18 junio 2011

Música para los instrumentos del cuerpo

El poeta, ensayista y erudito hispano-argentino  Mario Satz ('Música para los instrumentos del cuerpo', 2000) nos propone una peculiar enciclopedia cultural del cuerpo humano: apoyándose en datos centíficos pero sin caer en la mera descripción, traza un bello y completo catálogo de las metáforas y significados que ha tenido nuestra anatomía en las diferentes culturas del mundo: así, el cerebro es un árbol interior, el hígado es una reserva nocturna y el pecho femenino es el lugar donde peregrinan los hombres para recostar sus cabezas. Joan Pau Inarejos 

EL CEREBELO 
"Los mitos del Árbol de la Vida son una traducción externa de un hecho anatómico interno: la estructura del cerebelo"
Si acaso analizáramos un corte del tejido del cerebelo notaríamos que por su estructura curiosamente foliar ha sido llamado el 'Árbol de la Vida', el cual algunos homeópatas relacionan con la tuya (Thuya occidentalis), especie resinosa de la familia de las coníferas. Gracias a este imagen es posible inferior, entonces, que los mitos que hablan de ese símbolo son una traducción externa y cultural de un hecho anatómico interno. Ese árbol del éxtasis místico, por lo tanto, que nace en el sacro y se despliega de nuestro cráneo...

CORAZÓN E HÍGADO
El hígado es filósofo y nocturno, de él emana la melancolía y el color caoba; en cambio, el corazón es poeta y diurno, todo arrojo, potasio y luz
El corazón es considerado por los chinos un órgano diurno, en tanto que el hígado pertenece al reino de la noche y es en la oscuridad íntima de sus células que realiza sus prodigios entre las dos y las cuatro de la mañana. El glicógeno en el hígado es, como el almidón en la madera, una sustancia de reserva, material a la espera. En el corazón, en cambio, todo es arrojo, potasio y luz. De él vienen las dulzuras del amor; en tanto que del hígado procede la amarga bilis de las separaciones. Para los médicos hindúes el hígado es filósofo y el corazón poeta, al primero le van las reflexiones y al segundo el canto. Esta analogía tiene asidero, por cuanto la melancolía, emanada casi siempre de las funciones y sobre todo disfunciones hepáticas, esa la que determina el color caoba, neurovegetativo de los pensamientos más profundos, y al mismo tiempo, más densos. Mientras que la poesía, actividad solar, apolínea, vive de sus interjecciones y exclamaciones, que a su vez son transcripciones fonéticas de los ritmos cardiacos.

LA SANGRE Y CRISTO
"Bajo la piel la sangre fluye, fuera de ella se coagula; el Reino de los Cielos está dentro, el de los suelos, fuera"
[En la búsqueda medieval del Santo Grial] cada buscador será transportado por canales semejantes a sus venas y arterias, cruzará deltas capilares, ramajes espesos y bosques de nervios hasta dar, por fin, con la bomba crística, es decir con su propio corazón, doble del de Aquel que de inmediato lo volverá al punto de partida tras enseñarle este secreto fundamental: bajo la piel la sangre fluye, fuera de ella se coagula. El Reino de los Cielos está dentro, el de los suelos, fuera.

LOS PECHOS
"Los senos son dos grandes lágrimas que llora la belleza por ser tan efímera" (Ramón Gómez de la Serna")
Ramón Gómez de la Serna dedicó un libro íntegro al tema de los senos femeninos [dejando frases como ésta] (...) La palabra castellana "teta", por otra parte, proviene directamente del griego Tetis, una de las divinidades primordiales, personificación del mar y la fertilidad (...) fue la más joven de las Titánides cuya morada solía situarse en el extremo occidental, más allá del país de las Hespérides, esa región donde "cada atardecer el Sol termina su curso", según palabras de Dioduro Sículo. Y hacia allí viajan, en análogo periplo, también los hombres que en la noche de sus fatigas reclinan contra el pecho femenino sus cansadas cabezas.

Música para los instrumentos del cuerpo. Claves de anatomía humana, de Mario Satz (2000)