16 abril 2012

El cine, ¿la nueva super-realidad?

 Joan Pau Inarejos
En los años 20, los surrealistas quisieron superar la realidad tangible con el reino de lo onírico. Un reino mucho más amplio y verdadero (surrealismo: por encima de la realidad) que el breve e incompleto mundo empírico. Pues bien, si tiene razón Vicente Luis Mora (‘El lectoespectador’) al considerar el ciberespacio como el nuevo ‘inconsciente colectivo’, entonces el cine y todos sus sucedáneos digitales vendrían a ser los nuevos creadores de la super-realidad o hiperrealidad. En este planeta de la ficción pixelada no hay dolor ni caducidad, sino avatares brillantes y atléticos que vuelan por encima de la prima de riesgo. De los propósitos del nuevo cine nos habla Àngel Quintana.

Àngel Quintana
Después del cine (2012)

Jean Baudrillard consideraba que lo virtual ha trascendido la relación establecida con el medio informático para instalarse en el mundo social y empezar a afectar a las relaciones humanas. A mediados de los noventa, el pensador francés anunció que la realidad había sido exterminada mediante la ejecución de un crimen perfecto que abrió las puertas al apogeo de lo virtual. La realidad para Baudrillard es un mundo permanentemente escenificado en que la proliferación de pantallas no hace más que crear auténticos trompe-l’oeil –‘trampantojos’-, hasta generar nuevas experiencias entendidas como la manifestación de una hiperrealidad que ha suplantado los procesos sensibles.

Los dos sueños hechos realidad en ‘Jurassic Park’, el de la criatura prehistórica y el del parque temático, pueden ser reveladores de cómo el sueño de la posible creación de imágenes capaces de vencer a la muerte no ha cesado de actualizarse en los dominios de la narrativa contemporánea hasta adquirir formas cada vez más completas (…). Este mito debería desembocar en el mito de lo que llamó realismo integral, es decir, en la disolución de la pantalla por un mundo virtual (…). La inteligencia artificial que se había enseñoreado de lo humano abría el camino hacia una nueva etapa en la transición del ser humano, una idea evolutiva cercana al superhombre prefigurado por Friedrich Nietzsche. Resulta curioso ver cómo ese sentimiento crítico contra el ordenador tenía su contrapunto en el uso que la película de Kubrick [2001] hacía de los gráficos informáticos como elemento estético y narrativo.

Àngel Quintana
Después del cine (2012)

Curiosa imatge robada del MNAC

El misterio del portapaz robado
El MNAC ‘recupera’ en la exposición sobre gótico una obra desaparecida en 1991



El Caballero del Verde Gabán


Enric Juliana
Modesta España. Paisaje después de la austeridad (2012)

Cuatrocientos años después, el Caballero del Verde Gabán vuelve a cruzarse en el camino del hidalgo español, cabizbajo y desorientado tras su súbita e imprevista derrota –en mala lid- ante el Caballero de la Burbuja Inmobiliaria. Don Diego de Miranda, la España burguesa y prudente que no pudo ser, porque pronto se transformó en oligarquía, observa con un punto de ironía al deprimido hidalgo y le pregunta:
-          ¿Adónde va vuesa merced?
-          A la modestia, responde el hidalgo.
La sola mención de la modestia pone en tensión el carácter español. Mala señal: derrota, encogimiento, pobreza de espíritu, ausencia de ambición, declive… La modestia, sin embargo, es un asunto universal (…). El filósofo francés Vladimir Jankélévitch, intelectual judío de origen ruso que consiguió escapar de la persecución antisemita, define así la modestia en su ‘Traité des vertus’ (1949): “Lejos del alfa y omega, el hombre vive, piensa y sufre en la zona claroscura de la semiconsciencia y de la voluntad mezclada. La modestia es el buen uso de esa impureza, que nos mantiene a media distancia de los extremos y nos preserva de los delirios de grandeza y de la neurosis de la pequeñez, de la megalomanía y de la micromanía, o sea, de todo frenesí purista” (…).

La modestia es movimiento, dice el filósofo. Movimiento en el interior del movimiento. Mobilis in mobili. Acción política por tanto. En un momento en que el poder nos pide humildad y arrepentimiento por los excesos cometidos, la modestia sería un buen programa moral frente al cinismo dominante, según el cual, los excesos de unos cuantos –mejor dicho, los excesos compartidos en distinto grado por un amplio espectro social- se convierten en el exceso de todos y exigen la penitencia de todos. Humillación y penitencia de los de abajo porque, desde siempre, suyo es el lugar más cercano al altar de los sacrificios y de la expiación. Lejos de la radicalidad retórica que en estos tiempos confusos mucho agita y nada mueve, la modestia propondría un pacto a los de arriba mientras vamos averiguando hacia dónde vamos. Yo me sacrifico y tú me acompañas. Yo acepto la dureza de los nuevos tiempos, pero tú no me humillas. Yo intento salir ordenadamente de la nave naufragada, esa Concordia que la frivolidad ha arrimado peligrosamente a los escollos y tú, capitán, Francesco Schettino, no te escaqueas.

El Caballero del Verde Gabán, un personaje político.

Enric Juliana
Modesta España. Paisaje después de la austeridad (2012)
Foto: Sancho besa los pies al Caballero del Verde Gabán, Biblioteca de Catalunya


15 abril 2012

‘Intocable’: no cuela, pero mola


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LABUTACA
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 8
Cuando escribo estas líneas, ‘Intocable’ ya se ha convertido en el film de habla no inglesa más taquillero a nivel mundial. Y a estas alturas de la película, valga la redundancia, creo poder afirmar que este millón largo de almas, concitado por el boca-oreja (no confundir con el boca a boca, que es una forma de estímulo harto más directa), es perfectamente consciente de unas cuantas cosas:
1 No cuela que un un aristócrata tetrapléjico como Philippe (François Cluzet) contrate como cuidador a un senegalés del extrarradio con antecedentes penales sin apenas conocerlo, por mucho que la historia esté basada en hechos reales.
2 No cuela que Driss, el cuidador (Omar Sy) sea en el fondo un buenazo de sonrisa Profident y casi un angelito negro de Machín que viene a humanizar la fría mansión: un Príncipe de Bel Air parisino y del siglo XXI, celestino y filántropo en sus ratos libres.
Pero si negociamos estas dos mentiras y aceptamos que esto no es un documental sino una comedia-ficción de ambición comercial y a mucha honra, convendremos en que:
3 Cuelan muchísimo las interpretaciones de François Cluzet y Omar Sy, cuya naturalidad e identificación con esta extraña pareja son sencillamente irresistibles y sobresalientes. Para ellos todos los óscares y césares del mundo.
4 Cuela muchísimo el buen hacer de los directores Eric Toledano y Olivier Nakache. La puesta en escena es limpia, brillante y eficaz, sin una sola arruga en su apartado sonoro y visual, mientras el montaje y los diálogos mantienen la película en una continua catarsis de ironía y alegría. De humor inteligente. De placer cinematográfico.

14 abril 2012

Ja és primavera a Ikea

Joan Pau Inarejos
Els núvols van i vénen, amb aquesta ciclotímia tan pròpia de l’estació, que ara t’aixeca l’ànim, ara te l’estarrufa. Tarda d’abril a la Gran Via de l’Hospitalet. És l’hora de dinar, i la imponent avinguda mostra el seu paisatge més desolat: immensitats de ciment, les urpes de ferro de la Plaça Europa i els grans gratacels metropolitans demanant almoina amb els seus cartells de pisos i oficines en venda (per l’amor de Wall Street, compra!). Ben a prop, l’edifici blau de Spanair: fantasies aeronàutiques desmantellades per les grues. Els arbres florits, un dels encerts més agraïts de l’urbanisme metropolità, amb prou feines acoloreixen el panorama. Tan desdenyat per la modernitat metàl·lica, el color rosa ens recorda que ha arribat el clima de les abelles i les fragàncies. Costa escoltar com respira la natura en aquesta illa d’asfalt i d’aire condicionat. Sort que entres a l’Ikea i els suecs et reben amb el seu optimisme socialdemòcrata: “No renunciïs al teu somni: només l’has d’encongir”.
foto: Ikeando.com


09 abril 2012

‘Take shelter’: cariño, he visto el fin del mundo


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LABUTACA
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 8
En enero de 2011, miles de pájaros murieron misteriosamente en el sur de Estados Unidos. Las aves alfombraron las calles de Beebe, Arkansas, y a los ornitólogos se les pidieron competencias bíblicas. Se dijo que podía ser debido a las bajas temperaturas, a los fuegos artificiales o a algo tan prosaico como una mala digestión. Las teorías se fueron sucediendo unas a otras. Pero ahí quedó la imagen siniestra, repetida en enero de 2012, con el correspondiente material gráfico, conectando las pesadillas milenaristas americanas con las escenografías de Hitchcock o M. Night. Shyamalan.

¿Augurio o paranoia? La inminencia de la fecha maya del fin del mundo, tan jugosa para el márketing apocalíptico (bravo por el centro comercial Gran Via 2 de Barcelona: “Si se acaba el mundo, que te pille de rebajas”) nos devuelve ahora a la butaca del cine, pero bien lejos de la evidencia destructiva y operística de propuestas como ‘2012’ o ‘El día de mañana’. Lars von Trier ya nos demostró no hace mucho (‘Melancholia’) que el fin del mundo puede ser tanto más desgarrador y terrible cuando se vive en la intimidad personal, y en esa mezcla desasosegante de géneros es donde toma el relevo Jeff Nichols con su segunda película, ‘Take shelter’ (ponte a cubierto).

Aquí el accidental testigo del fin del mundo es un obrero rural de Ohio, de modo que los estilizados paisajes nupciales de Von Trier dan paso al acerado realismo y al tráfago de maquinarias de una aislada comunidad norteamericana. Michael Shannon da vida a este trabajador común, Curtis Laforche, que se ve asaltado por extraños sueños con magnas tormentas, lluvias amarillentas y caóticas bandadas de pájaros, mientras una intensa Jessica Chastain borda su papel de esposa asombrada, frente a una hija pequeña (Tova Stewart) cuya fortuita sordera la mantiene aún más ajena a las ansiedades de sus progenitores.

Navegando hábilmente entre los terrores apocalípticos y una llana descripción de la locura, a veces con largas escenas que piden un tijeretazo, Jeff Nichols nos muestra el descenso de Curtis a sus infiernos psicológicos, y el descenso físico al refugio anti-tormentas que se pone a construir con febril diligencia bajo la finca familiar. La improvisada guarida nos deja una escena antológica, de altísima tensión, cuando llega la hora de abrir la trampilla para comprobar si la tormenta ya ha pasado o no: el loco, el visionario, se acerca a los confines de su mundo carcelario cual Jim Carrey en ‘El show de Truman’, cuando palpaba con paso trémulo ese cielo de cartón. Construye tu refugio, abastece tu iglú, ponte a cubierto, decían los antiguos estoicos. Preceptos que vuelven a resonar con fuerza en la actual tormenta perfecta, que ha invalidado a meteorólogos y a economistas.

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04 abril 2012

Del couch potato al social viewer

Estem tan hiperconnectats, diu Mike Ibáñez, que ara el més subversiu seria escarxofar-se al sofà i mirar passivament la televisió, sense participar en l’eixam neoproletari del feed-back digital. Homer Simpson, la nova icona llibertària?
   
Mike Ibáñez
Temps era temps quan la caricatura televisiva era quelcom semblant a això: un paio arrepapat en el sofà del salonet, envoltat per bosses de snacks i llaunes buides, fotent-li indolent al comandament amb el qual canvia de canal un voluminós televisor que escup programes infectes, entrant la ment del paio en hipoactivitat, en un estat alfa, vivint passiu una experiència colesterotrònica. Un couch potato, una patata de sofà davant una caixa tonta. Tot això ha canviat. Aquesta pantalla tanoca i monologant ha deixat de ser una caixa tonta per convertir-se en una Smart TV, un quadre llest i replicaire; al passiu espectador l’hem posat a fer fúting mental i no està envoltat per bosses i llaunes, està rodejat per gadgets (…). Res de couch potato; ara a aquesta neuròtica caricatura l’anomenarem social viewer, espectador social. Hem passat de la passivitat a la hiperactivitat estressant (…). Encara que el televisor del couch potato el del social viewer s’assemblen com un ou a una castanya, a l’aparell se’l segueix dient televisor per poder ocupar aquest lloc privilegiat en les llars: la pantalla central domèstica. Però ha venut la seva ànima a internet (…).

L’audímetre ha quedat desfasat. El nou mesurament és aquell que facis del buzz, el brunzit, el rum-rum que genera l’espectador social a les xarxes respecte a la televisió. La monumental ciberxerrameca que genera aquesta massa és quantificable i fins i tot traduïble a xifres (…). Així, l’atrafegat espectador social, batejat afectuosament com iDiot, seria una mostra, e vegades MOLT estakhanovista, d’aquell neoproletariat digital assetjat per pantalles intel·ligents. Un altre tipus de servitud voluntària. Un do i una maledicció: estar connectat, hiperconnectat (…).

Acabes enyorant l’ociós couch potato de l’inici, reivindicant el dret d’empassar tele a l’engròs sense més activitat que això (…). Una oportunitat per desconnectar. Desconnexió. Entrar en un improductiu estat alfa o fins i tot doble alfa (AlfAlfA), com un rotllo zen de tot a cent (…), quelcom que podrà arribar a ser considerat per la Policia del Pensament d’aquí no massa com un subversiu exercici de tele antisocial, o almenys asocial.

Mike Ibáñez
Article ‘Caixes tontes i couch potatos’ 
al suplement ‘Cultura/s’ de ‘La Vanguardia’, 28 març 2012
Imatge: muntatge fotogràfic de Joan Pau Inarejos

03 abril 2012

‘Génesis’ o cómo se hizo [REC] su propia parodia


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LABUTACA
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 7,5
Muy hábil. Los creadores de [REC] se han hecho su propia parodia, y así ya no vendrá una Spanish Movie de tres al cuarto a rentabilizar en clave cómica sus taquilleros muertos vivientes. Inteligente operación de Paco Plaza para proseguir con el historial de la infección, que estalló con sangrienta originalidad en un bloque de pisos de Barcelona ([REC] 1) y que más tarde se vistió con innecesarios pero resultones ropajes demoníacos ([REC] 2). En el tercer asalto, ya sin Jaume Balagueró, el director valenciano tira de cachondeo fallero y nos cuenta en un resuelto plis-plas (77 minutos) el origen de aquella temible Gripe Z(ombi) con el marco incomparable de una boda hortera y cien por cien española, donde los litros de sangría se medirán con los de hemoglobina.

La banda sonora habla por sí misma. Los decibelios de ‘Eloise’ de Tino Casal o ‘Gavilán o paloma’ de Pablo Abraira acompañan cual alegre Karaoke los fastos carnívoros de estas nupcias donde uno quisiera acudir como convidado de piedra (más que nada, para que no le arranquen la cabeza), mientras Diego Martín y sobre todo una intensa Leticia Dolera entonan el “ni te cases ni te embarques” o el “con quien zombis se acuesta, mutilado se levanta”, por tunear sin permiso de la SGAE algunos refranes castellanos aptos para desaconsejar incursiones temerarias por la vicaría.

La susodicha Sociedad General de Autores y Editores, el mismísimo Bob Esponja o los directores con ínfulas vanguardistas son algunos de los ninots que arden en esta falla desmadrada, que mata magistralmente el recurso de la cámara doméstica (¡qué golpe!) y reúne con zorruna pericia al público internauta, a los freakies del terror underground y a las grandes audiencias palomiteras. En tal empeño, la tribu de Plaza no escatima citas y autoguiños constantes, como esos zombis que devuelven la imagen de la niña Medeiros al reflejarse en los cristales (ver las anteriores entregas), ni gozosos hallazgos icónicos, como la novia terrible que empuña la motosierra (“es mi momento”, el grito de guerra de la España-reality y belenestebanista) o la descacharrante agresión con la minipimer, una perla para los anales del gore.

¿Se pasa miedo? Menos que antes, y ahí quizá está el inevitable talón de Aquiles del festín anarcoide de Paco Plaza. Sólo algunas escenas del inicio, como la caída del tío infectado en pleno baile, el nada inocente primer plano de la mano mordida por un perro, o sencillamente el naturalismo entrecortado, que nos hace presagiar algo terrible, nos permiten entroncar con el lejano [REC] 1, donde a uno le asaltaba la duda de si todo aquello estaba ocurriendo realmente en el calor del directo. Se echa de menos aquel pavor y aquella sensación de espectador engatusado en un cruce de ‘España directo’ y ‘La noche de los muertos vivientes’. Veremos qué tal pinta el Apocalipsis.


28 marzo 2012

Bruselas: la portera rara de Europa

Por Joan Pau Inarejos

Diario de viaje 23-25 marzo 2012
Joan Pau, Jose y Javi
  
MANEKE 
No es muy épico para una ciudad que su principal icono sea un niño meando, aunque los catalanes poco podemos decir al respecto, con nuestro caganer defecando sobre las solemnes fiestas navideñas. El Manneken Pis nos recibe como anfitrión escatológico de Bruselas y sobre todo como criatura engullida por el Herodes del turismo: a escasos metros se alzan otros tantos Manekken Pis hechos de chocolate, mucho más grandes y fotogénicos que el triste y oxidado cupidillo.

Más allá de la diplomacia urinaria, la pobre capital belga también arrastra el sambenito de su desgobernanza lingüística y europea. Brussel o Bruxelles, capital de una diminuta nación mal avenida y a la vez hogar de Europa y de la OTAN, algunos la imaginan como un agujero gris en el alma del continente. A la vera del Parlamento comunitario, con su silueta de gramola gigante, no asoma la grandeur parisina ni la elegancia fluvial de Amsterdam. Más bien una silenciosa tristeza invernal entre su procesión de banderas, mientras una mujer de bronce levanta el símbolo del euro como si le persiguiera la mismísima prima de riesgo.
  
PUZLE BRUS
Pero de las patrias pequeñas salen las mejores excentricidades o, por volver nuevamente el imaginario catalán –que también sabe mucho de estrecheces bilingües- en el pot petit hi ha la bona confitura. Esta rareza hace de Bruselas una ciudad bifronte entre lo burgués y lo surrealista, perdida en los ensueños vegetales del art nouveau y a la vez entretenida en las viñetas del cómic (bande dessinée), un microcosmos donde las pesadillas solitarias de René Magritte conviven con el tupé exportable de Tintín. Además, lejos del gris burocrático, la tan subestimada urbe no anda corta de belleza señorial, con la soberbia Grand Place y su desfile de hastiales caprichosos, o la magnificencia romana y barroca de la iglesia de Saint-Jean Baptiste, todo regado con el alma cervecera y juvenil de sus noches, como corresponde a las urbes centroeuropeas y erasmistas (de los Erasmus universitarios, claro).

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A la postre, el puzzle bruselense quedaría incompleto sin su dibujo mestizo –el barrio de Ixelles- y sus ramalazos de gigantismo: véase el asombroso Atomium, en las afueras de la ciudad, la monumental molécula que en el día de nuestra visita cobijaba bajo sus titánicas esferas de acero una algarada amarilla de futboleros, quién sabe si celebrando o deseando una victoria en el vecino estadio de Heysel. La estructura de 103 metros fue diseñada en 1958 por André Waterkeyn, aunque podía haber salido perfectamente de las manos de Claes Oldenburg, con su Pop Art monumental que convertía cerillas o cucharas en imponentes tótems urbanos. Y lo de meterse dentro de un átomo para ver la ciudad vendría a ser un cruce vertiginoso entre la física cuántica y las aventuras freaks de El chip prodigioso. Hoy sabemos que existen partículas aún más pequeñas que el átomo, así que los arquitectos de la vieja Bruselas tienen, si se lo proponen, otro reto excéntrico.

por JOAN PAU INAREJOS 
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‘Luces rojas’: juguete de lujo


LA PELÍCULA EN LA MEJOR WEB DE CINE: LABUTACA
por JOAN PAU INAREJOS
Nota: 8
Rodrigo Cortés nos metió en una tumba y ahora nos lleva… ¿al más allá? Arriesgado viaje: viniendo de aquel thriller rompedor y compacto sobre un hombre enterrado en vida (‘Buried’), podíamos temer una deriva hacia la pura gaseosa psicometafísica. Pero el gallego ha vuelto a asombrarnos. Aun con sus meandros dramáticos y sus innecesarios empachos de guion, ‘Luces rojas’ es un artefacto original, entretenido, sugerente y soberbiamente facturado. Un juguete de lujo.

Claro que sus padrinos no son unos cualesquiera. Sigourney Weaver y sobre todo Robert de Niro confirman su condición de tótems del estrellato hollywoodiense, capaces de interpretar y convencer la pantalla con su sola presencia envolvente. Ella, siempre enfundada en el traje de heroína de la ciencia-ficción, esta vez como investigadora de fraudes paranormales. Él, como un mentalista de fama mundial, Simon Silver, gozosamente siniestro y al mismísimo filo de la parodia (porque él lo vale), en el papel de un Anthony Blake global. Sin olvidar a Leonardo Sbaraglia como fenomenal iluminado de tres al cuarto.

No faltan los desafíos icónicos –la jefa es una mujer, la doctora Matheson, mientras que el becario-azafato es un hombre, el joven Cillian Murphy-, ni la estética vintage de las universidades y las polvorientas cintas de grabación, ni sobre todo una puesta en escena sólida como una roca, propia de los maestros más veteranos, desde el inicio hitchcockiano o la desquiciante visita al consultorio del mentalista (cuán cerca de ‘Shutter Island’) hasta el frenazo en la carretera ante una inquietante mendiga, pasando por la pavorosa operación perpretrada por Simon Silver a vientre abierto (buf) o esos pájaros, otra vez hitchcockianos, impactando violentamente contra el cristal…

Rodrigo Cortés nos lanza a una compleja y desasosegante búsqueda de la identidad, a través de la certera denuncia de estos farsantes y telepredicadores que tanto frecuentan las terminales mediáticas del capitalismo secularizado (Goya diría que el sueño de la razón produce monstruos, y Chesterton que cuando no se cree en Dios, se cree en cualquier cosa), aunque, atención, respetable público, el suelo narrativo que pisamos se transmutará radicalmente. Ojo a la pantalla.

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22 marzo 2012

Elogio de la brevedad


Ser claro y ser breve son requisitos indispensables del buen gusto. Si tú no eres capaz de transmitir tus ideas, aquellas que has estado cultivando amorosamente, con la brevedad de un café y con la misma emoción que tú has puesto al investigarlas, a un hombre culto, el problema no lo tiene el hombre culto, el problema lo tiene uno mismo. 

Javier Gomá
Entrevista en ‘Abc’, 21/3/2012 por su obra ‘Todo a mil’
http://bit.ly/GLHy7p

19 marzo 2012

BORGES DIXIT

Breves pasajes de Jorge Luis Borges


Dunraven, versado en obras policiales, pensó que la solución del misterio siempre es inferior al misterio. El misterio participa de lo sobrenatural y aun de lo divino; la solución, del juego de manos.
 cuento ‘Abenjacán el bojarí, muerto en su laberinto’ en ‘El Aleph’ (1949)

Un día o una noche -entre mis días y mis noches ¿qué diferencia cabe?- soñé que en el piso de la cárcel había un grano de arena. Volví a dormir; soñé que los granos de arena eran tres. Fueron, así, multiplicándose hasta colmar la cárcel, y yo moría bajo ese hemisferio de arena. Comprendí que estaba soñando: con un vasto esfuerzo me desperté. El despertar fue inútil: la innumerable arena me sofocaba. Alguien me dijo: "No has despertado a la vigilia, sino a un sueño anterior. Ese sueño está dentro de otro, y así hasta lo infinito, que es el número de los granos de arena. El camino que habrás de desandar es interminable, y morirás antes de haber despertado realmente”.

Cuento ‘La escritura del dios’ en ‘El Aleph’ (1949)

Además, le exigían maravillas y la maravilla es acaso incomunicable: la luna de Bengala no es igual a la luna del Yemen, pero se deja describir con las mismas voces.  

CUENTO 'LA BUSCA DE AVERROES' EN 'EL ALEPH' (1949) 

En los velorios, el progreso de la corrupción hace que el muerto recupere sus caras anteriores. En alguna etapa de la confusa noche del seis, Teodelina Villar fue mágicamente lo que fue hace veinte años (...) Rígida entre las flores la dejé, perfeccionando su desdén por la muerte.

CUENTO 'EL ZAHIR' EN 'EL ALEPH' (1949) 

Para perderse en Dios, los sufíes repiten su propio nombre o los noventa y nueve nombres divinos hasta que éstos ya nada quieren decir. Yo anhelo recorrer esa senda. Quizá yo acabe por gastar el Zahir a fuerza de pensarlo y de repensarlo, quizá detrás de la moneda esté Dios.

CUENTO 'EL ZAHIR' EN 'EL ALEPH' (1949)