18 julio 2009

La agilidad

JOSÉ ANTONIO MARINA

"El baile es la experiencia de convertir el esfuerzo en gracia: me pareció que la filosofía era un modo de bailar"

Leo la Suma Teológica de Tomás de Aquino, un libro que atesora gran parte de la sabiduría medieval, y tropiezo con una idea fascinante. Aquino cree en la resurrección de los cuerpos, y se pregunta cómo serán esos cuerpos resucitados, esos cuerpos "gloriosos". El buen dominicio no se arredraba ante la dificultad. Responde con gran convicción que una de sus características será la agilidad. La define como al sumisión completa del cuerpo a la idea.

Como la capacidad de moverse de acuerdo con el espíritu. No sé si les he contado que yo estudié filosofía porque en mi adolescencia lo que verdaderamente me emocionaba era la danza. Quería dedicarme a algo que tuviera que ver con el baile. Como en España esa época no había escuela de danza, ni siquiera una compañía de ballet estable, pensé que mientras se aclaraba mi porvenir, estaría bien adquirir una cultura artística, y para ello comencé a estudiar Filosofía y Letras.

Entonces descubrí que lo que me emocionaba del baile era algo que trascendía el baile. Era la experiencia de convertir el esfuerzo en gracia. Aún sigo trastornado por esa experiencia. El bailarín trabaja, ensaya, suda en la barra para conseguir la agilidad y que no se note el esfuerzo. Para que su cuerpo sea dócil bajo el poder la música.

"Oh, cuerpo curvado por la música, / oh mirada iluminada! / ¿Cómo podríamos distinguir / el danzante de la danza?".

Así canta Yeats. Así quería ser yo (...). Entrenarse es duro, pero jugar con soltura es magnífico. Me pareció que la filosofía era un modo de bailar. Nietzsche dijo que era bailar por encima de uno mismo. Cuando experimentamos la torpeza, la limitación, la pesadez, la agilidad parece como la gran utopía. Los griegos consideraban que la gracia era el dinamismo de la belleza, la belleza que nos contagia su dinamismo y que experimentamos por ello como eu-foria: somos bien-llevados por ella. En ese instante de arrebato, escribía Ortega, "la onerosa vida pierde peso, se torna ligera, ágil, rapida, en suma alacer". Alacer es la palabra latina de donde viene la nuestra alegría. Por otra parte, alacer corresponde al vocablo griego elaphos, que designa los mismos valores, lo sin peso, ligero, y rápido. De aquí que elaphos signifique el ciervo.

De todas estas cosas hablé hace unos días en Bilbao a entrenadores y profesores de educación física. Quería que comprendieran que su tarea es profunda y hermosa, como la agilidad. Isaías convertía al justo en un atleta al decir de él: "Correrán sin cansarse".

El inagotable Tomás de Aquino señala otra cualidad del cuerpo glorioso: la claridad. La pintura tradicionalmente la representaba como un halo luminoso en torno a la cabeza de los santos. Es la irradiación de la verdad, de la bondad, de la belleza. En un bosque enmarañado nos encanta descubrir un claro. Y es una experiencia inolvidable.


JOSÉ ANTONIO MARINA, ARTÍCULO "LA AGILIDAD" EN EL SUPLEMENTO "ES" DE 'LA VANGUARDIA', 18/7/2009

Arte copy-paste

AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

"La obra de arte es ahora intercambio de información o no es"

(...) el handicap, hoy, de las artes "matéricas" como la pintura o la escultura, es que no pueden "palparse" en la Red, lo que las invalida como objetoflujo (premisa casi inevitable para que algo se considere contemporáneo). Es verdad que, por otra parte, como ya casi único exponentes de aquellos tiempos en los que la materia aún importaba, ess obras "matéricas" parecen tener aún más "aura", esa metafísica propiedad que hacía del objeto una obra irrepetible, pero ocurre que con la amplificación global del fenómeno de la copia, el "aura", ya casi ha dejado de tener valor para los contemporáneos consumidores de arte.

Parece como si todo objeto de arte contemporáneo tuviera que someterse a tres premisas: 1) que se pueda comprimir en un archivo informático, 2) que ese archivo esté preparado para fluir por la red, y 3) que sea susceptible de ser copiado. Así la fotografía, así el videoarte, así las perfomances filmadas, que cada vez cobran tanto valor como in vivo, así el arte conceptual, en el que la materialidad, no es más que un soporte subordinado al concepto; por no hablar del cine, la música y la literatura, en los que el "original" carece de valor por no existir.

La obra de arte es ahora intercambio de información, o no es. Y la información, de momento, fluye en voluptuoso caudal en la Red. No son malos tiempos para las artes, que explosionan cada día arrojando miles de fragmentos seminales, sino que son malos tiempos para la sacralización de los objetos artísticos. Se construyen museos más y más preciosos, para un concepto en estado de ruina.


AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO, ARTÍCULO "MUSEO" EN EL SUPLEMENTO CULTURA/S DE 'LA VANGUARDIA', 15/7/2009

17 julio 2009

o tempora
reposo

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13 julio 2009

'Tres dies amb la família': Erasmus interruptus

LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA
¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?

por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 8

Lo mejor. Tres días es lo que dura este silencioso y magistral descendimiento a la telaraña de miserias y desamores que anida en los bajos de una familia acomodada cualquiera. Como un tríptico irónico, la banal sucuencia del sepelio del abuelo (tanatorio-funeral-entierro) sólo sirve de telón de fondo, de pretexto narrativo, para la verdadera tragedia: el desafecto profundo entre parientes que apenas trascienden sus burbujas psicológicas y emocionales.

Con un realismo rotundo, con una prodigiosa sensibilidad -escamosa y llena de matices-, con un montaje sereno y desenvuelto donde no sobra ni falta nada, la jovencísima Mar Coll (¡28 años!) nos susurra sobre muchísimas cosas en muy poco tiempo (¡86 min!), y lo hace con un elenco de actores en estado de gracia.

Nausicaa Bonnín regala su fría mirada azul al personaje de Léa, joven que se ve atrapada entre su Erasmus interruptus en Francia -sueños truncados de lejana emancipación- y el regreso a una familia descompuesta a la que sólo puede mirar con desprecio.

La vemos humillada y desasida frente a los juegos inmaduros de sus padres separados, unos impresionantes Eduard Fernández y Philippine Leroy-Beaulieu. La vemos rota de desencanto ante las peroratas del patriarca Pere (Ramon Fontserè) sobre la familia unida. Y la vemos huyendo de la asfixia familiar, en una fantástica escena, a la secreta alcoba de los abuelos, oscuro cuarto con vistas al mar donde las primas comparten su amarga tristeza infantil.

Como un Lost in translation mediterráneo, esta película trilingüe -catalán, castellano y francés- habla de soledad intraducible y de desamparo profundo desde los ojos de una joven urbanita desarraigada. Y habla de vanas rebeldías: ved esa madre locuela y hedonista (Philippine Leroy-Beaulieu), que da una sonora patada al endreçat sanedrín familiar, mientras todo sigue imperturbable: la escudella must go on.

Sin resolución, sin catarsis, sin golpes de efecto, Tres dies amb la família se cierra simplemente con el embadurnado del cemento sobre la lápida. Porque ya ha dicho todo lo que tenía que decir.

Lo peor. Eso sí, nos hubiera gustado oírlo todo con más precisión: a veces, con la cosa del realismo sucio, a los montadores se les va la mano y acabamos escuchando apenas una sucesión de susurros y balbuceos.

Postdata. Viendo las entrevistas a Mar Coll, encima resulta que ni es pedante, ni ególatra, ni pretende arreglar el mundo. ¡Yuhu!


06 julio 2009

GOSSOS


hambre
juega
estel
melancolía

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AVIS


cristino
cari
mercè
eudald

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03 julio 2009

manel


La Fontcalda (Terra Alta), junio 2009
Suena la canción En la que el Bernat se't troba, en el disco Els millors professors europeus del grupo Manel (2008)

01 julio 2009

"Se suicidan doce fans tras la muerte de Jackson"

Quim Monzó | 02/07/2009 (La Vanguardia)

El lunes por la noche, como estaba aburrido, yo también me planteé suicidarme por la muerte de Jackson. Me dije: "Ahora que Michael ha muerto ¿qué sentido tiene mi vida?". Estábamos acabando de cenar y le pregunté a mi hijo pequeño: "¿Dan algo bueno por la tele?". Sin darle tiempo a contestar, el mayor sentenció: "Hoy, fatal. Ya no hay ni Crackòvia". Mientras la sirvienta recogía los platos, tomé la mano de mi esposa y le confesé: "Estoy deprimido por lo de Jackson". Me dijo: "¿Y quién no? Vete a la cama, cariño, que yo me voy a ver Entrelínies,que dan un reportaje sobre las cinco ambulancias medicalizadas que el SEM tiene en la ciudad de Barcelona: cada una de ellas hace una media de doce servicios al día para tratar enfermos crónicos, pero también accidentes de tráfico, atropellos, problemas cardiacos o personas inconscientes".

Solo en el piso -los niños estaban ocupados en bajar de internet el cuarto capítulo de la quinta temporada de Weeds- me fui a la habitacioncita donde escribo cuando estoy en casa, y me puse a navegar, a ver qué decían las noticias sobre la muerte del rey del pop (apelativo que, si La Vanguardia tuviese edición en catalán, parecería el nombre de una marisquería gallega). Y a cada noticia que leía sobre la muerte de mi ídolo, más y más me deprimía. De modo que pensé. "Pues me suicido y ya está". Empecé a meditar qué método utilizaría, pero eso de escoger método de suicidio me recordó un fragmento de un libro que publiqué hace cosa de año y medio, y pasar por donde ya pasé me pareció repetitivo, tanto que decidí que, mientras calibraba cómo acabar con todo, me cortaría las uñas de los pies.

Cortarse las uñas de los pies es también aburrido. Yo lo postergo tanto como puedo. El caso es que, cuando acabé, pensé: "Con lo que te cuesta cortártelas, ¿ahora vas a suicidarte?". Decidí, pues, esperar a que volviesen a estar largas, pero eso no consiguió que mi cabeza dejase de hervir. Michael había marcado mi vida, sí, pero, si no tienes nada más que hacer, muchos artistas pueden marcártela. ¿U2? Pff... ¿Bruce Springsteen? Bleagh... ¿Por qué será que los artistas me emocionan sobre todo cuando han muerto? Con esa idea me dormí - cada vez más difuso el fantasma del suicidio-, y fue a la mañana siguiente, mientras la sirvienta me servía el café, cuando vi en televisión que doce personas se han quitado ya la vida al no poder superar la muerte de Michael. La sirvienta chasqueó la lengua y susurró: "Qué burros, suicidarse porque Michael Jackson ha muerto...". Por un momento sopesé la posibilidad de despedirla por esa falta de sensibilidad, pero luego recordé lo difícil que es encontrar criada hoy en día, de modo que, simplemente, la miré de soslayo mientras mojaba el croissant en el café y pensaba: "¿Y qué sabrás tú de la vida?".

29 junio 2009

La Fontcalda y el pequeño inframundo

Viaje con Laura, Jose y Sara (26-28 junio 2009)
por Joan Pau Inarejos

la vita e bella
Tras una tortuosa espiral descendente por la montaña, finalmente llegamos al Santuari de la Fontcalda, curioso lugar sagrado de la comarca de la Terra Alta que, en vez de buscar las alturas, se hunde en el cráter. Por este estrecho valle discurre el Canaletes, un río verde y rocoso que todas las noches acoge burbujeantes conciertos de anfibios.

En un recodo del camino se halla la verdadera font calda, un manantial a 28 grados de donde mana cloruro cálcico, carbonato cálcico, sulfato de magnesio y cloruro sódico: bálsamo presuntamente infalible que ayer atraía peregrinaciones de enfermos y que hoy convoca a centenares de ciclistas en busca de la santa tonificación.

.la serpiente


amfibis
En el Canaletes también se abre una bella cala fluvial, muy solicitada cuando el sol aprieta. Como guardiana de este pequeño inframundo sulfuroso, aquí nos recibió una pequeña víbora, ágil y asustadiza, que reptó por la roca y se metió rápidamente en el agua, donde se enrolló silenciosamente. Sin tanta pericia reptil, también nosotros serpenteamos a nado la sinuosa garganta de piedra que dibuja el río, hasta llegar a una tibia cascada imposible de sortear.

.el zorro

Cayó la noche y la Ópera de las Ranas empezó a resonar por todo el valle. Estábamos sentados en la plaza del santuario cuando, de repente, una silueta perruna emergió de la oscuridad. El animal correteaba con sus patas flacas hasta que dejó ver sus verdaderas facciones de zorro. Atolondrado, se detuvo un momento en la plaza, y nos miró. Aquí es donde, según mandan las fábulas, el zorro se hubiera puesto a hablar sobre la sabiduría y la vanidad de este mundo. En vez de eso, y ante nuestras caras asustadas, pasó de largo y prosiguió su camino, quizá de vuelta a la guarida. El enclave de la Fontcalda le debe de venir muy de paso a esta raposa, porque la noche siguiente también se le vio pasar por allí, con algún pequeño trofeo entre las fauces.

.horta de sant joan

sanctus
Tremendos peñascos lejanos rodean el pueblo de Horta de Sant Joan, a donde llegamos tras otro festival de curvas y altibajos montuosos. La aldea, roqueña y austera, está salpicada de santos y vírgenes en las esquinas, aunque el auténtico patrón responde al nombre de Pablo Ruiz Picasso. Consta que el creador malagueño empezó por estos pagos a imaginarse el cubismo, y, como no podía ser de otra manera, los carteles celebran por todo lo alto el centenario de la segunda venida del genio (1909-2009). Viva la efeméride y sus dorados efluvios.

.miravet

curva de ballesta
Dejamos atrás las sequedades y nos dirigimos a los dominios del Ebro para contemplar Miravet. Desde lo alto del castillo templario, a uno le dan ganas de piratear a Machado y decir: Allá en las tierras altas, por donde traza el Ebro su curva de ballesta, dame tu mano y paseemos. La portentosa cinta azul del río surca el verde paisaje abierto, sobrio y solemne como la Castilla del poeta e igualmente testigo de guerras inveteradas. Desde las cruzadas medievales hasta la brutalidad de la Guerra Civil, parece mentira que este sereno Ebro haya estado tan torturado.

salpa
Bajamos al embarcadero de madera y vemos cómo el bello pueblo se asoma al Ebro, cumpliendo lo que se espera de su divulgada postal. El sol bosteza y hay que irse, así que ya expugnaremos Miravet en otra ocasión.

Joan Pau Inarejos, 29 junio 2009.

22 junio 2009

'Vacaciones de Ferragosto' o cómo reír con lo normal


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE:
LA BUTACA
¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?

por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 8

Lo mejor. Desde el primer minuto, esta película se difruta como un fresco realista y maravillosamente tierno sobre todo aquello que hacen, sienten y hablan las abuelas cada vez que son aparcadas por sus respectivas familias. Y lo hace con argumento tan mínimo como original: un cincuentón del Trastevere romano a quien, literalmente, le toca hacer de canguro de cuatro viudas con el objetivo de poder sufragar sus propios gastos.

Sin ningún sentimentalismo, si ninguna magnificación -al contrario-, el director, protagonista y víctima del caso real que inspira la película, Gianni de Gregorio, nos va descubriendo las sensacionales individualidades seniles que pueblan el metraje. En primer lugar la madre de Gianni, una fantástica mamma emperifollada y extravagante que recibe a las inquilinas con una mezcla de recelo y cortesía aristócrata, y que en su camerino doméstico va llamando constantemente a su hijo para negociar cosas absurdas o para pedirle que le lea en voz alta y le diga "cómo era Dartagnan físicamente" (!).

Tras ella, Marina, la madre del administrador, una anciana corpulenta y vivaracha que protagoniza algunas de las escenas más hilarantes de la película con su ausentismo de adolescente, su tendencia a fumar y a beber e incluso sus vanas y otoñales tentativas ligonas. Completan el álbum la Tia Maria, un monumento a las abuelas estáticas y resignadas, y finalmente la avispada Grazia, que intenta sortear las prohibiciones de su hijo médico zampándondose la pasta cuando nadie la ve.

Las cuatro yayas, traviesas y caprichosas como chiquillas, en las antípodas de todos los géneros cinematográficos, conviven y argamasan sus mundos sentimentales, sus gustos y sus chascarrillos, sus recuerdos y sus prejuicios, frente a los esforzados servicios del sufrido Gianni, todo ello sin extremismos humorísticos ni narrativos, más bien como si colocasen una cámara en un piso real de la acalorada Roma de agosto. Inenarrable el despertar de Gianni, que, tras apenas dormir un cuarto de hora, ya oye el revoloteo de las chicas de oro desayunando y disfrazándose en la cocina.

Lo mejor es que, ni Gianni es un altruísta, ni las abuelas son tontas. Así nos lo certifica un final genial y desdramatizador, donde se da fe de hasta qué punto las personas pueden comprar sus momentos de felicidad sin que se acabe el mundo. Bravo por la finezza.

Lo peor. Y con todo, cabe advertir que, por ser tan sintética y ajustada, Vacaciones de Ferragosto tiene un peligro para el espectador: llegar al minuto 75 y que se te haya pasado.


20 junio 2009

'El primer día del resto de tu vida': capítulo largo de Cuéntame

Atención: el texto contiene pequeños detalles sobre el argumento


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE:
LA BUTACA

¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?


por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 6,5

Lo mejor. Quitad los Alcántara por los Duval, y la muerte de Franco por el suicidio de Kurt Cobain, y ahí tenéis un capítulo largo y condensado de Cuéntame, una tierna y acomodaticia cronología parental que reúne lo mejor y lo peor de las historias corales de familias a través de los años, con pequeñas dosis de incorrección política.

No por repasar lugares trillados del género -el hermano mayor iracundo y protector, la adolescente rebelde y tribal, el deshielo sexual en la madurez, el síndrome del nido vacío- deja de hacerlo con encanto y convicción.

Afortunadamente, esta comedia dramática francesa -¡toma con la etiqueta!- no cae en la tentación ultraazucarada y retrógada de sus hermanas transatlánticas, sino que aborda con frescura y humor melancólico los trances biográficos más delicados del hogar. Ved esa pérdida de la virginidad bañada en sangre -divertido guiño metafórico-, o ese amago de infidelidad matrimonial rodado sin el mas mínimo dramatismo.

Las tres generaciones de la película vienen orladas por un trío de ases masculinos: Roger Dumas, -interpretando al abuelo socarrón y altanero-, Pio Marmaï -el sanguíneo nieto mayor, tozudo y de mirada penetrante-, y sobre todo el padre de familia, el Imanol Arias gabacho interpretado aquí por Jacques Gamblin.

El maduro galán, flemático, fumador y taxista empedernido, nos regala las escenas más emocionantes en el tramo final de la cinta. El elíptico adiós del padre, la reliquia de su cojín hinchable en el taxi y las notas del conmovedor tema musical Le premier jour du reste de ta vie acarician dulcemente, sin aspavientos, los tan cotizados lacrimales del espectador.

Lo peor. Un cálido alegato de la familia que, pese a todo, navega con algunas vías de agua en lo referente al ritmo y la narración. Su estructura fragmentada, por personajes, hace que la acción avance a trompicones y con constantes e irritantes fundidos a negro. Y en cuanto a la narración, francamente no nos creemos los enamoramientos platónicos y/o azarosos que les acaecen a los hijos de la familia. A la película le falta cimentación y le sobra humor videoclipero e ingenio verbal, que los tiene a raudales.

Sin ser original es entrañable y sin ser profunda, hace cosquillas en el tuétano.


17 junio 2009

diarios de viaje

15 junio 2009

L'Empordà, asomados al dragón

Viaje con Laura del 12 al 14 de junio 2009
por Joan Pau Inarejos
drac adormit
Subir a Pals es como asomarse al dragón. Entornando los ojos, uno puede fabular con una bestia escamosa dándose un zambullido frente a la playa. Sin duda, contemplar las Illes Medes en lontananza es el regalo inesperado de este bello enclave medieval, al que hemos llegado a la hora del Ángelus, entre espigas y campos dorados. Del vetusto Pals se puede decir que es una miniatura perfecta, una auténtica mónada del ancho Empordà que habremos de recorrer: ajedrezado por campos multicolores, lo poblan austeros megalitos medievales y parece serenamente sentado a mirar el mar.

.pandemónium
¡volad!
Será por sus oscuras raíces medievales, pero tienen estas tierras un suave perfume nigromante: así parecía anunciarlo la manada de gatos negros, mirones y sibilinos, que nos recibió la primera noche al subir a Pals, y así lo confirma el nido de gárgolas y demonios que germina en las bambalinas de la iglesia de Santa Maria de Castelló.

Para más indicios pandemónicos, en otra villa de la comarca, Verges, tienen el raro honor de seguir bailando una danza de la muerte medieval, y, donde ayer se conjuraban contra la peste y la guerra, quién sabe si hoy ruegan por la resurrección del sector servicios. El caso es que paseando por la aldea milenaria, tan volcada con su anual infierno viviente, puede uno toparse con algo tan excéntrico como un taller de la muerte: ahí asoman, por una puerta entreabierta, las calaveras almacenadas que deben de esperar una sesión de abrillantado, una reparación de urgencia, o quizá, como todas las vedettes, un último repaso de maquillaje.

.la deseada
rera
Como sucede en todas las tierras hermosas, y más si son fronterizas, el Empordà está poseído por otros: no sólo en las colonias de guiris que se asientan en las playas, sino también en feudos interiores como Rupià, vieja aldea poblada de descamisados inquilinos que tienen toda la pinta de barceloneses en busca de la Arcadia perdida -aunque no tengo pruebas. Y que los turistas espirituales vengan aquí, desde luego, no es de extrañar: por todas partes se respira una honda calma de piedra y de tierra fértil. Vedlo en este diminuto enclave de nombre sobrecogedor, Ultramort, donde el sol bañaba la campiña tras las humildes tejas y macetas florecidas.

.la ben plantada
ben plantada
Os presento a la señora del Empordà. Esta matriarca ben plantada custodia todo el horizonte de la comarca y responde al nombre de Santa Maria de Castelló d'Empúries. La hermosísima iglesia condal ha mantenido toda su lozanía gótica sin tener que recurrir a los tan manidos lifitings barrocos y, en su amplio interior, florece y respira con toda la luz de sus hermanas mediterráneas de Girona y Barcelona. Sin embargo, digan lo que digan los teólogos, la belleza no es eterna. "A veure si parleu bé de nosaltres", nos ruega el párroco con media sonrisa, "perquè l'església s'està caient a trossos i amb això de la crisi no ens ajuda ningú. Ni el bisbat". Al parecer, a Santa Maria, con 800 años a su espaldas, le puede venir de un mal ciclo económico.

.las verbenas y los bichos
revetlla
De noche, Begur huele a geranio. En las veladas de verano, las ciudades de la Costa Brava tienen ese aire que cantaba Maragall, de nit incendiada, fresca, suau i candorosa, ecos y aromas de pólvora, de cava, de banderas de papel y murmullos de cobla al aire libre. Serpenteando por las calles de Begur, dejamos atrás los flauteos sardanísticos y espiamos una terraza señorial a pie de calle, orientalismo extravagante donde uno imaginaría al rey Baltasar leyendo cartas de amor. Nadie nos descubre, salvo una fortuita araña que recuelga de la reja de entrada.

Desde luego, salvo los entomólogos, no se viaja para ir a admirar la vida microscópica, pero ahí está toda la retahíla de bichos y menudeces biológicas, siempre acompañando nuestros ajetreados andares de turista. Lagartijas fugitivas, libélulas recién fenecidas o vibrantes bancos de pececillos que se escabullían a nuestro paso en el puerto de l'Estartit...

.s'agrafies
s'agrafia III
Nuestro recorrido marítimo termina aquí, en las frondosidades minerales y coralinas de S'Agaró, paisaje arrobador que puedo multiplicar en serigrafías warholianas por obra y gracia de la fotografía digital.

Y aquí, en la guarida de S'Agaró, nos reencontr
amos con el dragón, tendido sobre las aguas con sus imponentes patas rugosas. Lo cierto es que, viéndolo hacer la siesta bajo los ramajes de pino, el monstruo no parece tan temible.

Joan Pau Inarejos, 15 junio 2009.


empordà absurd

10 junio 2009

Sant Boi o el GPS inconsciente

Geografía personal de mi ciudad
por Joan Pau Inarejos

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Esta es mi calle. No és estret i brut, ni fa olor de gent, ni tiene nom de poeta, como la calle que cantaba Serrat; más bien es un anodino y aseado pasaje metropolitano que, eso sí, siempre he visto como un amable remanso en el meollo de una ciudad con algo más de 80.000 almas. Como mucho, luce el carrer Torrefigueras un cierto aire multicultural: por él desfilan una mezquita, Omar Ibn El Khattab, y una modesta iglesia evangélica cuyo frontispicio reza ecos de telefilm bíblico: Rey de reyes. El resto de reclamos para el transeúnte se cuentan con los dedos de la mano: un centro de estética que eternamente invita a depilarse y el siempre ajetreado garaje de una panadería, que a altas horas de la madrugada ya exhala sus perfumes de trigo. En esto sí que coincido con Serrat: és un carrer qualsevol. Cierto. Pero más que por su trazado, mi calle vale por su horizonte. No se ve el mar, ni grandes montes, sino un humilde recorte en verde, que a veces hace soñar en una pequeña Arcadia a tiro de piedra.

tallos
Es esto que veis: el parque de la Muntanyeta, una colina antaño tapizada de pizarra gris y hoy olímpicamente rediseñada en rosa y hierro por Arata Isozaki. La entrada a este parque ha tenido siempre para mí aires iniciáticos: será porque la flanquea la Masia Torrefigueras, pequeño Partenón doméstico que también exhibe un lifting rosáceo por obra y gracia de una empresa municipal, o será porque siempre he subido allí cuando busco la compañía del aire y del silencio. Al fin y al cabo, con la ciudad a tus pies nada puede ser muy grave o acuciante, y, para qué negarlo: el skyline de Barcelona siempre pacifica el alma. Viendo las lejanas Torres Mapfre y el parpadeo de la aguja de Calatrava, pienso en la desolación que debían sentir los neoyorquinos al perder sus gemelos ejes del mundo.

geografía personal de sant boi
joan pau inarejos


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Igual que nuestros pensamientos más recurrentes, que nuestros sueños más repetitivos, que nuestras manías más tontas, lo queramos o no, la ciudad está llena de rutas que llevamos grabadas en el tuétano, esas que recorres con un GPS inconsciente, siempre por la misma acera y con el mismo paso. En mi caso, una de ellas empieza en esta vieja fuente, donde a veces peregrinan mujeres magrebíes para llenar garrafas y donde inicia su curso la sinuosa calle Jaume Primer, río descendente que siempre me ha llevado a puertas familiares. En el número 57 asoma una tienda de mimbres que supongo antiquísima, con un apacible druida de bigote blanco del que seguramente nunca sabré el nombre.


Y más abajo de Jaume Primer, otros sabores matéricos: los escalonados pisos de chocolate, que evocan la arquitectura comestible de los cuentos y sobre todo la concatenación familiar: allí han morado mi madre, mis abuelos, mi bisabuela, mis tíos, mis primos y varios perros casi consanguíneos, como el negro caniche Nit o la actual saltarina Tibi, que ha parido decenas de cachorros para mayor gloria de la dinastía canina. Tiene la categoría de una ley física: estoy convencido que en Jaume Primer siempre habrá perros.


Quizá penséis que es ridículo, pero guardo una ligera melancolía para las pequeñas cosas que ya no están. Por ejemplo, aquí, donde leéis OHL, había antes una hornacina al aire libre con una fuente: un diminuto testigo cóncavo de las arquitecturas del pasado, algo que por supuesto nadie catalogaría ni en un folleto de barrio, pero algo que yo siempre me detenía a mirar. Hoy, donde había esa hornacina, el reformismo municipal y los planes anticrisis han erigido pisos, una escuela de música y unos futuros cines. Lo peor es que ya no sé exactamente dónde estaba la capillita acuática. Las grúas lo remueven todo y confunden las geografías más íntimas.


Otra de las rutas inconscientes me lleva siempre de paso por la calle Lluís Pasqual Roca, donde se alza este poderoso edificio de la Cooperativa Agrària Santboiana. Sant Boi de Llobregat no es un pueblo turístico, desde luego. En su modesta medianía, no tiene la vulgaridad plomiza de otros municipios metropolitanos de cuyo nombre no quiero acordarme, pero tampoco alberga ninguna belleza especial. Los encantos más cercanos son el mar y la rocosa cripta Güell, ambos fuera de nuestras fronteras. Quizá por todo esto, los más mínimos síntomas estéticos que se detectan en una ciudad como esta enseguida hacen bullir la imaginación.
geografía personal de sant boi
joan pau inarejos


Así ocurre con la fortaleza agraria de aires noucentistas, y también con esta menuda casa de la calle La Plana, con un herido lomo multicolor que parece convertirla en hermana menor de la fastuosa Casa Batlló de Gaudí. No deja de ser curioso este añejo modernismo, que con un simple espolvoreo de cerámica y hierro puede vestir de novia cualquier fachada. Vedlo también en la cercana avenida Francesc Macià, donde un tablero de ladrillo y motivos florales rescata una farmacia del anonimato.


Hay gente que, cuando se aburre, dibuja caras, garabatos o bien estampa su firma. Yo dibujo la iglesia de Sant Baldiri. Si hay algún eje, alguna silueta, algún templo fundacional de mi infancia, sin duda es esta sobria y espléndida iglesia dieciochesca que domina el valle del Llobregat. Otras aldeas gesticularán con emperifollos neogóticos o coloristas, pero, como saben los conductores de la C-245, el templo santboiano, siempre omnipresente, desarma por su rotunda simplicidad. Ved el recorrido de su bello hastial sinuoso, y, sobre todo, el robusto campanario poligonal, sin joya ni corona, humildemente relegado a la derecha de la fachada. Dicen que es barroca, que tiene aires neoclásicos, que conserva restos románicos, pero yo me la aprendí mucho antes de estudiar los estilos, y por otra parte es bien sabido que la biografía personal tiene su propio orden histórico, de modo que en mi fuero interno, Sant Baldiri es simplemente la madre de todas las iglesias y más aún: la que anuncia que hemos llegado a casa.


Y no puedo cerrar esta particular geografía santboiana sin rendir un parco homenaje a los sitios de paso o de encuentro, eso que los sociólogos pedantes llaman los no lugares, donde, por convención o por azar misterioso, siempre te reúnes con los tuyos para partir hacia cualquier otro sitio. No creo que ningún santboiano le tenga un especial aprecio a La Farola, pero ahí está, como la Puerta de Alcalá, el siempre concurrido enclave entre Francesc Macià y la Plaça de Catalunya, viéndolos pasar a todos, jóvenes y viejos, bajo su rótulo ochentero que no hace sino señalar lo obvio. Ahí está la farola, tan vacía y aleatoria, donde podría haber un árbol o simplemente nada. Pero, si no estuviera, ¿dónde quedaríamos? No reparamos en la farola, como no reparamos en el suelo que pisamos o el aire que respiramos. Ella lo sabe y sonríe silenciosamente cada vez que me ve pasar.

Joan Pau Inarejos, 10 junio 2009
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07 junio 2009

'Los mundos de Coraline' o las cosas perdidas


¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE:
LA BUTACA

por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 7

Soñar fuera de los límites mentales de Disney siempre es un mérito, y si además se hace con personalidad estética, como en el caso presente, entonces es para descorchar el cava.

Que nadie se engañe: 'Los mundos de Coraline', reescritura moderna de la Alicia de Lewis Carroll, no es una pieza de animación rompedora, ni vanguardista, ni deslumbra por su potencia tecnovisual, ni desafía con un final abierto o apoteósico.

Más bien, en su imperfección artesanal de stop-motion, le retrotrae a uno a ciertas atmósferas de la infancia predigital: a los añejos parques de atracciones, a los vapores de agua, al tren de la bruja, al cartón, la linterna mágica y el papel pinocho.

A las texturas que creíamos olvidadas y que resurgen maravillosamente en escenas como el número de teatro de las srtas. Spink y Forcible, viejas vedettes venidas a menos que rivalizan con sus trajes de Venus y sirenas y que desabrochan sus propios cuerpos fofos para que salgan volando las bailarinas que llevan dentro. O en otras delicias visuales como ese padre jardinero que cabalga entre las flores a lomos de una mantis mecánica.

Contrafiguras imaginarias, con aromas de Klee y de surrealismo circense, que florecen en protesta contra el estrés y la desatención de los adultos, pero que no se complacen -y eso es lo importante- en su ingenuidad escapista de bellos colores.

Al contrario: Henry Selick tiene el buen gusto de llevarnos a un tercer estadio, donde la presunta Arcadia de Coraline, como todas las fantasías especulares, acaba esombreciéndose: ved esa lucha freudiana, tan políticamente incorrecta, entre la esquelética madre terrible y su atemorizada hija, que huye por una inquietante telaraña metálica. O esa amenaza constante, verdadero hallazgo iconográfico, de perder los ojos y tener en su lugar botones cosidos, hasta ser tétricos muñecos de una falsa felicidad...

Luego vendrá 'Up' y los magos de Pixar a pegar un nuevo acelerón asombroso a la animación digital y su fresco humor rítmico, pero los meandros de Coraline, sus pliegues y sus metamorfosis constantes, merecen sin duda un modesto lugar en el museo de las cosas "malas o perdidas".


25 mayo 2009

cuenta atrás

dasein

Barcelona, mayo 2009

18 mayo 2009

ranking de cine 2009 (provisional)


las mejores

1 LA CLASE

Nota: 8,5
Ni fábulas, ni sentimentalismos, ni heroísmo entre pupitres. Lo que nos brindan aquí es puro realismo, se diría que un instituto de secundaria filmado en directo.

2 RAF: FACCIÓN DEL EJÉRCITO ROJO

Nota: 8,5
Contundente, suculento y riguroso retrato del terrorismo de extrema izquierda en la Alemania de los 70, con los jóvenes rojos europeos paseándose en cueros ante los atónitos uniformes de sus colegas árabes

3 DÉJAME ENTRAR

Nota: 8
Una vampira púber felizmente nada prototípica: ni es pelirroja, ni es fatal, ni es atractiva, ni es malvada. Es una simple adolescente de ojos tristes que consigue conmover en su soledad hambrienta e inconsolable.

4 LA DUDA

Nota: 7
Saltan chispas, se electrifica el aire entre Meryl Streep y Philip Seymour Hoffmann, hasta el punto que, en un momento de la cinta, el cuerpo a cuerpo parece cobrar cierto voltaje erótico.

5 THE VISITOR

Nota: 7
El arranque tiene todo el encanto y hasta el suspense de una fábula contemporánea: el europeo decadente vuelve a casa y encuentra unos involuntarios okupas venidos de más allá de la legalidad.

los fiascos

1 SIETE ALMAS

Nota: 4
¿Lo habrán disecado? ¿Será una ingesta de valium? El caso es que Will Smith deambula exangüe por 123 minutos de auténtico artificio lacrimógeno, que ni consigue su objetivo ni aporta nada nuevo al género de la ciencia-emoción

2 THE READER

Nota: 4
Un nuevo artificio cinematográfico totalmente carente de alma, para mayor gloria de sus pálidas estrellas (Kate Winslet y Ralph Fiennes: ¡uy que chute!).

3 SLUMDOG MILLIONAIRE

Nota: 5
Lagarto, lagarto. El oscarizado Danny Boyle empieza con atisbos de denuncia social y termina vendiéndonos las batukas y los bailoteos de la India. Un tramposo Aladdin de autor.

4 EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON

Nota: 5
Indignante que con una premisa narrativa tan seductora -vivir al revés- y con un diseño de producción tan cuidado la historia sea incapaz de transmitir la más mínima emoción.

Las fauces abiertas de Morella

Viaje con Laura en mayo de 2009
por Joan Pau Inarejos

antigua morella
Esta es la primera imagen que tengo de Morella. No: por supuesto, no viví en los años 20, pero los baúles de mi casa aún conservan estampas y postales de la que fue villa natal de mi bisabuelo por vía doblemente materna, Josep Balaguer Querol. Una vez allí, empujado por cierta misión biográfica, y porque uno siempre busca piedras filosofales de sus orígenes, pregunté a las ancianas del lugar, en busca de la casa de mi antepasado. El apellido les sonaba, y poco más. Ha llovido mucho en un siglo.

fortín
La silueta encaramada de Morella, en sepia o blanco y negro, siempre me había impresionado, y pensaba en ella casi como en pueblo desaparecido de la historia, o perdido en el limbo de las cruzadas medievales. Lo cierto es que Morella no sólo existe, como la vecina Teruel, sino que su primera aparición en vivo es de las que difícilmente se olvidan. La mole del inveterado fortín castellonense se alza espectacular a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar, y gracias a los potentes focos modernos, de noche se convierte en la enorme lámpara refulgente del Maestrat. Suerte que arriba venden ropa de abrigo para los atolondrados turistas mediterráneos como yo, que a partir de abril acudimos a todas partes en manga corta.


crit
A pesar de su hermoso nombre, de dulces ecos romanceros, Morella entera está recorrida por muecas y terribles fauces abiertas. Vedlo en este muro de ventilación, involuntario lienzo expresionista, o en los inquietantes aullidos de piedra que se dibujan en el castillo y que invitan a emular 'El grito' de Munch (no me lo tengáis en cuenta: los viajeros también estamos para parodiar las ciudades). Los agujeros negros de este microcosmos levantino continúan en el acueducto, monstruo medieval lleno de hileras de ojos, y también en los párpados de piedra desde donde se pueden atisbar las alturas de la ciudad...

ayer y hoy
Quién sabe si mi bisabuelo rezó aquí, en la basílica de Santa Maria la Major. Donde ayer se agolpaban sombreros blancos y estandartes de procesión, hoy se suceden las cámaras digitales para inmortalizar este precioso templo gótico, horizontal como un oleaje y abierto de par en par en su brillante portalada, cuajada de hornacinas, gruesas perlas moradas y floraciones de piedra. En el interior, las escaleras caracolean hasta un colgante Juicio Final, donde los apóstoles asoman como miniaturas de un teatro de marionetas. Lástima que los retablos barrocos, con su censura dorada, nos priven de las voluptuosas curvas de tantos ábsides... Por lo visto, todo templo tiene sus episodios de transformismo, y ahí tenéis la iglesia de San Miguel, que ha dejado de curar almas y hoy es un centro de atención primaria.

asoma
Al caer la noche abandonamos la ciudadela, y el peñasco lunar se va empequeñeciendo a nuestras espaldas. Como un grito en la oscuridad, Morella aguarda a mi bisnieto de aquí a otros cien años.


Joan Pau Inarejos, 17 junio 2009.