10 abril 2009

¿Cómo podéis vosotros?


SLAVOW ZIZEK

"No hay antisemitismo, sino reconocimiento secreto a los judíos: cómo podéis vosotros comportaros así?"

[Sobre el conflicto de Oriente Medio] Es necesario ser lo suficientemente honesto para reconocoer la naturaleza simbólica selectiva del sufrimiento elevado a un estatus ejemplar: ¿qué es el sufrimiento de los palestinos en la Franja Occidental en comparación con el sufrimiento de la gente en algunos países musulmanes atrasados? ¿Qué fue del sufrimiento de los chilenos bajo Pinochet en comparación con, por ejemplo, el sufrimiento en Corea del Norte? (...)

En este sentido simpl(ificado)e, es realmente injusto elevar a los palestinos hacia símbolo global del sufrimiento: si su situación fuese realmente tan desesperada habrían emigrado masivamente a Jordania y a otros países árabes realmente prósperos. Es como si hubiera en la crítica a la política de Israel un elemento no de antisemitismo "injusto" sino, por el contrario, de reconocimiento secreto de los valores éticos elevados y especiales de los judíos: de todos los pueblos, ¿cómo podéis vosotros comportaros así?

SLAVOW ZIZEK, 'IRAK. LA TETERA PRESTADA' (2004)


Guerra Europa-EEUU


SLAVOW ZIZEK

"¿Y si el objetivo de la guerra de Irak no fuera el petróleo sino fortalecer el dólar frente al euro?"

Todo el mundo se ha estado quejando recientemente de que la postura europea frente a Estados Unidos era débil e inconsistente, que Europa no logró mostrarse como un agente político autónomo: sin embargo, ¿no constituye este aplastante reconocimiento del fracaso un signo positivo en sí mismo? (...) La lección del feminismo es instructiva en este punto: el primer paso para las mujeres no era luchar contra el patriarcado, sino experimentar su situación como injusta y humillante, y su pasividad como el no haber logrado actuar.

Aquí, me gustaría proponer la hipótesis de que la guerra entre Estados Unidos e Irak fue, en términos de su verdadero contenido socio-político, la primera guerra entre Estados Unidos y Europa. Es decir, ¿y si, como ya han sugerido algunos economistas, el verdadero objetivo de la guerra no fuera principalmente el control de los recursos petrolíferos, sino el fortalecimiento del dólar, la prevención de la derrota del dólar por parte del euro, la prevención del colapso de un dólar que está cada vez menos "cubierto" por un valor "real" (pensemos en la inmensa deuda norteamericana)? Hoy día, una Europa unida es el principal obstáculo del Nuevo Orden Mundial que Estados Unidos quiere imponer.

SLAVOW ZIZEK, 'IRAK. LA TETERA PRESTADA' (2004)


La rosa y la cruz


SLAVOJ ZIZEK

"El verdadero amor no tiene miedo a acercarse: hay que reconocer la rosa de lo sublime en la cruz cotidiana"

(...) la posición de mantener una distancia adecuada hacia el objeto amado para no estropear su encanto es un signo seguro de un amor falso: el verdadero amor no tiene "miedo a acercarse demasiado", es la disposición de aceptar al objeto amado en toda su realidad normal y, al mismo tiempo, retener su estatus de sublime; o parafraseando la paráfrasis que hace Hegel de Lutero, reconocer la rosa de lo sublime en la cruz de la vulgaridad cotidiana. Y la lección política (o implicación, más bien) de esta posición de "reconocer la rosa de lo sublime en la cruz de la vulgaridad cotidiana" no es mistificar la realidad existente o pintarla de colores falsos, sino lo contrario: reunir la fuerza para trasladar la visión sublime (utópica) a la práctica cotidiana: resumiendo, practicar la utopía.

SLAVOJ ZIZEK, 'IRAK. LA TETERA PRESTADA' (2004)


Nuevos muros


SLAVOW ZIZEK

"El nuevo racismo ya no es naturalista ni culturalista, sino egotista económico"

La paradoja propiamente dialéctica es que podemos perder a "Europa" a través de su misma defensa. Recientemente, una decisión de mal agüero de la Unión Europea fue aprobada de modo casi inadvertido: el plan de establecer una fuerza de policía de fronteras europea para lograr el aislamiento del territorio de la Unión, y así prevenir la llegada de inmigrantes. Esta es la verdad de la globalización: la construcción de nuevos muros que protejan a la próspera Europa de las hordas inmigrantes (...).

Este nuevo racismo del mundo desarrollado es, en cierta medida, mucho más brutal que en su anterior manifestación: su legitimación implícita no es ni naturalista (la superioridad "natural" del Occidente desarrollado) ni ya culturalista (los de Occidente también queremos preservar nuestra identidad cultural), sino el egotismo económico desvergonzado: la línea divisoria fundamental se encuentra entre quienes están en la esfera de la prosperidad económica (relativa) y los que se hallan excluidos de ella.

SLAVOW ZIZEK, 'IRAQ. LA TETERA PRESTADA' (2004)


08 abril 2009

Europa frente al McMundo


SLAVOW ZIZEK

"McMundo puede asimilar las tradiciones premodernas; el cuerpo extraño que no puede asimilar es la modernidad europea"

Durante muchos años he abogado por un "eurocentrismo de izquierda" renovado. Hablando sin rodeos: ¿queremos vivir en un mundo en el que la única elección posible sea escoger entre la civilización norteamericana y la emergente civilización autoritario-capitalista china? Si la respuesta es no, entonces la verdadera alternativa es Europa. El Tercer Mundo no puede generar una resistencia lo bastante fuerte a la ideología del Sueño Americano; en la constelación actual, solo Europa es capaz de hacer eso. La verdadera oposición actual no es entre el Primer Mundo y el Tercer Mundo, sino entre la unión del primer y el Tercer Mundo (el imperio Norteamericano global y sus colonias) y lo que queda del Segundo Mundo (Europa).

A propósito de Freud, Theodor Adorno afirmó que lo que observamos en el "verwaltete Welt" contemporáneo y su "desublimación represiva" ya no es la vieja lógica de la represión de das Es y su Triebe sino un perverso pacto directo entre das Überich (la autoridad social) y das Es (pulsiones agresivas ilícitas) a expensas de das Ich.

Algo estructuralmente similar parece estar ocurriendo hoy día a nivel político: un extraño pacto entre el capitalismo global postmoderno y las sociedades premodernas, a expensas de la modernidad propiamente dicha. Para el Imperio global multiculturalista norteamericano, es fácil integrar las tradiciones premodernas locales: el cuerpo extraño que no puede asimilar realmente es la modernidad europea. La Yihad y McMundo son dos caras de la misma moneda. La Yihad ya es McYihad.

SLAVOW ZIZEK, 'IRAQ. LA TETERA PRESTADA' (2004)


31 marzo 2009

El valor d'una paraula


A molts progres els deu haver agafat a contrapeu, això que els homosexuals vulguin casar-se. Ja els veig estirant-se dels cabells: "com és que, després de dècades de pedagogia individualista ara, als suposats paladins de l'alliberament sexual els agafa la dèria de recuperar el sagrament?". George Lakoff, actual guru dels progressistes nord-americans, respon lúcidament: el nostre principal dinamisme no són els interessos, sinó els relats, de manera que l'activista gai no es conforma amb la igualtat jurídica. Com un Prometeu modern, vola més amunt i aspira a robar el foc als déus heterosexuals. Fer-se amb el tresor cultural. Sí, tan senzill, tan poderós i tan controvertit com conquerir la paraula. "Matrimoni".


GEORGE LAKOFF

"La majoria de gais volen alguna cosa més que unions civils; volen matrimonis de veritat, amb tota la seva càrrega cultural"

Els liberals pragmàtics ho consideren [les unions homosexuals] una qüestió d'avantatges pràtics pel que fa al dret d'heretar, la sanitat, l'adopció, etc. Si es tractés només d'això, amb les unions civils -que de tota manera serien un bon pas endavant- ja n'hi hauria prou, perquè proporcionarien la mateixa protecció davant la llei. Per què no deixem que l'estat s'encarregui de les unios civils i l'església dels matrimonis, com passa a Vermont?

Els progressistes idealistes, en canvi, van més enllà dels avantatges materials, sense deixar de reconèixer-ne la importància. La majoria d'activistes a favor dels drets dels gais volen alguna cosa més que unions civils. Volen matrimonis de veritat, amb tota la seva càrrega cultural -volen un compromís públic basat en l'amor, totes les metàfores que comporta i tots els rituals, alegries, penes i experiències familiars- i poder sentir-se normals de manera que es puguin equiparar als altres (...).

La sacralitat és un valor més elevat que la justícia econòmica. Parlar d'avantatges i de beneficis no ve a tomb quan el que es qüestiona és la sacralitat del matrimoni. Són l'amor i el compromís que permeten definir l'ideal de la vida conjugal, l'essència mateixa del matrimoni (...).

Quan us trobeu enmig d'una conversa hi ha una resposta molt senzilla davant d'algú que us digui: "Jo crec que els gais no s'haurien de poder casar. I tu?". La resposta seria: "Jo crec en la igualtat de drets i punt. No em sembla que l'estat s'hagi de dedicar a anar dient a les persones amb qui s'han de casar i amb qui no (...) i negar als qui s'estimen el dret de casar-se és una injúria contra la dignitat humana".

GEORGE LAKOFF, 'NO PENSIS EN UN ELEFANT' (2004)


Sense marcs


GEORGE LAKOFF

"Els progressistes pateixen d'hipocognició profunda"

Els conservadors poden apel·lar a un marc preestablert, aquell segons el qual els impostos són una xacra o una càrrega, que permet l'ús d'una expressió sintètica com allejuament fiscal. Els progressistes, però, no tenen un marc preestablert. Se'n pot parlar, però és força més laboriós, pequè no hi ha cap marc preestablert públicament, cap idea prefixada en la ment d'aquells a qui ens adrecem.

En les ciències cognitives aquest fenomen té un nom. S'anomena hipocognició, i es refereix a una mancança de les idees que es necessiten, la d'un marc relativament simple que es pugui evocar amb una o dues paraules.

El concepte d'hipocognició prové d'un estudi que va portar a terme a Tahití durant els anys cinquanta l'antropòleg Bob Levy, que també era psicoterapeuta. Levy s'ocupava d'esbrinar per què a Tahití hi havia tants suïcidis i va descobrir que els tahitians no posseïen el concepte de dol. El sentien. En vivien l'experiència. Però no tenien cap concepte ni cap terme per anomenar-lo. No el veien com una emoció normal. No hi havia rituals al voltant del dol. Ni practicaven cap teràpia, ni res per l'estil. Els mancava un concepte que necessitaven, i així, acabaven suïcidant-se massa sovint.

Els progressstes pateixen d'hipocognició profunda. Els consevadors en patien. Quan Goldwater va perdre les eleccions de 1964 tenien molt pocs dels conceptes que tenen avui. En els quaranta anys que han passat d'ençà d'aleshores, els conservadors han acabant omplint els seus buits conceptuals. Els nostres, en canvi, encara hi són.

GEORGE LAKOFF, 'NO PENSIS EN UN ELEFANT' (2004)


27 marzo 2009

'The reader' o cómo matar una buena historia


¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE:
LA BUTACA

por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 4

Que venga la policía científica y acordone el cine, porque esto tenía toda la pinta de una fantástica historia (habrá que leer la novela original de Bernhard Schlink) a la que han asesinado a sangre fría, o almenos dejado exangüe, con un nuevo artificio cinematográfico totalmente carente de alma, para mayor gloria de sus pálidas estrellas (Kate Winslet y Ralph Fiennes: ¡uy que chute!).

Lo mejor. Tiene 'The reader' un arranque seductor: un adolescente es rescatado por una mujer que le dobla la edad, y ambos inician una aventura clandestina a ritmo de lecturas en voz alta de 'La odisea' y 'La dama del perrito'.

Seguimos con limpia curiosidad esta impostura amorosa entre el trémulo joven y la sombría madura. Asistimos a las certeras dudas del joven, que se debate entre el mundo luminoso de sus amigos y la sucia guarida de la amante.

Lo peor. Pero pasados estos primeros efluvios, 'The reader' pierde totalmente el norte emotivo y despliega una gélida puesta en escena sobre los desengaños y la memoria histórica. Tiene el desarrollo tan poca credibilidad, tan poco arraigo histórico y humano, que tan pronto podría ser el Berlín de los años 60 como Masachussets durante la Gran Depresión.

Si queríais más tedio, cuando la historia está ya para darle la extremaunción, empiezan a contárnosla una y otra vez, como si fuéramos tontos o amnésicos.

Fue una buena historia; que en paz descanse.


OTRAS OPINIONES

Almudena Muñoz en LaButaca.net: El mal de “The reader (El lector)”, de haber uno en su inmaculada factura, es el mismo que aqueja a otras adaptaciones contemporáneas pendientes de los galardones, como 'Revolutionary Road' (2008) o 'Expiación' (2007): aliviar el tono áspero para que hermosas estampas y brillantes interpretaciones totalicen el significado. "The reader (El lector)” garantiza el triunfo de las adaptaciones volátiles, tan apagadas como las redacciones que ofrecen los traductores cibernéticos de manera gratuita.


23 marzo 2009

'Los abrazos rotos': del desgarro al ridículo


¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE:
LA BUTACA

por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 6,5

Lo mejor. Sí: Almodóvar está enamorado de sí mismo. Se pone a sí mismo. Pero vale la pena ir a verlo. Porque, más allá de piruetas y egocentrismos -que los hay, y a borbotones-, nos regala aquí un sabroso triángulo erótico, filmado con temple y belleza, entre Penélope Cruz, Lluís Homar y un soberbio José Luis Gómez, en el papel de celoso magnate.

Sensual y onírico, nos deja el manchego imágenes hipnóticas: esa Penélope llagada y soñolienta, los coches solitarios en la carretera o los amantes en su mortaja de sábanas, que hacen pensar en Magritte y la oscura hermandad del sexo y la muerte, todo bañado en unas trágicas notas de cuerda.

Desengrasan la función una batería de fantásticas pastillas cómicas: Rossy de Palma y Chus Lampreave componen sus esperpentos de escalera, Lola Dueñas despierta de golpe con sus gritos de vulgar leedora de labios, y Carmen Machi arranca la carcajada con su monólogo sobre sexo y drogas en que constantemente se le ponen los pelos de punta. "Mmm... ¡Qué dedo gordo del pie!".

Lo peor. Inexplicablemente, la elegancia melodramática de 'Los abrazos rotos', pespunteada con felices botones cómicos, se precipita al final en un despeñadero de explicaciones insoportables y sonrojantes, como si el desenlace se lo hubieran confiado a un escritor de culebrones con diarrea verbal. Lástima que buenas películas como esta se tomen tan serio a sí mismas y acaben chapotendo en el ridículo.


14 marzo 2009

Para volver a verla: 'RAF: Facción del ejército rojo'


¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE:
LA BUTACA

por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 8,5

Lo mejor. Muchas perlas se podrían extraer de este contundente, suculento y riguroso retrato del terrorismo de extrema izquierda en la Alemania de los 70. Si hubiera que detener el proyector en algún momento, lo haría quizá en la fabulosa secuencia del viaje de entrenamiento a Jordania: los jóvenes rojos europeos, medio anarquistas violentos, medio hippies hedonistas, se pasean en cueros ante los atónitos uniformes de sus colegas árabes.

Con un crescendo admirable, poco a poco veremos como esos pipiolos rebeldes van sedimentando una secta violenta, que les hace caer en la paranoia, la traición, el aislamiento, la locura, y en algunos casos el hundimiento.

Sí: la película traza todas las pasiones y las miserias del terrorista. La madre que abandona a sus hijas, la camarada que acusa a un compañero de espía israelí y profiere "matadle", la utilización de los suicidios como falsos martirios; todo eso está en la película de Uli Edel, que sin embargo hace gala de una exquisita objetividad para con sus criaturas enjauladas. Le ayudan dos mujeres formidables. Martina Gedeck, está soberbia interpretando a la íntegra intelectual que acaba arrastrada por la lucha armada, y Johanna Wokalek cautiva con su papel de implacable instigadora juvenil.

Lo peor. Si hubiera que ponerle algún pero, 'RAF. Facción del ejército rojo' concluye de forma un tanto abrupta, sin cerrar algunas de las vedas que había abierto como la lucha personal emprendida por el jefe de policía Horst Herold. Aun así, con su tremenda riqueza histórica y argumental, casi mareante, la película es para volver a verla, una y otra vez.


La mala literatura, buen testimonio


Dice Chesterton, siempre breve y brillante, que "una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista, pero una mala novela nos dice la verdad sobre su autor", y más aún, "sobre sus lectores". Donde el polemista inglés habla de mala literatura, poned hoy "telebasura" y quizá su provocación os parezca todavía más convicente...


GILBERT KEITH CHESTERTON

En cierto sentido, al menos, es más valioso leer mala literatura que buena literatura. La buena literatura puede hablarnos de la mente de un hombre, pero la mala literatura puede hablarnos de la mentede muchos hombres. Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista, pero una mala novela nos dice la verdad sobre su autor. Y hace mucho más que eso: nos dice la verdad sobre sus lectores; y curiosamente nos dice tanto más de todo eso cuanto más cínico e inmoral sea el motivo de su manufactura.

Cuanto más deshonesto es un libro en cuanto libro, más honesto es como documento público. Una novela sincera pone de manifiesto la simplicidad de un hombre particular; una novela insincera pone de de manifesto la simplicidad de la humanidad. Las decisiones pedantes y los reajustes definibles del hombre pueden encontrarse en los pergaminos, los libros, de estatutos y las escrituras; pero los supuestos básicos y las inagotables energías del hombre se encuentran en los tebeos horrendos y las revistillas de a diez céntimos.

Es así que en nuestros días un hombre, como muchos hombres de verdadera cultura, de la buena literatura no pueden aprender nada salvo a apreciar la buena literatura. En cambio de la mala literatura pueden aprender a gobernar imperios y examinar el mapa de la humanidad.

GILBERT KEITH CHESTERTON, 'HEREJES' (1905)


La novela de la vida


GILBERT KEITH CHESTERTON

"Si un hombre tuviera el control de todo, habría tanto héroe que no habría novela"

La misma civilización, la caballeresca civilización europea que afirmó el libre albedrío en el siglo XIII, produjo esa cosa llamada ficción en el siglo XVIII. Cuando Santo Tomás de Aquino afirmó a libertad espiritual del hombre, creó todas las malas novelas de las bibliotecas circulantes.

Pero para que la vida sera una historia romántica, o un romance, para nosotros, es necesario que gran parte de ella, por lo menos, sea decidida sin nuestro permiso. Eso puede ser un fastidio, si queremos que la vida sea un sistema; pero si queremos que sea un drama, es esencial. Con frecuencia puede ocurrir, sin duda, que el drama haya sido escrito por algún otro que nos gusta muy poco. Pero nos gustaría aún menos si el propio autor apareciera cada hora delante del telón y nos impusiera la fatiga de inventar el siguiente acto. Un hombre tiene el control sobre muchas cosas de su vida; tiene el control sobre suficientes cosas como para ser el héroe de una novela. Pero su tuviera el control de todo, habría tanto héroe que no habría novela.

Y la razón por la que las vidas de los ricos son el fondo tan plácidas y aburridas es simplemente que ellos pueden elegir lo que les acontece. Son aburridos porque son omnipotentes. No sienten la aventura porque pueden hacer las aventuras. Lo que hace que la vida siga siendo romántica y llena de posibilidades ardientes es la existencia de esas grandes limitaciones simples que nos oblgan a todos a enfrentar cosas que no queríamos o que no esperábamos. Es inútil que los altaneros modernos hablen de encontrarse en un ambiente adverso. Estar en un romance es estar en un ambiente adverso. Nacer en esta tierra es nacer en un ambiente adverso, y por consiguiente nacer en un romance (...).

Los modernos imaginan que el romance existiría en su forma más perfecta en un completo estado de lo que ellos llaman libertad. Creen que si un hombre hace un gesto, sería romántico y asombroso que el sol se cayera del cielo. Pero lo que es asombroso y romántico del sol es que no se cae del cielo. Ellos buscan bajo todas las formas y apariencias un mundo en el que no haya limitaciones: es decir, un mundo en el que no haya formas. No hay nada más bajo que el infinito. Ellos dicen que quieren ser fuertes como el universo, pero en realidad lo que quieren es que todo el universo sea tan débil como ellos.

GILBERT KEITH CHESTERTON, 'HEREJES' (1905)