21 junio 2008

París o el caleidoscopio

Viaje en junio de 2008


trésor

Es el monumento que más me ha sorprendido de París, por los fastuosos vitrales multicolores que decoran su interior. Una pequeña joya, verdadera y escondida 'capilla sixtina' de los parisienses.



au ciel

La gran catedral gótica parisina siempre impone por su robustez y su elegante silueta sobre el Sena. Los rosetones del crucero son impresionantes.


eiffel

A pesar de ser un icono archifamoso, o quizá en parte gracias a ello, la visión del gran tótem de hierro resulta espectacular. En vivo, su tamaño, su señorío sobre los Campos de Marte y su tez parda asombran hondamente al transeúnte.


defensas

Estéticamente no entra en mis favoritos, pero debo citar la ciudad de negocios de la Défense por lo mucho que me impactaron sus dimensiones. El Gran Arco -severamente racionalista- y los rascacielos de alrededor, junto a las bulbosas y mediterráneas esculturas de Miró crean un conjunto cuanto menos singular.




roseflores

Este templo gótico-renacentista merece ser visto por su clásica belleza, presidiendo la Place du Jour, y sobre todo por su entorno lleno de parques, fuentes y palacios.



40 AÑOS DESPUÉS...

mai 68

Fuera del ranking, añado esta foto que nos hicimos en la universidad de la Sorbona. Cuatro décadas después del mítico mayo francés, ahí estábamos nosotros parodiando la leyenda con la opción blanco y negro de la cámara.

Lo mejor de París según Javi Martínez:

1. MONTMARTRE
Subir las escaleras a Sacré-Coeur y bajar hasta molin rouge por montmartre.

2. TORRE EIFFEL
Torre Eiffel y Champ de Mars, por ser el mito parisino.

3. LA DÉFENSE
Su gran arco y la vista que hay desde la mitad de la aresta base del arco hacia todo París.

4. SAINTE-CHAPELLE
Por su doble construcción y su luz.

5 - PARÍS
La majestuosidad de París en sí, esa opción de ver a cada paso un edificio o monumento espectacular.

Lo mejor de París según José Luis Gordón:

1. TOUR EIFFEL
Simplemente porque nunca algo había estado tan justamente idealizado. Además, la elijo por su belleza, señorío, vistas, etc.

2. LA DÉFENSE
Por su originalidad y por representar una entrada espectacular al eje Défense - Arc de Triomphe - Champs Élysées - Louvre.

3. NOTRÊ-DAME
Por su fachada señora.

4. SAINTE-CHAPELLE
Evidentemente, por la oportunidad de encontrarte en una sala rodeado casi exclusivamente de vidrieras.

5. MONTMARTRE
Por parecer (o al menos aparentar) un barrio auténtico con un encanto especial (me quedo con la calle que desemboca al Molin Rouge, buscaré su nombre) (...) La calle en cuestión es Rue Lepic

Ganadoras:

1. TORRE EIFFEL 12 puntos
2. SAINTE-CHAPELLE 9 puntos
3. LA DÉFENSE 9 puntos
4. NOTRE DAME 7 puntos

Más fotos de París en FLICKR

19 junio 2008



¿Qué películas te han gustado últimamente?
¿Cuáles son las mejores películas de Disney?
¿De Woody Allen? ¿De Spielberg?


16 junio 2008

04 junio 2008

Ranking de películas vistas en los últimos meses

¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?


1. PROMESAS DEL ESTE

Nota: 9

- Lo mejor: El guión, Vigo Mortensen como bueno entre malos y las escenas de violencia

- Lo peor: La voz en off del diario

2. REC

Nota: 8,5

- Lo mejor: La puesta en escena, la vis cómica de los secundarios

- Lo peor: el final demasiado artificial

3. EL SUEÑO DE CASANDRA

Nota: 8,5

- Lo mejor: La solidez y simplicidad del drama, los toques de humor, Colin Farrell como macarra atormentado

- Lo peor: El personaje de la mujer fatal está poco aprovechado y parece sobrante

4. LA NIEBLA

Nota: 8

- Lo mejor: El final, de los más impactantes de los últimos tiempos, y los actores secundarios

- Lo peor: Los actores principales, demasiado arquetípicos

5. EL TRUCO FINAL

Nota: 7,5

- Lo mejor: La complejidad del guión y de las implicaciones metafísicas

- Lo peor: La puesta en escena mediocre, propia de un telefilme

6. AMERICAN GANGSTER

Nota: 7,5

- Lo mejor: Russell Crowe como antihéroe perdedor pero íntegro

- Lo peor: El duelo entre Denzel Washington y R. Crowe está poco aprovechado

7. 1408

Nota: 7

- Lo mejor: el papel de incrédulo de John Cusack y la aureola de misterio antes de entrar en la habitación

- Lo peor: El final parece algo azaroso y mal encajado; la vida del protagonista está poco explicada

8. INDIANA JONES Y EL REINO…

Nota: 7

- Lo mejor: Harrisson Ford, el tramo inicial y la persecución en la selva

- Lo peor: La cursilería del final y el soso reencuentro con Marion y el hijo

9. POZOS DE AMBICIÓN

Nota: 7

- Lo mejor: el papel de Daniel Day-Lewis y la dureza de la puesta en escena

- Lo peor: Demasiado silenciosa

10. SWEENEY TODD

Nota: 7

- Lo mejor: el humor macabro y la estética de los escenarios

- Lo peor: viniendo de Tim Burton no sorprende

11. CASHBACK

Nota: 6,5

- Lo mejor: la originalidad de la historia

- Lo peor: la secuencia del partido de fútbol, el desorden del guión

12. EN EL VALLE DE ELAH

Nota: 6,5

- Lo mejor: la profundidad dramática

- Lo peor: algo farragosa y mensaje patriotero

13. 28 SEMANAS DESPUÉS

Nota: 6,5

- Lo mejor: el retrato del Estado como exterminador de la población civil

- Lo peor: El exceso de sangre en los ataques ‘zombies’

14. MONSTRUOSO

Nota: 6,5

- Lo mejor: El tramo inicial hasta que el terremoto sacude la ciudad y el uso de la cámara

- Lo peor: la convencionalidad de la historia de monstruos

15. EN EL TERRITORIO DE LA BESTIA

Nota: 6

- Lo mejor: La historia es entretenida y eficaz

- Lo peor: No pasa de ser un buen telefilme

16. EXPIACIÓN: MÁS ALLÁ DE LA PASIÓN

Nota: 6

- Lo mejor: La repetición con varios puntos de vista, las imágenes melancólicas de la guerra

- Lo peor: Demasiado larga y previsible, acaba siendo fría

17. BEE MOVIE

Nota: 4,5

- Lo mejor: Los efectos digitales, especialmente durante el vuelo de las abejas

- Lo peor: Historia cursi y superficial que pretende ser graciosa

18. LOS CRÍMENES DE OXFORD

Nota: 3

- Lo mejor: La interpretación de John Hurt

- Lo peor: Todo lo demás


21 mayo 2008

La revuelta floral

MIQUEL MOLINA

Los anónimos guerrilla gardeners combaten la degradación del espacio público a base de plantaciones ilegales con bombas de semillas

Se define una explosión como una liberación violenta de energía que eleva la temperatura y propaga ondas expansivas de diferente intensidad. Es decir, ondas que pueden provocar efectos inmediatos y ondas cuya capacidad de alterar el entorno se prolongan más en el tiempo. Así ha sido siempre, desde el big bang hasta las bombas de última generación que retumban en los desiertos afganos.

Si aceptamos que los hechos del Mayo del 68 nos merecen la consideración de explosiva liberación de energía - tal como se apunta estos días en numerosas tribunas-, admitiremos también que, más allá de los daños inmediatos que pudieron causar en el establishment, es posible seguir el rastro de una onda expansiva liberada entonces y que con intensidad cambiante ha llegado hasta nuestras playas, 40 años después. La propia fascinación que causa aún entre los más jóvenes el recordatorio de aquella primavera - y su eco perdurable en tantas insurrecciones posteriores- ponen seriamente en cuestión la opinión desmitificadora de los que fueron los artificieros del mayo parisino, reconvertidos, por la lógica del tiempo, en sepultureros de su propia utopía.

Hay un rastro. La endeblez musical de las protestas del 68 la enmendaron una década después los punkies y nuevaoleros más vitalistas. El documental de Julien Temple Joe Strummer, vida y muerte de un cantante reivindica así al líder de los Clash, un sesentayochista après la lettre que convirtió sus primeras canciones en barricadas. Strummer se enterraría después a sí mismo bajo una losa de contradicciones, como todo revolucionario. Ecologistas radicales, squatters, hackers, antiglobales o demoledores de iglesias por la gracia de YouTube son también, de alguna manera, herederos de Dany-le-Rouge.

Con sus ascensiones y caídas; con sus razones y sus dogmáticas sinrazones. Igual que hay una herencia subliminal que impregna de principios primaverales programas electorales no necesariamente de la izquierda.

Pero pocas revueltas sintonizan con aquel espíritu del 68 como la que protagonizan de forma incipiente los llamados guerrilla gardeners (jardineros de guerrilla), un fenómeno anglosajón que ya tiene adeptos en nuestras ciudades. Los guerrilla gardeners son ciudadanos anónimos que combaten la degradación del espacio público a base de plantaciones ilegales de todo tipo de vegetales. Pueden emplear bombas de semillas - el equivalente de un bombardeo masivo- o decantarse por un tipo de arma más quirúrgica: rosas, narcisos, tulipanes, minihuertos urbanos..., todo vale para alegrar los espacios que la dejadez institucional o individual han convertido en auténticos basureros al aire libre.

Si debajo de los adoquines estaba la playa, en los solares surgidos a la sombra de la especulación inmobiliaria brotarán un día vergeles que jamás habíamos imaginado. Y así será hasta que triunfe otra contrarrevolución. Entonces, las brigadillas de parques y jardines y algún anarcojardinero arrepentido extirparán las flores del mal y nos convencerán de que otra primavera yace felizmente enterrada.

MIQUEL MOLINA, ‘LA REVUELTA FLORAL’, EN ‘LA VANGUARDIA’, 29/4/2008

17 mayo 2008

el brot tendre, la ploma caiguda

MERCÈ RODOREDA

Al mig del mar, el cel m’adormia, la lluna m’emblanquinava. Acariciat pel cel i la nit, sol amb la meva misèria, amb la meva ira que s’anava convertint en una paraula sense sentit, vaig descobrir allò que no sabia que buscava: arribar a Déu pel camí difícil de l’existència. Una platja em va acollir i, agenollat damunt de la sorra, vaig acceptar la vida. Havia de tornar a néixer, havia d’esborrar les formes que els homes m’havien posat a dins, tant els dirigents com els dirigits… i de cop, al mig del sol, se’m va aparèixer, com un anyell de puresa, el Salvador, el que tot ho dóna.

Vaig travessar pobles i més pobles; caminava per camins d’herba tendra, per entre sembrats, per les vores dels rius. Em castigava: no menjava quan tenia gana ni bevia quan tenia set. Em feia sagnar a fuetades de rams d’ortigues… a punt de morir sense acabar de morir-me, vaig beneir el brot tendre, la ploma caiguda, el cor de la flor, el llimac i la sangonera, la serp verda i la de color de terra, l’aigua cascada avall, la gla que sacia la fam dels senglars… i aquí, en aquesta soledat feta de fum, mirant sense parar el sol que em crema els ulls, en companyia de la creu, damunt d’aquesta terra que es deixa trepitjar i d’on ha sortit el llot de què sóc fet, voltat de vida forta i secreta, visc en estat d’amor perquè Déu no m’oblidi.

MERCÈ RODOREDA: ‘QUANTA, QUANTA GUERRA’ (1980)


la nit de vidre

MERCÈ RODOREDA

Amb el llum apagat em vaig estirar damunt del taulell. Els coixins eren flonjos; el mal era que, com ja m’havia passat a l’hora de la sesta, si em bellguava gaire es separaven. Havia d’estar quiet com un mort. M’endormiscava i em tornava a desvetllar. Veia la llar, les ales vermelles de les flames xemeneia amunt llepant els maons negres, la llenya canviant de forma amb les graelles al damunt i damunt de les graelles fent fum i plorant tot buidant-se de l’aigua del llac de peixos ben arrenglerats. Vaig estirar el braç i amb la capsa de mistos a la mà em vaig asseure al llit amb les cames a fora.

La flama del primer misto, alta per damunt de la fusteta, baixava a sotracs i tremolant, s’anava fent curta… mentre la fusteta s’anava tornant negra i es cargolava de mica en mica en forma de tirabuixó. Vaig encendre deu mistos i mentre la flama es movia, blanca a baix taronja a dalt, pensava que una sola flameta d’aquelles podria incendiar un bosc sencer. L’aire l’ajudaria a córrer, li escamparia les ales que n’encendrien de noves fins a fer del bosc un xiscle de resina per acabar, després de tanta vida encesa, en un braser tranquil. No pensava ni el misto ni en la flama; pensava en l’Eva. El gat ja no estava a la vora de les serradures. Un bec picava una fusta. Picava i picava. Per la porta fugia l’olor de les pomes i entrava celístia i olor de nit. Un bec picava una fusta. Picava i picava. Un bec picava una fusta…

En baixar del taulell vaig ensopegar amb el caixó. La nit era tota de vidre carregada d’estrelles mortes amb una lluna al mig més blava que la neu glaçada en el cementiri del cel.

MERCÈ RODOREDA: ‘QUANTA, QUANTA GUERRA’ (1980)


26 abril 2008

¿Abierta al mar?

MANUEL DELGADO


Había que “abrir Barcelona al mar”, olvidando que existían barrios pescadores y que “miles de personas vivían literalmente en la playa

Las políticas publicitarias sobre Barcelona llevan años proclamando la mediterraneidad de la ciudad y mostrando como un éxito “la recuperación” de su litoral marítimo. Barcelona –se ha repetido- ha vivido demasiado tiempo “de espaldas” a su realidad mediterránea y era urgente “abrirla al mar”. Curiosa afirmación, que supone olvidar que la ciudad había tenido barrios pescadores hasta hacía poco, empezando por la Barceloneta, pero incluyendo también esa trastienda ignorada que se extiende al otro lado de Montjuïc y que fue la Marina de Sants, con barrios marítimos como la Mare de Déu del Port y –antes de convertirse en un barrio de barracas- Can Tunis, después absorbidos, en los años sesenta, por la ampliación del puerto y el establecimiento de la Zona Franca.

Supone igualmente –y eso acaso es más grave- olvidar que, durante décadas, miles de personas vivieron literalmente en la playa, en los grandes asentamientos de chabolas del Somorrostre, el Bogatell, el Camp de la Bota, la Mar Bella, el Pekín. Pero esta subciudad de chabolas no existió nunca o aquellos que en ella vivieron no hace tanto por lo visto no eran auténticos barceloneses.

Por otra parte, esta debilidad a la hora de exaltar los valores marítimos no ha sido inconveniente para eliminar los entrañables chiringuitos de la Barceloneta. O para que la zona comercial del Hotel Arts, a la sombra de la gran escultura en forma de pez de Frank Gehry, devorara una buena parte del Passeig Marítim. O para que los hoteles y viviendas de alto standing y los hoteles de Diagonal Mar acabaran levantando entre la ciudad y la playa una muralla mucho peor que la que supusieron en otra época las abominadas vías del tren.


“¿Son muestras de ‘recuperación del mar’ agresiones directas contra el horizonte como el Imax Port Vell o el World Trade Center”

Por no hablar de las catastróficas consecuencias del Fórum 2004 sobre el litoral barcelonés, de dudosa legalidad a la luz de la ley de costas y denunciadas en su momento por Greenpeace por sus efectos sobre el medio ambiente. ¿Son muestras de “recuperación del mar” agresiones directas contra el horizonte como el Imax Port Vell, el World Trade Center –esa apoteosis del quiero y no puedo que está saturando el “modelo Barcelona”- que amputa la desembocadura visual de la Rambla, el nuevo edificio de la Catalana de Gas, que literalmente tapona la perspectiva desde el paseo de Sant Joan y el Arc de Triomf?

MANUEL DELGADO, ‘LA CIUDAD MENTIROSA. FRAUDE Y MISERIA DEL MODELO BARCELONA’(2007) / fotos: Pez de Frank O. Gehry en el Port Olímpic y cine Imax Port Vell (Barcelona)


Simulacros BCN

MANUEL DELGADO

Gran Vía 2, el Maremàgnum: “parques temáticos que procuran una imagen falsificada de la vida urbana”

[La función de estos entornos pseudourbanos] no es distinto del de los modernos parques de atracciones temáticos, en el sentido que procuran una imagen falsificada de la vida urbana, puro decorado para una ciudad-farsa. Se pretende escenificar en ellos un espacio público tranquilizado, permanentemente vigilado por cámaras de vídeo y guardias jurados, donde los peatones, liberados de cualquier motivo de desasosiego, pueden abandonarse al paseo, al ocio y, por encima de todo, al consumo.

Hay ejemplos especialmente patéticos de ello. La burda imitación del aire de los pasajes comerciales decimonónicos en Gran Via 2, en la Zona Franca, sería uno de ellos. Barcelona debe ser la única ciudad del mundo que, en una apoteosis difícilmente superable del reino del simulacro, puede presumir de tenir un muelle donde nunca ha recalado ningún barco: el Maremàgnum, que, en efecto, tuvo que instalar uno para justificar su declaración de zona portuaria y permitir que sus comercios abrieran los días festivos.

Estos complejos comerciales implican una negación absoluta del territorio con memoria, incapaces de expresar identidades, sin marcas relacionales o históricas. Cada uno de ellos implica un hueco, un agujero, un paisaje ausente. Llama la atención la manera en que han impreso su estilo a las concepciones actuales del espacio público en general. Los vestíbulos de las grandes estaciones de tren, de las correspondencias de metro o de los aeropuertos están transformándose en galerías comerciales.

“Es la ciudad la que copia el modelo que le prestan los centros comerciales”: la zona de Plaça de Catalunya ya es “Barnacentre”

De hecho, cada vez más puede afirmarse que no es que el centro comercial imite a la ciudad, sino que es la ciudad la que copia el modelo que le prestan los centros comerciales. Los núcleos históricos de las ciudades están siendo peatonalizados para hacer de ellos superficies comerciales polifuncionales. Barcelona es un ejemplo. La Plaça de Catalunya, el Portal de l’Àngel y las calles que desembocan en la parte alta de la Rambla se presentan como un centro comercial y lo asumen de una manera explícita designando el conjunto como Barnacentre.

MANUEL DELGADO, ‘LA CIUDAD MENTIROSA. FRAUDE Y MISERIA DEL MODELO BARCELONA’(2007) / foto: Maremàgnum de Barcelona

Ruinas traicionadas

MANUEL DELGADO

“Los grandes talleres fueron lugares inhóspitos, escenarios de explotación; helos ahí, ahora: limpios, polifuncionales, redimidos del ruido y del humo”

La función de estos pecios industriales entaltecidos [los ‘lugares de memoria’] sería, en una primera instancia, evocar la etapa en que la ciudad era un gran conglomerado de fábricas y talleres, constituyéndose en documentos que demostraban físicamente y hacían apología de un pasado histórico reciente en que la vitalidad de la ciudad alcanzó sus más altas cotas creativas, ese momento en que, en las primeras décadas del siglo, Barcelona se había abandonado a sus propias energías, encarnadas incompatiblemente y entre frecuentes espasmos de violencia por una burguesía consciente de su papel histórico y por fuerzas populares agrupadas en torno al anarquismo y el republicanismo radical. Es en esa etapa convulsa, y al mismo tiempo sublime, cuando la ciudad mereció el nombre mitológico de Rosa de Fuego.

Todo nuevo espacio construído bajo el signo del diseño de vanguardia pasa a concebirse como un museo arqueológico al aire libre que evoca las virtudes fundadoras de esa fase histórica.

Pero ese pasado glorioso -se enfatiza- está definitivamente e irrevocablemente pasado. Los grandes talleres convertidos en talleres destinados al consumo o a la cultura, las plazas o parques infantiles que rodean esas imponentes chimeneas exentas fueron –se viene a proclamar- lugares inhóspitos, malolientes, sórdidos, escenarios de explotación, marcos para la lucha de clases. Helos ahí, ahora: limpios, polifuncionales, asépticos, redimidos del ruido y del humo, sin obreros sucios de grasa, sin patrones abusivos, sin huelgas. Ése es el mensaje definitivo, el que se enorgullece de haber vencido la mugre industrial y el descontento obrero (…)

“Imitando la amortización de los bienes eclesiásticos, algunas fábricas son ahora museos, centros de cultura, universidades…”

Ciertos elementos del pasado fabril han merecido el indulto y han sido ensalzados a albergar centros administrativos o lugares de culto a la Cultura. Imitando la lógica de la amortización de los bienes eclesiásticos en otra época, algunas fábricas son ahora museos, centros de cultura, universidades, bibliotecas, centros sociales… Pero los defensores oficiales del patrimonio industrial, que ordenaban fetichizar algunos de sus aspectos convenientemente descontextualizados y redimidos de sus antiguas funciones, son los mismos que han sentenciado a muerte espacios industriales emblemáticos, como la Neufville, en Gràcia, o la fábrica noucentitsa de Myrurgia, en la Sagrada Família (…).

Ni que decir tiene que resulta especialmente escandaloso el arrasamiento masivo de todo el paisaje industrial que se extendía a lo largo del litoral barcelonés, para dar pie al nuevo ‘skyline’, con los nuevos barrios de clase media y alta, los hoteles de lujo y los edificios singulares para todo tipo de multinacionales: allí donde hubo cientos de fábricas y talleres vemos levantarse la Villa Olímpica, Diagonal Mar o el 22@.

MANUEL DELGADO, ‘LA CIUDAD MENTIROSA. FRAUDE Y MISERIA DEL MODELO BARCELONA’(2007) / foto: Chimeneas en el Paral·lel de Barcelona.