18 septiembre 2012

El lujo de desconectarse


Daniel Arasa
La Vanguardia, 18/09/2012 ‘Google, Apple… adiós’

Le Monde pronostica que la búsqueda de colegios que no dispongan o limiten el uso de las tecnologías se convertirá en los próximos años en una tendencia de las familias, sobre todo de las clases acomodadas. Es posible que sean los ricos y las clases medias altas quienes puedan permitirse más que el resto de los mortales el lujo de desconectarse.

15 septiembre 2012

'Tadeo Jones': Spielberg se escribe con eñe


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LABUTACA
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 6

El nuevo héroe de la animación española es un albañil en el paro. La idea tendría su miga, y hasta sería subversiva, si no fuera por la inmediata contratación del protagonista como remedo simpático de Indiana Jones. Sin trampas ni pretensiones llega este arqueólogo aficionado, dispuesto a salvar la ciudad perdida de los incas con la ayuda de un buscavidas, un perro tontorrón, un loro con cara de angry bird y la previsible colaboración de una atractiva joven con morritos de muñeca hinchable y mucho más tetamen de lo que exigiría el canon infantil.

La cuadrilla ibérica se pasea por la selva peruana emulando los clásicos del cine de aventuras, aquella receta infalible donde nunca falta un poco de Spielberg, un chorrito de James Bond, unas gotas de Disney, y últimamente, el toque de sabor made in Pixar (sin la fórmula original, claro). Humor blanco, personajes entrañables y huérfanos, animales gamberros, graciosillos de guardia, malos malísimos… Lo suficiente para que los pequeños se lo pasen en grande y los grandes pongan el cerebro en modo salvapantallas. Bravo por la realización, trepidante y resultona, varias soluciones técnicas francamente meritorias para ser un producto vernáculo y algunos giros ingeniosos, como el momento torero frente al puma o la huida recíproca de la momia y el arqueólogo. Por lo demás, el cine de animación digital sigue en busca de la originalidad perdida.

El instante


José Antonio Marina
Suplemento ‘Es’, La Vanguardia, 15/09/2012

El día está recién estrenado. Contemplo desde lo alto el lago Esmeralda, en las montañas Rocosas canadienses. El silencio resalta la serenidad geológica del lugar (…). Quiero que no pase este instante (…). Así definían las eternidad los teólogos: “Tota simul et perfecta posessio’’. No un cansino tiempo interminable, sino la completa posesión instantánea. Ahora comprendo la etimología de la palabra instante (…): in-stare, estar en (…). Vivir el ahora en toda su plenitud, experimental el eternal now, ha sido una constante aspiración humana (…). Los griegos tenían dos figuras mitológicas para simbolizar el tiempo: Cronos y su hijo Kayros, que era el instante oportuno. El momento que no se podía desaprovechar. La ocasión. El tiempo de la epifanía, de la manifestación, del descubrimiento. Eran muy sabios al distinguir entre el tiempo mostrenco y el tiempo cualificado.

14 septiembre 2012

Allarga't, bastó


Joan Pau Inarejos
El meu nebot ha descobert una joguina. Amb aquesta mirada tan infinitament exploradora dels nou mesos, l’altre dia va veure la crossa del meu avi i s’hi va arrapar amb entusiasme. Probablement la volia brandar, sacsejar, batre-la contra el terra per comprovar si es trencava. Les mans menudes maldaven per atrapar aquell pal que, per algun motiu, el fascinava. Per a nosaltres és una pròtesi rutinària, un mal menor hospitalari fet de plàstic i de ferro, però ell hi veia molt més que això. Una forma nova.

Max Weber va dir que la humanitat moderna vivia un desencisament del món, i, pel que sembla, passa el mateix en cada biografia individual. Les coses grans se’ns fan petites. Les coses que abans ens distreien, ara ens avorreixen. Les coses que antigament ens aterrien, de cop i volta s’amanseixen. Els objectes perden la seva aura màgica i, així, arriba un dia que donem per dominades les lleis de la física i ens ho mirem tot per damunt l’espatlla: ja coneixem tots els mecanismes. El dia que desem les joguines al calaix hem perdut un tros de vida.

Poc s’ho imagina, que la crossa serveix per caminar. Encara no sap que aviat es posarà dret i veurà al seu voltant una tirallonga de cares d’admiració. Però escodrinya l’objecte amb una atenció molt seriosa. Ens mira intrigat i el torna a palpar. Un nen petit amb un bastó sembla un desafiament en tota regla a l’esfinx de Tebes i la seva famosa definició: l’home és l’animal que camina amb quatre peus al matí, dos al migdia i tres al vespre. Qui sap si el meu nebot, de simpàtic serrell alçat, té vocació de Son Goku i intenta allargar el bastó per enfilar-se al firmament.


12 septiembre 2012

Antonio Machado dixit


cantares y proverbios, sátiras y epigramas
Recuerdos de mis amores,
quizás no debéis temblar:
cuando la tierra  me trague,
la tierra os libertará.

cantares enviados a unamuno en 1913
Señor, me cansa la vida,
tengo la garganta ronca
de gritar sobre los mares,
la voz de la mar me asorda.
Señor, me cansa la vida
y el universo me ahoga.
Señor, me dejaste solo,
solo, con el mar a solas.

(...) Por todas partes te busco
sin encontrarte jamás,
y en todas partes te encuentro,
sólo por irte a buscar.

los sueños
El hada más hermosa ha sonreído
al ver la lumbre de una estrella pálida,
que en un hilo suave, blanco y silencioso
se enrosca al huso de su rubia hermana.
Y vuelve a sonreír porque en su rueca
al hilo de los campos se enmaraña.
Tras la tenue cortina de la alcoba
está el jardín envuelto en luz dorada.
La cuna, casi en sombra. El niño duerme.
Dos hadas laboriosas lo acompañan,
hilando de los sueños los sutiles
copos en ruecas de marfil y plata.

canciones a guiomar
                     Tu poeta
piensa en ti. La lejanía
es de limón y violeta,
verde el campo todavía.
Conmigo vienes, Guiomar;
nos sorbe la serranía.
De encinar en encinar
se va fatigando el día.
El tren devora y devora
día y riel. La retama
pasa en sombra; se desdora
el oro del Guadarrama.
Porque una diosa y su amante
huyen juntos, jadeante,
los sigue la luna llena.
El tren se esconde y resuena
dentro de un monte gigante.
Campos yermos, cielo alto.
Tras los montes de granito
y otros montes de basalto,
ya es la mar y el infinito.
Juntos vamos: libres somos.
Aunque el Dios, como en el cuento
fiero rey, cabalgue a lomos
del mejor corcel del viento,
aunque nos jure, violento,
su venganza,
aunque ensille el pensamiento,
libre amor, nadie lo alcanza.

otras canciones a guiomar
Guiomar, Guiomar,
mírame en ti castigado:
reo de haberte creado,
ya no te puedo olvidar.

Todo amor es fantasía;
él inventa el año, el día,
la hora y su melodía;
inventa el amante y, más,
la amada. No prueba nada,
contra el amor, que la amada no haya existido jamás.

los complementarios
Confiamos,
en que no será verdad
nada de lo que pensamos.

Antonio Machado
'Proverbios y cantares', El País, edición 2003

01 septiembre 2012

La rbelion d las makinas


Joan Pau Inarejos
Mi móvil se ha enterado de que planeo sustituirlo. Qué listas estas máquinas. Estaba yo en la tienda, señalando un Galaxy Mini, cuando noté un ligero temblor en el bolsillo. Creía que era una vibración fantasma, uno de esos remanentes que percibe el muslo de vez en cuando. Pero no. Era su ira.

Sin sospechar nada, llegué a casa y encendí la tele. Reponían ‘2001: Odisea en el espacio’, justo en la escena en la que los dos astronautas traman desconectar el ordenador Hal y éste descubre el pastel leyéndoles los labios. Cené y me acosté.

Un resplandor azulado me despertó a media noche. El teléfono proyectaba su pantalla insomne en el techo. ¿Algún mensaje? Ninguno. ¿Una perdida? Tampoco. Vaya, qué extraño, cerré los ojos otra vez. Soñé con la escena del ordenador Hal asesinando a sangre fría a los tripulantes de la nave mientras hibernaban. Un ruido me desveló de nuevo: esta vez el móvil se había puesto a vibrar unilateralmente. La cosa iba en serio. Sobresaltado, miré la pantalla: un gran emoticono mostraba su enfado.

Y eso no es todo: el aparato empezó a escribir SMS de forma automática. “Cm pueds hacerm esto? T q me habias jurado fdelidad”. No daba crédito a lo que veía. Luego se enfurecía: “t odio”; me amenazaba: “voy a borrar tdos ts contactos”; se exasperaba: “x muxos puntos q tengas, nadie t dspertará x las mañanas cm yo”.

Los objetos son capaces de cosas terribles cuando se ponen celosos, y si no que se lo pregunten a los juguetes de ‘Toy story’. Atemorizado, intenté recordarle los buenos momentos que habíamos pasado juntos. Aquellas largas llamadas que lo dejaban con la batería ardiendo y la factura echando humo; aquella intimidad nuestra en el metro, anudados con los auriculares y escuchando mis modestas antologías en MP3 (otros tenían Ipods, pero lo nuestro era más auténtico). Cariño, con quién hablas. Nada, que el móvil hace un poco el tonto. Intenté hacerle ver que lo nuestro fue bonito mientras duró.

Pero no entró en razones.

En lugar de eso, activó la insoportable sintonía corporativa hasta ensordecerme. La cabeza me estallaba. Sólo yo parecía escucharla. Fui corriendo al baño y cerré con pestillo. Jadeando, vi cómo en el espejo se empezaba a dibujar algo con tinta roja. Un smartphone ahorcado. Entonces empezó a forzar la puerta: sé que era él, porque las teclas estaban en modo sonido e iban percutiendo contra el pomo con una sinfonía ridícula.

Y así llevamos unas cuantas horas de sudor frío y reclusión en mi propio lavabo. Quiero creer que todo es una pesadilla, y que mañana mi Nokia seguirá tan entrañablemente inerte y desfasado como siempre.


31 agosto 2012

‘Prometheus’: quien mucho promete…


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LABUTACA
per JOAN PAU INAREJOS
Nota: 6

Spielberg intentó resucitar a E.T. y ahora Ridley Scott quiere hacer lo propio con Alien. Nada nuevo bajo la Estación Espacial Internacional. El problema es que las dos criaturas ya no están para demasiados trotes, y mucho menos para rediseños digitales a lo bestia. A ‘Super 8’ (2011) se le notaba demasiado la nostalgia ochentera respecto a Elliott y compañía, y ‘Prometheus’, la presunta precuela de las andanzas de la teniente Ripley y su viscosa mascota, sencillamente es un objeto fílmico no identificado (OFNI).

Hay que agarrarse bien el cinturón y tener a punto la biodramina, porque el capitán Ridley Scott nos prepara un vuelo lleno de turbulencias y sin la ruta (ay) demasiado clara. El despegue ya es, como mínimo, atropellado: empezamos con un McGuffin arqueológico –pretexto de la aventura: encontrar una misteriosa galaxia representada en cuevas prehistóricas-, proseguimos con una expedición de astronautas para encontrar el origen de la especie humana, lo trenzamos con el drama de una científica cristiana traumatizada por la muerte de su padre (Noomi Rapace) y, no sabemos cómo, nos plantamos en un thriller de terror ambientado en un planeta ignoto. Nada por aquí, nada por allá, donde está la bolita.

Al director de ‘Blade runner’ nadie le podrá negar su tremenda pericia visual, ni su magistral dominio del suspense para componer escenas localmente intensas, como diría un meteorólogo: imposible no recordar el momento del parto en la urna de cristal, escalofriante y antológico, o el ataque de los gusanos-serpientes en la gruta extraterrestre, cuya humedad ambiental podemos sentir hasta los tuétanos. Pero tanto delirio operístico, tanta expectativa argumental, tanta pirotecnia digital a lo Avatar, acaba por ahogar la historia y desdibujar completamente la galería de personajes, de nulo interés pese a una villana tan prometedora como Charlize Theron. En cuanto a la empanada religión-darwinismo-alienígenas-etcétera, ellos se la guisan, ellos se la comen.

Estamos lejos de la simplicidad aterradora de ‘Alien’, y todavía más lejos de la mejor ciencia-ficción contemporánea, la que ha optimizado la originalidad minimizando los costes, y léanse aquí títulos como ‘District 9’ (alegoría del apartheid con marcianos), ‘Wall-E’ (vuelta de tuerca a los autómatas en clave animada), ‘Chronicle’ (adolescentes colocados de cryptonita) o la maravillosa ‘Moon’ (crisis de identidad de un rutinario vigilante en una estación lunar). En la muy espectacular ‘Prometheus’ se echa en falta una idea-fuerza, o algún personaje que verdaderamente nos cautive, más allá del fantástico androide interpretado por Michael Fassbender. Cuando lo mejor del reparto es un robot, Houston, tenemos un problema.

29 agosto 2012

elogio de la minúscula


m

josé antonio marina
(…) Me pareció que la segunda mitad del siglo veinte había elegido el ingenio como forma de vida. Entre otras cosas porque había sufrido dos guerras mundiales y espantosas revoluciones provocadas por hombres terribles que siempre pronunciaban palabras con mayúscula: Revolución, Raza, Nación, Justicia, Proletariado, Imperio, Führer, Caudillo. El ingenio pretendió hacer la revolución de las minúsculas. ¡Las mayúsculas conducen al crimen! Los dictadores siempre han sido implacables con los humoristas (…).
Suplemento ‘Es’, ‘La Vanguardia’, 13 julio 2012


Perfecto peninsular


Gabriel Magalhâes
“Perfecto no es un verdadero castellano, ni un verdadero mallorquín, ni un verdadero portugués, sino esa cosa maravillosamente falsa que es un europeo culto”

Entre España y Portugal existe una bendita tierra de nadie, en la que parece que no pasa nada y al mismo tiempo están ocurriendo muchas cosas. Vistas de lejos, las relaciones entre los dos países son un hecho sonámbulo: el mutuo ignorarse de dos pasajeros en el metro, dos tipos muy de perfil que no se conocen de ninguna parte (…). La obsesión por la identidad nacional suele borrar la memoria de la relación peninsular (…). Un país es un sistema de olvidos que pretende salvar, únicamente, su propio recuerdo. No obstante, yo no querría que se evaporara la huella de uno de los insignes personajes que han estudiado –y también animado- este diálogo peninsular: Perfecto Cuadrado, profesor de la Unversitat de les Illes Balears (…). Y los hombres bisagra hacen falta, en un tiempo en el que cada europeo siente la tentación de regresar a su caverna. Resulta algo extraño que se haya tumbado el muro de Berlín para reconstruir una muralla entre el norte y el sur: después de la cortina de acero, regresan los visillos pueblerinos de la mutua desconfianza. Perfecto no es un verdadero castellano, ni un verdadero mallorquín, ni un verdadero portugués, sino esa cosa maravillosamente falsa que es un europeo culto. Y el pegamento de Europa, en el futuro, tendrá que ser cultural.

‘La Vanguardia’, 29 agosto 2012 Artículo 'Perfecto peninsular'
Foto: UIB.es

27 agosto 2012

'El legado de Bourne': no añoramos a Matt Damon


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LABUTACA
per JOAN PAU INAREJOS
Nota: 7

Jason Bourne ha muerto: viva Aaaron Cross. O lo que es lo mismo,  una década después, la saga apenas se resiente de la ausencia de Matt Damon y consigue mantener toda la tersura de las entregas anteriores con el nuevo protagonista interpretado por Jeremy Renner. Felizmente para los beneficiarios económicos de la franquicia, aquí no había ninguna estrella super-absorbente, sino un concepto ameno y eficaz: el aparato de la CIA a la caza de un agente díscolo, guion de espías en gozosa promiscuidad con el cine de acción más trepidante. James Bond + Misión Imposible, con el necesario toque conspiranoico y existencial para acercar la fórmula al Zeitgeist (espíritu de la época), el modo antiguo y trascendente de referirse al Trending Topic

Todo esto viene a cuento de la cuarta entrega de la saga Bourne, basada en las novelas de Robert Ludlum y esta vez sin aquel agente con crisis de identidad que despertaba en alta mar (Damon). Ahora el protagonista ya no es un amnésico, sino un drogadicto (Renner), un mercenario del estado cuya supervivencia física y psíquica depende de unos misteriosos estuches con pastillas coloreadas. El atípico héroe de ‘En tierra hostil’ (2008) deja la guerra iraquí por los entresijos de la inteligencia americana y sus dobles y triples juegos, comandados aquí por un mefistofélico Edward Norton.

En su huída del estado mayor de la CIA, el agente rebelde unirá sus fuerzas con una bióloga al borde de un ataque de nervios (brillante Rachel Weisz), obligada a cambiar de bando tras comprobar cómo se las gastan sus jefes cuando se ponen a cortar cabezas. El action man y su partenaire científica, como en su día Matt Damon y su novia, vuelven a ser perfectas perchas para las infartantes persecuciones y las escenas cargadas de suspense en inquietantes escenarios interiores, todo un dispositivo para la pura distracción. Para pasárselo teta, que al final -por mucho que se empeñen esnobs y cansinos-, es de lo que se trata en este negociado.

26 agosto 2012

'Brave': com Pixar fora de test


LA PEL·LÍCULA AL MILLOR WEB DE CINEMA: LABUTACA
per JOAN PAU INAREJOS
Nota: 4

Havia de passar. Tard o d’hora hi hauria una pel·lícula de la Pixar que no ens emocionaria com ‘Wall-E’, ni ens electritzaria com ‘Els increïbles’, ni ens sorprendria com ‘Toy story’. Els ho perdonem perquè són ells, però que quedi clar: ‘Brave’ és un pas enrere com una casa de pagès.

D’entrada, cal considerar un retrocés el sol fet de tornar als mons monàrquics i pseudomedievals de la Disney, que crèiem adormits dins dels baguls. Les recents ‘Embolicats’ i ‘Tiana i el gripau’, amb més o menys encert, ja apuntaven que hi havia una nostàlgia latent de tot allò, i que la Pixar no ha aconseguit vèncer el seu pols generacional amb la factoria del ratolí, a la qual ha acabat absorbida. Hi ha soroll de sabres als quarters generals de l’animació, un anhel restauracionista després de la dècada prodigiosa de Buzz Ligthyear i companyia.

En aquest cas, es tractava de fer l’enèssim gir –trencador?- als arquetips dels contes de fades, traslladant l’acció a un reialme de l’Escòcia feudal on una jove princesa desafia les normes successòries (res que no haguéssim vist a ‘Aladdin’ o ‘La sireneta’). Molt de cabell rinxolat, molta retòrica juvenil i feminista, molt i agraït desplegament visual, i ni una engruna d’emoció, cap rastre de personalitat, res que quedi gravat a la memòria. Costa d’escriure-ho, però, per una vegada, la DreamWorks ha anat per davant de la Pixar, amb la recent i magnífica ‘Com entrenar el teu drac’.

La fantasia freudiana d’una mare convertida en bèstia i una bruixa entranyablement llefiscosa –no donéssim més detalls- són possiblement les notes més interessants d’aquest revival medieval, on, certament, han aconseguit obviar la figura del príncep, que semblava intocable. Però amb això no n’hi ha prou: tota la família reial de la Disney ha de passar per la guillotina, i els afectes al règim han de comprendre d’una vegada per totes que la monarquia no es pot reformar, només es pot abolir: fins a l’infinit i més enllà.

'El irlandés': licencia para escaquearse


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LABUTACA
pOr JOAN PAU INAREJOS
Nota: 9

Si el policía cazurro de Los Simpson viviera un en pueblo de la Irlanda profunda, sería algo parecido al protagonista de esta comedia sobresaliente. Sardónico y parco en palabras, el gran Brendan Gleeson se pone en la piel de este agente local cuya personalidad queda perfectamente definida en los primeros dos minutos de la película, donde se evidencia su inenarrable dejación de responsabilidades.

En el camino de este Torrente gaélico –harto más ingenioso que su equivalente marbellí- se cruzará un agente del FBI resuelto y profesional, con aires de Barack Obama (Don Cheadle). La extraña pareja deberá capturar a una importante banda de narcotraficantes, antológica cuadrilla de villanos encabezados por unos soberbios Mark Strong y Liam Cunningham. El berenjenal está servido, y los diálogos hilarantes también.

Cuajada de mala leche, guiños autóctonos y raudales de humor negro, estamos ante la nueva perla made in McDonagh. Si Martin McDonagh nos regaló la estupenda ‘Escondidos en Brujas’, delirante thriller sobre unos facinerosos de tres al cuarto obligados a hacer turismo en su refugio belga, esta vez es su hermano, John Michael McDonagh, quien prosigue la estela familiar con esta comedia policial que recoge y quizá supera aquella fórmula magistral que, por buscar algún referente, se podría definir como un cruce genial y absolutamente novedoso entre los mundos de  Monty Phyton y Quentin Tarantino.

‘El irlandés’ no defraudará a los amantes del buen cine, más aún a los que se pirren por un buen cóctel de thriller, comedia, cine negro, spaghetti western e incluso un implícito subsuelo dramático y sentimental. Tan amargo y refrescante como el mejor trago de Guiness.