedidos a causa de sus muchos
años de servicio; al contrario, para tales individuos se inventan cargos
ficticios y sueldos nada ficticios de entre seis y diez mil rublos.
los
islotes del amor
Quedaban sólo algunos infrecuentes períodos de cariño
entre ellos, pero no duraban mucho. Eran islotes a los que se arrimaban durante
algún tiempo, pero luego ambos partían de nuevo para el océano de hostilidad
secreta que se manifestaba en el distanciamiento entre ellos.
paciente
versus médico
Para Ivan Ilich había sólo una pregunta importante, a
saber: ¿era grave su estado o no lo era? Pero el médico esquivó esa indiscreta
pregunta. Desde su punto de vista era una pregunta ociosa que no admitía
discusión; lo importante era decidir qué era lo más probable: si riñón
flotante, o catarro crónico o apendicitis. No era cuestión de la vida o la
muerte de Ivan Ilich, sino de si aquello era un riñón flotante o una
apendicitis.
la
soledad del dolor
Esa soledad en medio de una ciudad populosa y de sus
numerosos conocidos y familiares -soledad que no hubiera podido ser más
completa en ninguna parte, ni en el fondo del mar ni en la tierra (…). Era
imposible engañarse: algo terrible le estaba ocurriendo, algo nuevo y más
importante que lo más importante que hasta entonces había conocido en su vida.
Y él era el único que lo sabía; los que le rodeaban no lo comprendían o no
querían comprenderlo y creían que todo en este mundo iba como de costumbre. Eso
era lo que más atormentaba a Ivan Ilich.
el tabú
social de la muerte
(…) El mayor tormento de Ivan Ilich era la mentira, la
mentira que por algún motivo todos aceptaban, según la cual él no estaba
muriéndose, sino que sólo estaba enfermo. (…) Les aterraba que de pronto se
esfumase la mentira convencional y quedase claro lo que ocurría de verdad.
¿mortal
yo?
El silogismo aprendido en la Lógica de Kiezewetter: «Cayo
es un ser humano, los seres humanos son mortales, por consiguiente Cayo es
mortal», le había parecido legítimo únicamente con relación a Cayo, pero de
ninguna manera con relación a sí mismo. Que Cayo -ser humano en abstracto fuese
mortal le parecía enteramente justo; pero él no era Cayo, ni era un hombre
abstracto, sino un hombre concreto, una criatura distinta de todas las demás.
la
vitalidad del criado
Gerasim, el ayudante del mayordomo, era el que siempre venía
a llevarse los excrementos (…). Entró Gerasim con paso firme y ligero,
esparciendo el grato olor a brea de sus botas recias y el fresco aire invernal,
con mandil de cáñamo y limpia camisa de percal de mangas remangadas sobre sus
fuertes y juveniles brazos desnudos, y sin mirar a Ivan Ilich -por lo visto
para no agraviarle con el gozo de vivir que brillaba en su rostro, se acercó al
orinal. -Gerasim -dijo Ivan Ilich con voz débil. Gerasim se estremeció. (…) La
salud, la fuerza y la vitalidad de otras personas ofendían a Ivan Ilich;
únicamente la energía y la vitalidad de Gerasim no le mortificaban; al
contrario, le servían de alivio.
crecer
socialmente, morir existencialmente
«Era como si bajase una cuesta a paso regular mientras
pensaba que la subía. Y así fue, en realidad. Iba subiendo en la opinión de los
demás, mientras que la vida se me escapaba bajo los pies… Y ahora todo ha
terminado, ¡Y a morir!»
la
rendición del yo ante la muerte
Y de pronto se dio cuenta de la debilidad de lo que
defendía. No había nada que defender.
forcejeando
con el agujero negro
Resistía como resiste un condenado a muerte en manos del
verdugo, sabiendo que no puede salvarse (…). Tenía la sensación de que su
tormento se debía a que le empujaban hacia ese agujero negro y, aún más, a que
no podía entrar sin esfuerzo en él.
muerte
de la muerte
-¡Éste es el fin! -dijo alguien a su lado. Él oyó estas
palabras y las repitió en su alma. «Éste es el fin de la muerte» -se dijo-. «La
muerte ya no existe.»
* Los títulos que encabezan los fragmentos son del autor del blog
06 octubre 2015
Roberto Bolaño
«la alta literatura, aquella
que escriben los poetas verdaderos, la que osa adentrarse en la oscuridad con
los ojos abiertos».
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Roberto Bolaño
30 septiembre 2015
Belleza medieval
Umberto Eco
Arte y belleza en la estética medieval (1959)
la cultura medieval, la cual, al haber elegido o
haberse visto obligada a elegir el latín como lengua franca, el texto bíblico
como texto fundamental y la traducción patrística como único testimonio de la
cultura clásica, trabaja comentando comentarios y citando fórmulas
autoritativas, con el aire del que nunca dice nada nuevo. No es verdad, la
cultura medieval tiene el sentido de la innovación, pero se las ingenia para
esconderlo bajo el disfraz de la repetición (al contrario de la cultura
moderna, que finge innovar incluso cuando repite).
¿oscura edad media?
Los medievales hablan continuamente de la belleza
de todo el ser. Si la historia de esta época está llena de sombras y
contradicciones, la imagen del universo que transluce de los escritos de sus
teóricos está llena de luz y optimismo.
inexhausta irradiación de
belleza
De divinis nominibus del Pseudo Dionisio
Areopagita. Aquí el universo aparece como inexhausta irradiación de belleza,
una grandiosa manifestación de la difusividad de la belleza primera, una
cascada deslumbrante de esplendores:
vocabulario
Venustez, temperie
la hilarante exigencia
simétrica
El principio de simetría, incluso en sus
expresiones más elementales, era un criterio instintivo tan arraigado en el
ánimo medieval que determinó la evolución misma del repertorio iconográfico.
Este procedía de la Biblia, de la liturgia, de los exempla praedicandi, pero, a
menudo, exigencias de simetría inducían a modificar una escena que la tradición
había transmitido en términos bien definidos, e incluso a forzar las costumbres
y las verdades históricas más comunes. En Soisson, uno de los tres magos es
sacrificado porque no hace pendant. En la catedral de Parma, san Martín divide
su capa no con uno, sino con dos mendigos. En San Cugat del Vallés, el Buen
Pastor, en un capitel, se vuelve doble. A estas mismas razones se deben las
águilas de dos cabezas y las sirenas de dos colas (Réau 1951). La exigencia
simétrica crea el repertorio simbólico.
la enciclopedia-cúmulo
La enciclopedia en forma de cúmulo pertenece a
una época que todavía no ha encontrado una imagen definitiva del mundo; por eso
el enciclopedista recoge, enumera, adiciona, empujado solo por la curiosidad y
por una especie de humildad anticuaria.
la indiferencia por lo
concreto
Nadie
había observado nunca verdaderamente un racimo de uvas, porque el racimo era
ante todo su significado místico: ahora en los capiteles se observan
sarmientos, pámpanos, hojas, flores, en los pórticos aparecen descripciones
analíticas de los gestos cotidianos, de los trabajos del campo y de los
oficios.
el desierto como imagen de
Dios
Eckhart [habla] de «abismo sin modo y sin forma
de la divinidad silenciosa y desierta»; y recuerda que «el alma alcanza la
suprema beatitud… arrojándose en la divinidad desierta donde no hay ni obra ni
imagen…»
el renacimiento y el ‘multiverso’
Lovejoy (1936) sugiere que la verdadera idea
revolucionaria de la cultura renacentista no ha sido el descubrimiento
copernicano, sino más bien la idea —que está presente en Cusano y se afirmará
en Giordano Bruno— de la pluralidad de los mundos.
números para ordenar el
mundo bárbaro
De una estética pitagórica del número que
reaccionaba ante el desorden de las edades bárbaras, se pasa a una estética
humanista, atenta a los valores del arte y al depósito de bellezas transmitido
desde la Antigüedad, que refleja el renacimiento del mundo carolingio.
*** Nota: los
títulos que encabezan los fragmentos son del autor del blog
04 septiembre 2015
Nostalgia del absoluto
George
Steiner
Nostalgia del absoluto (1974)
Nostalgia del absoluto (1974)
el inconsciente es una vivienda vienesa
Propongo con vacilación, pero con cierta seriedad, la sugerencia de que la
famosa división de la conciencia humana –el ello, el yo, el superyó– es en sí
misma algo más que el reflejo anatómico del sótano, la vivienda y la buhardilla
de un hogar de la clase media de la Viena del cambio de siglo. Las teorías de
Freud no son científicas en el sentido de ser universales, de ser
independientes de su medio étnico-social, como lo son las teorías de la física
o la biología molecular. Son lecturas inspiradas y proyecciones a partir de las
muy especiales condiciones sexuales, familiares y económicas de la vida
burguesa en la Europa central y occidental entre, digamos, los años 1880 y
1920.
estragos de la colonización
Llegara para conquistar o para convertir, para explotar o para medicar, el
hombre occidental llevó consigo la devastación.
el antropólogo, un destructor
La idea de viajar a lugares lejanos para estudiar pueblos y culturas
extranjeras sólo se da en el hombre occidental; surge del genio predador de los
griegos (...) Ninguna comunidad nativa sobrevive intacta después de la visita
del antropólogo, por hábil, por modesto, por discreto que pueda ser. La
obsesión occidental por la investigación, por el análisis, por la clasificación
de todas las formas vivas, es en sí misma un modo de sojuzgamiento, de dominio
técnico y psicológico. El pensamiento analítico adulterará o destruirá
fatalmente la vitalidad de su objeto. Tristes
trópicos de Lévi-Strauss expresa esta melancólica paradoja.
la esclavitud y el origen del pensamiento especulativo
La búsqueda desinteresada de la verdad abstracta es específica de cada
cultura, su historia es relativamente breve y tiene una geografía propia. Es un
fenómeno del Mediterráneo oriental (...) posiblemente relacionada con los
factores climáticos, la dieta proteínica, el sistema de parentesco dominado por
lo masculino en el que los hombres eran depredadores y tenían un papel
indagador dominante. Tal vez no habría existido un pensamiento especulativo
puro sin la esclavitud, si los hombres no hubieran dispuesto del tiempo libre
necesario para consagrar su voluntad, energía y ambiciones a problemas no
relacionados directamente con la supervivencia personal y económica. En otras
palabras, la persecución de la verdad es desde el principio una verdadera
persecución. Tiene elementos de caza y de conquista.
la atracción del obstáculo
Somos claramente un carnívoro cruel construido para avanzar, y construido
para avanzar contra y por encima de los obstáculos. En realidad, el obstáculo
nos atrae magnéticamente. Hay en nosotros algo esencial que prefiere la
dificultad, que busca la pregunta complicada. En última instancia, es por esto
por lo que los más dotados, los más enérgicos de nosotros han sabido –tal vez
sin articular este conocimiento– que la verdad es más compleja que las
necesidades del hombre, que en realidad puede ser completamente ajena e incluso
hostil a esas necesidades.
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