23 septiembre 2008

'Vicky Cristina Barcelona': Woody, vuelve a Manhattan


¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?

LA MEJOR WEB DE CINE: LA BUTACA


por JOAN PAU INAREJOS


Nota: 3

- No, no soy exagerado. Le pongo un 3 porque una película es peor, mucho peor, cuanto mayor es el descalabro entre sus posibilidades y el resultado final. Aquí contábamos con el gran Woody Allen -acaso aquejado de alguna patología senil- y con un estupendo material de partida sobre la viabilidad erótica y sentimental de los tríos -véase la genial idea de la ruptura entre tres, tristemente desaprovechada-.

¿Lo mejor? Prácticamente una sola cosa aprovechable: la revelación de Penélope como actriz solvente, componiendo aquí una triple hache -hilarante hembra histérica-. Bardem aporta poco más que su efigie de toro picassiano, y en cuanto a la malograda Scarlett, parece que aún ande perdida por la metrópolis de Lost in translation.

Lo peor. Por lo demás, como fan de Woody Allen, siento decir que el autor de Manhattan, Annie Hall y Match Point ha filmado un desaguisado sin paliativos, una historia sin tono ni rumbo alguno, que más que aburrimiento produce vergüenza ajena. Decían que Barcelona es un personaje más y tienen razón: todo el guión no es más que una excusa para ir colando diapositivas, una tras otra. Aquí el verdadero decorado son los personajes, bustos parlantes que apenas balbucean los tópicos más inofensivos y superficiales del universo alleniano.

¿Qué le hemos hecho a Woody? ¿El calor mediterráneo le habrá aplatanado el cerebro? En vez del largo, farragoso y baboso-americano spot turístico, ¿no merecía Barcelona el mismo respeto cinematográfico que Londres o Nueva York?

Woody, vuelve a tu isla y medita tus delitos y faltas: tendida en el suelo yace tu propia trayectoria artística apuñalada.


20 septiembre 2008

'El rey de la montaña': thriller honesto


¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?

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por JOAN PAU INAREJOS


Nota: 6,5

- Lo mejor. Lo más resaltable de este thriller es su puesta en escena, forestal y matérica: desde el primer disparo en lo alto de la montaña, cuya insonora nube de humo contemplamos atónitos, hasta el salvaje forcejeo final, aquí se ahorran birguerías de cartón piedra en beneficio de una textura cruda y realista.

Certero el retrato desmitificador de la adolescencia y el desenlace nihilista, que rehúye el Escila del gore y el Caribdis del tiroteo sofisticado para navegar hacia el puro cuerpo a cuerpo, Homo homini lupus. Todo ello se enriquece con un gran Leonardo Sbaraglia, antihéroe acorralado que no duda en llorar y rabiar de dolor.

Lo peor. Muy buena corteza para tan poca almendra. Se echa de menos mayor resolución, más coherencia en el mensaje de fondo o al menos algún que otro conejo final en la chistera. Por otra parte, Sbaraglia llena la pantalla y relega a María Valverde como insulsa chiquilla de la función.


'El tren de las 3 y 10': como la buena sopa


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por JOAN PAU INAREJOS


Nota: 8

- Lo mejor. Este western empieza de forma algo farragosa, pero a lo largo del metraje se va cargando de una sabrosísima pulpa narrativa. Aquí la palma se lo llevan los personajes arquetipo, magistralmente interpretados, y en particular el forajido Russell Crowe -cínico, rollizo, y melenudo-, definitivamente liberado del cinturón de gladiador. Sólo el podría haber hecho tan creíble y natural el papel de un asesino vividor.

La persecución final de esta película es una traca perfecta, pura orfebrería: cada tiro marca una palpitación, un sobresalto dramático, hasta forjar un desenlace que restaura con todos los honores la emoción del cine clásico.

Sería injusto aquí olvidar a otros dos cracks de la función. Por un lado, el segundo de a bordo, Christian Bale, que borda el papel de honrado ranchero con un rigor y austeridad encomiables. Y por otro lado el demonio rubio Ben Foster, cuyo personaje de joven violento radical da verdadero miedo. Imperdible su cara cuadrada, sobre todo al final, convertida en un detritus sucio y sangriento.

Lo peor. Quizá no es un defecto, pero a diferencia de la mayoría de obras del cine actual, aquí la narración empieza perezosa, plana y algo tópica, y, como una buena sopa, hay que esperar a que se vaya enriqueciendo y vitaminando hasta la catarsis final.


13 septiembre 2008

moro

HENRI BERGSON

"El tímido da la impresión de una persona a la que le estorba el cuerpo y busca a su alrededor un sitio donde depositarlo"

¿Por qué mueve a risa un orador que estornuda en el momento más patético de su discurso? (…) Únicamente [por] un brusco tránsito de nuestra atención del alma al cuerpo (…). Ya será un orador cuyos más hermosos párrafos viene a cortar bruscamente un dolor de muelas; ya un personaje que no toma nunca la palabra sin interrumpir su peroración para quejarse de que le aprieta el calzado o le viene el traje estrecho, etc. Una persona a la que su cuerpo le estorba: he ahí la imagen que estos ejemplos nos refieren (…).

Yo creo también que por la misma razón resulta a veces algo ridícula la timidez. El tímido podría dar la impresión de una persona a la que le estorba el cuerpo y busca a su alrededor un sitio donde depositarlo. Por eso el poeta trágico procura evitar cuanto pudiera atraer nuestra atención sobre la materialidad de sus héroes.

Tan pronto como interviene la preocupación del cuerpo, es de temer una infiltración cómica. He ahí por qué los héroes de tragedia no beben ni comen, ni se calientan a la lumbre. Y hasta rehuyen sentarse. Sentarse a la mitad de una tirada de versos equivaldría a recordar que se tiene cuerpo. Napoleón, que era psicólogo a ratos, había observado que por el solo hecho de sentarse se pasa de la tragedia a la comedia.

HENRI BERGSON, LA RISA, 1899

foto: Sicilia, agosto 2008


¿Estoy vivo?


HENRI BERGSON

"Nunca ha podido saberse cuál de los dos gemelos fue el muerto; unos creen que fue Bill, otros que yo"

Escuchemos a Mark Twain hablando con un repórter que le interroga: "

¿Es verdad que tiene usted un hermano?".

"Sí, le llamábamos Bill. ¡Pobre Bill!".

"¿Cómo es eso? ¿Se ha muerto acaso?".

"Nunca he podido saberlo. Hay un gran misterio en este punto. El finado y yo éramos gemelos; nos bañaron juntos cuando teníamos quince días y uno de nosotros se ahogó, pero nunca ha podido saberse cuál de los dos fue el muerto. Unos creen que fue Bill, otros que yo".

"¡Es raro! ¿Pero usted qué cree?".

"Voy a confiarle un gran secreto que a nadie he revelado. Uno de nosotros tenía una señal particular, un lunar enorme en el reverso de la mano izquierda, y ése era yo. Pues bien: ese niño fue el que pereció ahogado...".

Lo absurdo de este diálogo, examinándolo bien, no es un absurdo cualquiera. No se produciría si el personaje que habla no fuera precisamente uno de los gemelos. El absurdo se debe completamente a que Mark Twain declara ser uno de estos gemelos, pero expresándose como si fuese un tercero, como un señor que se limita a contarnos la historia.

HENRI BERGSON, LA RISA, 1899


10 septiembre 2008

La España gótica frente a la España romana














JUAN REGLÁ

Castilla quiere ‘rehacer’ España verticalmente según la tradición visigoda, mientras que la Corona de Aragón se propone ‘hacer’ España con el molde horizontal romano

La idea de España según el molde romano, el cual preconiza una integración “horizontal” (…) empieza a entrar en crisis con el desarrollo del pretendido molde germánico, visigodo, según el cual Castilla, heredera de Asturias y León, y de la monarquía visigoda, tenía como misión “rehacer” en un sentido “vertical” la unidad de España.

(…) creo que en las postrimerías del siglo XIV y durante el siglo XV hay una situación de hecho: el crecimiento de Castilla –entonces exaltada míticamente por los Trastámaras- y el colapso de Cataluña, lo que condiciona la clara hegemonía castellana, bastante al margen aún del visigotismo de los tiempos contemporáneos. A mi parecer, el goticismo es un descubrimiento romántico, que toma cuerpo durante la Restauración, para convertirse en mito –por parte de Menéndez Pidal sobre todo- con la generación del noventa y ocho.

En uno de sus últimos trabajos, dedicados precisamente al Compromiso de Caspe, don Ramón intenta presentar la elección de Fernando de Antequera como una anilla más de la cadena hacia la reconstrucción de la España goda, la herencia de la cual, es decir, la misión de rehacer la unidad bajo su cuño, habría pasado a Castilla por los caminos del mozarabismo y de los reinos de Asturias y León (…).

Parece evidente, pues, que en el proceso de la unidad española entre los Reyes Católicos y el primer Borbón influyó mucho más –a mi parecer- la herencia común de la ‘Hispania’ romana, que pedía, como hemos dicho, una integración “horizontal”, entre “iguales”, en vez del supuesto “verticalismo” visigodo. La común herencia romana en el “hacer” de España es el molde de la organización constitucional de la monarquía hispánica de los Reyes Católicos y de los Habsburgo, calcada precisamente en la vertebración política de los reinos de la Corona de Aragón.

Fernando es un héroe renacentista e ilustrado, mientras que Isabel es la heroína del romanticismo y del redescubrimiento gótico

Vale la pena recordar ahora que de los Reyes Católicos, el aragonés, Fernando, exaltado por Gracián, es el héroe entre el Renacimiento y la Ilustración, esto es, con la perduración del romanismo; en cambio, la castellana, Isabel, suplanta a su marido en el papel de heroína con el romanticismo y consiguiente descubrimiento del goticismo: el año 1820 aparece, en efecto, el conocido ‘Elogio’ de la reina Isabel, del académico don Diego Clemencín.

La influencia romana es invocada continuamente por los tratadistas de la época (…). Lo mismo se manifiesta con la idea que los consejeros de Barcelona tienen del imperio de Carlos V. Al felicitar a Carlos por ser elegido Emperado (…) aluden a Carlomagno y aseguran que Carlos presidirá un nuevo siglo de oro de la romanidad (“tornaràn los temps que los antichs apel·laren aurea secula”), basada en la ruenificación de los dos Imperios, Occidente y Oriente, como en tiempo de Augusto y sus inmediatos sucesores.

JUAN REGLÁ, HISTORIA DE CATALUÑA, 1974

FOTOS: el apuntamiento gótico de la catedral de Burgos (izquierda) frente al amplio espacio interior de Santa Maria del Mar, en Barcelona (derecha). El gótico vertical castellano frente al gótico horizontal mediterráneo. Símbolo de poder político y espiritual frente a espacio de raigambre civil y mercantil.


30 agosto 2008

'WALL-E': prodigio traicionado

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por JOAN PAU INAREJOS


Nota: 9

- Lo mejor. La primera mitad de esta película es, sencillamente, un prodigio de cine mudo de animación. Estamos ante la nueva joya de Disney-Pixar: un entrañable robot de limpieza está sólo en la Tierra hasta que recibe la inesperada visita de una sofisticada sonda de inspección, Eva.

Siempre me ha impresionado como los creadores disneyanos, y ahora también los pixarianos, son capaces de humanizar todo tipo de seres e incluso máquinas, jugando con el gesto y la metáfora visual sin grandes aspavientos ni explicaciones (el 'showing' frente al 'telling').

Inolvidable la imagen del sensible Wall-E, enganchado por amor a un cohete espacial mientras roza con sus manos los anillos de Saturno. También es magistral el dibujo de su pequeña guarida de cacharros, donde se refugia cuando ruge la inhóspita Tierra post-humana y, en su corazón de hierro, sueña al ritmo de 'Hello Dolly'.

Lo peor. Tristemente, la segunda mitad de Wall-E nos conduce a los senderos más trillados de la historia futurista con mensaje filántropo. Los ojos tiernos del robot pierden protagonismo y emergen los vulgares muñecos humanos. ¿Cuándo veremos personas creíbles en el cine de animación digital? Mientras tanto, deleitémonos con los juguetes, bichos, peces y robots maravillosos que nos regalan cada año los reyes magos de Disney-Pixar (en cuanto a DreamWorks, sólo esperamos carbón).


'El caballero oscuro': salvada por el Joker 2.0


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por JOAN PAU INAREJOS


Nota: 7

- Lo mejor. El protagonista de la última entrega de Batman no es el consabido hombre-murciélago, sino su colorido reverso, el Joker creado por el fallecido Heath Ledger. Para mí el Jack Nicholson de 1989 se mantiene insuperado, pero hay que reconocer que Ledger ha roto el molde y da al Joker un nuevo temperamento. Del payaso aristócrata, kitsch y socarrón de la versión de Tim Burton pasamos a un Joker anárquico, despintado y con aires de terrorista juvenil. Su disfraz de enfermera, jugando a los mandos para volar hospitales, es toda una perla.

Lo peor. Todo lo demás. Christian Bale -un gran Batman- y Michael Caine -sublime actor- están vergonzosamente desaprovechados. Además, el factor destroyer del Joker queda diluído en una innecesaria escena de bondad colectiva en alta mar (nos quedamos con el durísimo, aunque más realista catálogo de miserias humanas que nos ofrece 'La niebla').

En cuanto a la chica de turno -Maggie Gyllenhaal- y el guaperas fiscal Harvey Dent, no son más que mediocres arquetipos televisivos. De hecho, Joker aparte, este nuevo Batman se nos presenta como un largo y lujoso capítulo de neo-serie americana, llena de giros y trampas pero de escasa enjundia psicológica y emocional. Se echa de menos a Tim Burton. Y a Jack Nicholson, Danny de Vito, Michelle Pfeiffer...


20 agosto 2008

Diario de viaje: Sicilia

por JOAN PAU INAREJOS
Vuelta a Sicilia 12-19 agosto 2008
Joan Pau Inarejos y Laura Solís
pretoria
El 12 de agosto de 2008 aterrizamos en la capital de Sicilia, una ciudad caótica y monumental, mestiza y bella. Sólo entrar en el centro por el Corso Vittorio Emmanuele, metidos en el avispero de tráfico con nuestro ligero Smart de alquiler, nos dio la bienvenida la pintoresca puerta de Carlos V y, sobre todo, la fantástica catedral. Acostumbrados a los verticales templos europeos, la iglesia mayor de Palermo deslumbra por su horizontalidad almenada y su sabor árabe. El pórtico norte es un prodigio de piedra y esbeltez que evoca la Alhambra, y el ábside aparece como un juego alucinante de crucerías.

Anotemos otras dos cuadrículas inolvidables. Una es la Fontana Pretoria, un alegre festín renacentista vigilado por leones donde cuerpos marmóreos de toda especie -humanos y animales, sensuales y grotescos- rodean los surtidores de agua y observan la ciudad de día y noche. Y la otra es la plaza Bellini, desordenado solar que nos cautivó por albergar dos pequeñas gemas: el templete árabe-normando de San Cataldo -interior desnudo, coronado por tres 'bombonas' rojas- y la iglesia de La Martorana, con un corazón de vivaces pinturas bizantinas orladas de cielos estrellados.

DÍA 13. PALERMO Y MONREALE
pantocrátor monreale
Además de La Martorana, la zona palermitana guarda otros dos tesoros bizantinos. Uno es la Capella Palatina (ver vídeo), maravilla escondida en un recinto austero, cuajada de mosaicos dorados. Y el último nos esperaba a las afueras de Palermo, en un enclave elevado donde se alza la imponente catedral de Monreale. El templo intimida sin duda por el severo pantocrátor que habita la cuenca del ábside, mientras que en el exterior florece una nueva preciosa cabecera tallada con arcos cruzados.

ocre

Dejando atrás alucinantes paisajes rocosos y desérticos, al atardecer del día 13 llegamos a Agrigento. En la lejanía, en medio de una llanura, divisamos una columnata griega anaranjada por el crepúsculo. El Valle de los Templos, un itinerario de ruinas antiguas, es la redención estética de una ciudad más bien anodina. Lo mejor conservado es el compacto templo dórico de la Concordia, mientras que del templo de Zeus sólo queda un inquietante telamón -hombre-columna- tendido en el suelo. Perdidos en el recinto, atravesamos magnas extensiones de olivares, tierra espesa coronada por los amarillentos vestigios griegos, tristes y esplendorosas mortajas de la Hélade. Cerca de Agrigento, en la playa de San Leone, nos dimos el primer baño: el Mediterráneo.
castello nero
El día 14 nos tenía reservada una preciosa sorpresa. De camino a Ragusa paramos en Castello di Falconara, una fortaleza del siglo XV encaramada en un acantilado sobre una bahía. Lugar ajardinado con flores y palmeras, privado pero sugestivamente abierto, fue una soleada joya del atardecer hasta que un coche de lujo vino lentamente sobre nuestros pasos. Una acicalada señora bajó la ventanilla, nos hizo saber que todo aquello era suyo y salimos del Edén.

doble

Un largo y nocturno viaje nos condujo finalmente a Ragusa, cuya ciudad vieja -Ibla- es una pintoresca colina parda cuajada de arquitectura barroca. La catedral, típicamente siciliana, se alza como un pastel de vainilla sobre una enorme escalinata. Cerca de Ragusa nos esperaba otra fastuosa urbe barroca, Noto, ésta más fría y arrogante, donde nos sorprendió la via Corrado Nicolaci, avenida entre cortinas recorrida por balcones zoomórficos y mitológicos: sirenas, caballos y leones nos observaban mientras subíamos la pendiente.
greca
Al atardecer llegamos a Siracusa, el arcaico puerto sureste de Sicilia, y nos dirigimos directamente al Teatro Griego. Las vastas gradas de piedra están construídas en un insólito paraje de grutas y cuevas con vistas al puerto de Ortigia. La mayor cavidad es La Oreja de Dioniso, una impresionante y altísima obertura natural en la roca donde la luz casi desaparece completamente. Pese al perfume mitológico del nombre, Dioniso era un tirano local que aprisonaba allí a sus reos.

tono tres
Al salir del Teatro encontramos un pequeño gato abandonado; unos niños italianos intentaban sin éxito darle de beber. El felino quedó maullando, rechazó  nuestros trozos de fruta y se metió en unos matorrales.

Nos hospedamos en el hotel del Santuario, situado junto a un inmenso templo cónico lleno de peregrinos, moderno y desconcertante, dedicado a las lágrimas de la Virgen. Anocheció y sólo quedaba la luz del pináculo extraterrestre.

DÍA 16. SIRACUSA Y CATANIA
ortigia
Por la mañana visitamos el histórico puerto de Ortigia de Siracusa, situado en una isla, y recorrimos sus calles sinuosas. La entrada a la isla, con el rojizo palacio gótico, tiene un ligero aire veneciano, mientras que la ciudad marinera nos recordó al casco antiguo de nuestra Barcelona. Los vestigios antiguos están discretamente tejidos en la ciudad: las ruinas del grandioso templo de Apolo y las columnas del templo de Minerva dentro de la catedral barroca.

Quizá lo más sorprendente y desconocido de Siracusa llegó al final: la antigua basílica de Santa Lucía, edificada sobre unas catacumbas paleocristianas. Allí pudimos ver tumbas agujereadas, donde se daba de beber a los muertos vino, leche y miel para consolarlos (rito de la 'refrigeratio') o bellas pinturas primitivas, como el jardín florecido del paraíso donde Cristo recibe al alma.

Nos pusimos rumbo a Catania y enseguida apareció la silueta gigantesca del volcán Etna, que dejaba una larguísima y horizontal estela de humo. La ciudad, grandiosa y de amplias avenidas, tiene una marcada identidad negra, puesto que muchos edificios y plazas monumentales están construidos con lava. Así, un icono tan singular como un elefante negro preside la original Piazza del Duomo, donde puede contemplarse la elegante piel oscura y marmórea de la catedral.

Sólo unas calles más allá de la señorial via Ennea se abre otro mundo: nos metimos en el meollo del mercado de Catania, donde un bullicio multirracial de comerciantes ofrece al aire libre pescado fresco, ropa, juguetes, relojes y falsas marcas, todo lleno de cartones y desperdicios, bajo la égida de un templo barroco ruborizado por el sol.

La suerte quiso que conociéramos Catania durante las deslumbrantes fiestas patronales de Sant'Agata (ver vídeo). Nos introdujimos en una procesión popular, encabezada por clérigos católicos y ortodoxos, que llevaban una reliquia vertical y bendecían ingenuas imágenes religiosas. Terminamos la noche en un pub irlandés, en medio de una animada plaza.

DÍA 17. CATANIA, ACICASTELLO Y CEFALÚ
cuenta el mito...
Recorrimos de nuevo Catania, a plena luz, y nos fuimos al cercano pueblo pescador de Acicastello. Nos bañamos por segunda vez, esta ocasión en una playa volcánica del mar Jónico, de brillantes y preciosas aguas turquesas. La cala, abrupta y bordeada por roca negra, queda bajo el castillo de lava de Roger de Llúria. Es ésta una fortaleza tosca y oscura, frente a la silueta más disneyana de Falconara, que habíamos dejado atrás en el Mediterráneo. Desde lo alto del fortín de Acicastello se divisan las Isole dei Ciclopi: se formaron, según el mito, cuando Polifemo lanzó rocas al mar para detener al avispado Ulises.
 danzas de piedra
Dejamos ya la tierra del volcán y ya nos disponíamos a cruzar Sicilia en diagonal para regresar a la costa tirrena. La primera visión del pueblo marinero de Cefalú es impactante: la soberbia catedral normanda asoma sobre la manada de casas, recortada bajo un inmenso acantilado. Las playas estaban verdaderamente abarrotadas. Subimos a la catedral, que luce una austera portada medieval vestida con arcos ciegos y bellas tracerías sobre la piedra. En el interior, de imponente altura y sobriedad, aguarda el pantocrátor más suave de Sicilia, sonriendo como vigía del Tirreno. Recorremos las callejuelas descendentes de Cefalú y tomamos el tercer baño en el tercer mar.

DÍA 18. TERMINI IMERESE, CEFALÚ Y PALERMO
costa siciliana

Sorprendente visita al pueblo de Termini Imerese, ubicado entre Palermo y Cefalú, donde teníamos nuestro penúltimo hotel. La localidad, de aspecto inicialmente mediocre, se reveló acomo un magnífico mirador al Tirreno. En el casco antiguo, un anciano herrero nos prestó la llave para abrir una insólita iglesia en ruinas del siglo XVII, con un pesebre esculpido en su interior. Regresamos a Cefalú. En el Museo Mandralisca nos cautivó un pequeño retrato de hombre, de irónica sonrisa, pintado por el siciliano Antonello da Messina. El sol se ocultaba tras la playa de Cefalú.

Volvimos a Palermo, nuestro punto de partida, para hospedarnos en un hotel de las afueras. Cenamos en el centro de la vieja ciudad, en la entrañable plaza Bellini, frente a La Martorana y San Cataldo. La sinuosa catedral estaba iluminada. Nuestro viaje había terminado.

DÍA 19. DE VUELTA
Dejamos nuestro Smart de alquiler en el aeropuerto de Palermo y tomamos el avión de vuelta a Barcelona. La vuelta a Sicilia en 7 días, cumplida como una apuesta novelesca.

Ciao, bella isola.
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10 agosto 2008

Asturias: ¡viva Avilés!

Viaje en agosto de 2008


bajada

Para mí la gran revelación de Asturias ha sido, sin duda, la modesta ciudad de Avilés, cuya única referencia era el equipo de fútbol y una vaga e injusta fama de urbe gris. Lo cierto es que, rodeada de un potente cinturón industrial y portuario, el enclave asturiano guarda en su corazón un encantador casco antiguo. Avilés está casi enteramente recorrida por soportales y fachadas pintadas de colores, y oculta rincones preciosos, como la plaza de El Carbayo y su menuda iglesia marinera. Se puede admirar el juego de la piedra en las filigranas románicas, la piel barroca del palacio de Camposagrado o los rostros caricaturescos de la fuente de Los Caños. Ciudad profundamente atlántica, donde cabe reseguir sus lazos con América e incluso con una foca que arribó al puerto en la década de 1950. Avilés, desconocida y sorprendente.



y allí
macho

Aún atestado de turistas, el paraje de los lagos Enol y Ercina, en los Picos de Europa, no deja de cautivar. Salpicado de vacas y flores amarillas, este verde remanso de las alturas se deja p
asear sin fatiga. La estampa del agua cristalina en la falda de gigantes rocosos queda grabada en la retina. También las poderosas siluetas bovinas.

ola

Vista con calma, la gran ciudad costera de Asturias bien merece un indulto. No puede medirse con Oviedo -la hermana bella- o San Sebastián -que le gana en modernidad y encanto-, pero pueden citarse algunos reclamos en su defensa. A saber: la cala rocosa y cristalina que duerme bajo la iglesia de San Pedro, las calles marítimas del barrio de Cimadevilla, repletas de sidrerías, o el gigante de hormigón de Eduardo Chillida, el 'Elogio del horizonte' sobre el cerro de Santa Catalina.

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