20 octubre 2008

Santiago, maya y cubista

Santiago de Compostela, viaje en agosto de 2008

Un Atlas de Piedra sostiene la bola del mundo en el centro de Santiago. Recorremos serpenteantes plazoletas, caminos de soportales y edificios como lóbulos agujereados, que parecen esperar el pendiente, hasta que aparece ante nosotros el enorme titán.


El templo maya

rostroPresidiendo la alucinante explanada del Obradoiro, la catedral se alza como un tótem en la selva húmeda de los mayas. Hay que ver en vivo la piel de este gigante: rugosa, amarillenta, cubierta de líquenes, es pura materia barroca palpitante. Y no sólo barroca. En el confín del viejo continente, el viento salado del Atlántico trae aires indigenistas al trono del Apóstol. Parecería que aquellos arquitectos españoles olvidasen por completo los buenos cánones clásicos y se dejasen fascinar por los dibujos de templos aborígenes, lascivos bocetos que llegaban de ultramar: tejados escalonados, copas frutales, rampas babilónicas, pirámides cristianas subiendo al cielo.

Al entrar en la escalinata de la catedral nos reciben dos orondos bárbaros: uno sostiene un basto y el otro se cubre la cara, deslumbrado por el dios Sol. Unas obras nos ocultan el Pórtico de la Gloria, así que vamos directamente a la tumba del apóstol marinero. Sepulcrum Sancti Iacobi Gloriosum, reza la placa ribeteada de conchas, y sobre la silente cripta se levanta el palco de Santiago. Dentro de la penumbra dorada, parece que el apóstol aguarde nuestro abrazo como un rajá a lomos de elefante.


Paseando por las alturas

Subimos a la cubierta de la catedral y he aquí que podemos pasear tranquilamente por las alturas gracias al tejado escalonado. Según nos cuenta la guía, sobre este lomo piramidal los centinelas podían vigilar la ciudad santa sin resbalar. Desde aquí arriba podemos ver, al este, las bambalinas de la fachada y la poderosa silueta del apóstol recortada en el vacío. Y al oeste, la formidable torre del Reloj, verdadero megalito frutícola que parece ignorar todo dramatismo cristiano y se corona con un estallido de pulpas y hojas.


Misticismo cubista

moradas del alma *

Es Santiago ciudad de un misticismo cubista: lo vemos en el bosque de chimeneas macrocéfalas, inquietantes martillos abstractos que parecen perder el frágil equilibrio en cualquier momento. La geometría desnuda sigue en la plaza de Quintana, cuyo sobrio palacio está pixelado de minúsculas ventanas enrejadas y apenas florecidas, como si por allí respirase el alma aprisionada en el castillo interior de Santa Teresa.

Pero el misticismo cubista culmina sin duda en el convento de Santa Clara, rematado por un cilindro de piedra y con una breve fachada de piezas deconstruídas. En este caos geométrico vertical, el infierno no es la tortura y el castigo sino la pasmosa ausencia de sentido.


Conchas, caracoles y el fin del mundo

caracol

La plaza del Obradoiro reaparece a través de un caracol de hierro espinado, en la reja de la escalinata de la catedral. Santiago entero está recorrido por las curvas y los hondos olores de los moluscos y los crustáceos, desde las conchas sagradas de piedra hasta los acuarios vivos donde se desgarran los bogavantes. Cuenco, carcasa, caparazón, corteza sacra, la pechina, vestigio del nacimiento de Venus, también es el rastro fosilizado del paso del apóstol.


Quién sabe si las sandalias jacobeas también pasaron por esta playa de la ría de Noia, flanqueada por un bosque de mejillones, donde tomamos el sol en este mediodía de agosto. Hacemos un santuario con algas, esponjas, piedras perladas y una joven estrella de mar, y los tesoros vivos del mar exhalan su fragancia por doquier. Una concha duerme en un ombligo de mujer. La estrella se despereza. Las olas rompen en una playa cualquiera del fin del mundo.

tesoro zoom

Joan Pau Inarejos, 18 octubre 2008 (viaje a Galicia en agosto de 2008) / FOTOS: Laura Solís y Joan Pau Inarejos


3 comentarios:

Xavier Sánchez i Torres dijo...

Hola Joan Pau,
Acabo de descobrir el teu blog i trobo que és molt interessant. A partir d'ara et seguiré. Salutacions.

Anónimo dijo...

Dalí me llevaba esta mañana de paseo por internet y me cruzé contigo en el ciberspace. Filosofía, contes, historia del arte, sensibilidad a "chorros" en "Aguas", cachito del mundo en "viajes" y, como dijo un tal Agustí:" El mundo es un libro y los que no viajan, sólo leen una de sus páginas."
Enchanté et pleased to meet you. Mon frère, mon semblable... Ya sabes que tienes un sexto hermano por ahí... con dos vidas como la tuya ya a la espalda! Alfonso Jesús.

Anónimo dijo...

¡Pau! ¡Ática! Magistral eh. Infinita potencia intelectual y sensibilidad artística.

-morgar